Viernes, 28 de Abril de 2006

Alguien

Josechu Pérez Niz

Alguien se equivocó cuando expresó que “estos 16 no entrarán en la Cámara de Comercio”, en la lista que pretendía ser consensuada. Por los pelos la Plataforma Promotora ha vencido, por lo pelos, eh, muy apurada y sudorosa, a Empresarios por Lanzarote. De los 40 vocales en juego un par de ellos, 37 en concreto, fueron a parar al grupo liderado por los componentes de la Asociación Promotora de la Ley que ha permitido la independencia cameral con respeto a la provincia de Las Palmas. La otra plancha, la de Juan Francisco Rosa, Rafael Lasso, Pepe Parrilla o Francisco Armas, obtuvo tres vocales. 37-3, una victoria apurada y sudorosa… in extremis y si me apuran en el minuto 90 de penalti injusto. 37-3, reñida contienda electoral.

Alguien se ha gastado treinta millones de las antiguas pesetas y ha sacado tres vocales. Como diría Andrés Gimeno, tenista español que ganó Roland Garros en 1972, en sus retransmisiones deportivas: “Lástima (de millones mal empleaditos por sed de poder)”.

Alguien tendría que estar sacando la firma del hombre más poderoso de Lanzarote, Juan Francisco Rosa, dando su visto bueno a la lista de consenso. Y alguien tendría que explicar con pelos y señales quién rompió la lista, su nombre (empieza por P) y apellido (también empieza por P), y, consecuentemente, ha provocado el triste espectáculo que de uno y otro lado nos han ofrecido en estos dos largos meses.

Alguien debería explicitar quiénes pusieron piedras en el camino para que la Cámara Insular no fuera una realidad y por qué será imposible la unidad empresarial en la isla. Y, al hilo, explicar por qué esos mismos se organizaron alrededor de Empresarios por Lanzarote.

Alguien tendría que fijar la relación del apoyo del tripartito refrito de tránsfugas del PIL, CC y PSOE a Empresarios por Lanzarote y, a su vez, por qué tanta simpatía de Dimas y PNL a la Plataforma Promotora.

Deberes previos a la declaración de tregua, negociación de paz entre uno y otro bando y constitución de la Cámara de Comercio. Deberes que nunca se acometerán. Es mucho mejor vivir en esta farsa ambigua que es la cosa pública, política o empresarial, que enfrentarse al estado de las cosas, tal cuál están y poner a quien corresponda en su sitio.

Alguien se acaba de incorporar a la mesa camilla. Lo que desconozco es si su incorporación se traducirá en una voladura de la misma o en la simple acomodación de una nueva silla a la mesa camilla.

Qué buenos son los empresarios de Lanzarote, ¿verdad?