Miércoles, 29 de Marzo de 2006

Mimbres

Francisco Pomares

[La Provincia, 29 de marzo de 2006]

“Manos libres, cabeza fría, pasión en el trabajo y responsabilidad en el empeño”. Esos son, según dijo ayer Adán Martín en su discurso sobre el estado de la Cosa, los “mimbres” con los que ahora teje su cesto el Gobierno que preside.

La metáfora del cesto, aplicada a este Gobierno, se las trae: Martín se defendió de lo que calificó como “cansinas acusaciones de inactividad o de parálisis” en su ejecutivo, y dijo que los nueve grandes objetivos fijados en 2003, cuando se hizo cargo de la Presidencia, han recorrido ya una buena parte de su camino. Eso dijo, mientras media Cámara y parte del público proyectaban la imagen de un cesto gubernamental dejando escapar la sopa del presupuesto entre sus poco prietos mimbres. Si el Gobierno fuera un cesto, estaría haciendo agua. Y más metáforas: en medio de las acusaciones de corrupción más bien generalizadas, una pregunta innecesaria: si el Gobierno fuera un cesto, ¿de qué estaría lleno? ¿Y quién lo habría llenado? ¿O dejado vacío?

Está claro que una cosa son las metáforas y otra la imagen que proyectan: desde las tribunas del público, bastante vacías para tratarse de un día de estreno exclusivo, el personal seguía el discurrir del cesto de Adán Martín preguntándose si estará -como el presidente cree- casi lleno o estará más bien vacío. Martín se aplicó casi una horita exacta en traer fruta fresca a su pozal. Pero hasta en eso estuvo comedido: los mejores discursos (alguien lo dijo el otro día en un muy brevísimo discurso) son como las mejores faldas: cortos. El diserto adanita no pasará a la historia por ser extraordinariamente mínimo, pero tampoco fue extraordinariamente largo, algo que hemos ganado.

Y unas cuantas ideas en el cesto: el Gobierno es independiente a la hora de negociar (a cambio, no cuenta con mayorías suficientes para sacar sus propuestas lo que le obliga a un permanente chalaneo); el Gobierno se enfrenta a la inmigración ilegal sin medios (sólo con palabras y pronósticos erróneos); el Gobierno soltó el lastre del PP para poder ganar en Madrid y en Europa, y haciéndolo logró desbloquear el convenio de carreteras, el plan de aeropuertos y el REF; el Gobierno ha logrado cerrar el pacto por la sanidad en Canarias sin tener un duro; ha aprobado la ley de compensación de las desigualdades en educación; el anteproyecto de ley de la policía autonómica (brindis al sol) y el proyecto de la red transcanaria de transportes, que no se sabe muy bien para qué sirve, pero Adán Martín leva tres años dando la vara con el asunto. Y sobre todo, sobre todo, el Gobierno ha promovido el consenso general en la reforma del Estatuto para que la singularidad ultraperiférica de Canarias sea recogida en la Constitución Española.

En fin: eso fue ayer. Hoy toca crujirle.