Jueves, 30 de Marzo de 2006

‘Cuco’ y un Parlamento muy dado a sobrevolar

Francisco Suárez Álamo

[Canarias7, 30 de marzo de 2006]

Arcadio Díaz Tejera puede estar tranquilo. Ya no es el único político que suelta un «¡cógelo Cuco!» a la primera de cambio. Ha hecho escuela y le ha copiado nada menos que el presidente del Partido Popular, José Manuel Soria, que se aferró a esa expresión para resumir la reacción de su partido ante los logros que en apariencia habría conseguido Adán Martín gracias a su entendimiento con José Luis Rodríguez Zapatero.

La anécdota es lo que queda de la segunda sesión del Debate del Estado de la Nacionalidad y no parece que hoy vaya a cambiar mucho el panorama en la jornada de clausura, pues en las propuestas de resolución no hay grandes novedades. Ni mucho menos. Así las cosas, el que se presagiaba gran debate del año fenece víctima de su fama, de las expectativas y de unos partidos que parecen haberse conjurado para pasar de puntillas sobre los casos de corrupción que tienen a Canarias -y a toda España- con el corazón en un puño.

Más aún: es como si los diputados hubiesen accedido ayer en el hemiciclo asustados al conocer que la policía había entrado a saco en el Ayuntamiento de Marbella. Por si alguien dudaba de que hay en marcha una Operación Manos Limpias en toda regla, ayer le tocó el turno a una Corporación que ha sido santo y seña durante años de las presuntas irregularidades, un gobierno local que empezó saliendo en la prensa del corazón y ahora sale en las gacetas judiciales.

Con esa noticia en el cogote, socialistas, nacionalistas y populares optaron por sobrevolar nuestras miserias de corrupción y apenas pringarse en el asunto de las responsabilidades. Sorprendió, en todo caso, el empeño de Juan Carlos Alemán por diferenciar el caso Amorós de la trama eólica, una actitud ciertamente sorprendente y que sólo puede obedecer a dos razones: o por un momento se equivocó de papel y asumió el de portavoz de CC o sabe de Amorós y su gestión mucho más que el resto. Si fuera esto último, tendría su gracia que al final la comisión de investigación acabase llamando a Alemán y no a quien hoy es presidente y en el pasado fue consejero de Economía y Hacienda.

El código anticorrupción planteado por Adán Martín quedará, visto lo de ayer, en un documento de mínimos muy mínimos. De inframínimos. Más que un código será un folleto publicitario de lo bien que se han hecho algunas cosas y de las ganas de hacerlo aún mejor.

Para terminar, tres constataciones: los dardos irónicos de José Manuel Soria no funcionaron con la misma eficacia de ocasiones anteriores; Alemán debería tener presente que un aspirante a presidente de Canarias no puede presumir en el Parlamento de que todavía no sabe contar en euros; y basta que uno diga que Adán Martín estuvo bien en su primer discurso, para que al día siguiente aburra incluso a su parroquia. Que ya es decir.