Miércoles, 29 de Marzo de 2006

El discurso del Presidente

Teresa Cárdenes

[La Provincia, 29 de marzo de 2006]

Es muy previsible que el jefe del Gobierno, Adán Martín, acierte en su pronóstico de que este final de legislatura será “mejor y más apasionante” que otros. Aunque tal vez sea más improbable que la razón del tal apasionamiento sea la que intuye el presidente, de cuyas palabras parece inferirse que en apenas doce meses vayan a florecer logros que en este momento, más que remotos, parecen directamente imposibles. Adán Martín hizo ayer más o menos lo que cabía esperar: un resumen concienzudo y bienintencionado, y francamente tedioso, de todo lo que se supone que ha hecho bien su Gobierno. Y dejó deliberadamente para el final lo que todos, señorías, curiosos y periodistas, esperaban, un alegato contra la presunta paralización de su Gabinete y un rechazo a la tentación de criminalizar la actuación de todos los cargos y funcionarios públicos al amparo del oscuro clima de corrupción que han generado las instrucciones judiciales de los casos Eolo y Faycán. Sin embargo, no lo tiene fácil Martín en la recta final de un mandato que a él le gustaría renovar. Lo quiera o no, la larvada operación manos limpias alentada por una parte muy determinada del Partido Socialista Canario ha supuesto un mazazo indiscutible a una legislatura progresivamente languideciente que Martín sólo logrará salvar con una reforma del Estatuto de Autonomía en este momento estancada. En este contexto, es difícil que el Gabinete de CC consiga remontar la apariencia de un Ejecutivo que gobierna de oficio, con un perfil político bajo y una gestión eclipsada por el torbellino mediático de los casos de presunta corrupción conocidos y por conocer. En este contexto, habrá que esperar a que el presidente defina cuáles son exactamente esas medidas de ética y buen gobierno que él pretende impulsar más allá de las normas generales que rigen en todo el Estado. Después de la expulsión del PP y la remodelación del Gabinete, Martín pidió expresamente a todos los nuevos cargos públicos un compromiso insoslayable con la honestidad y la limpieza. En vísperas del examen final, parece algo tarde para empezar a redactar un código ético. Pero bienvenido sea si alguien está realmente dispuesto a tomar nota más allá de las estrategias de precampaña.