Domingo, 30 de Abril de 2006

Más vale tarde que nunca

Jorge Coll

[Lancelot, 28 de abril de 2006]

Un paso de gigante se ha dado en esta isla con la coincidencia de todos los sectores políticos, sociales y empresariales en la necesidad de crear una oferta complementaria de ocio y deportiva en Lanzarote. Salvo para sectores ultra conservacionistas u outsider de la política, para el resto, que es la gran mayoría, resulta hoy impensable que un destino turístico de primer orden, como al que aspira Lanzarote, no cuente con el equipamiento complementario que le den a las zonas turísticas ese plus de calidad que hoy exige el mercado europeo si queremos ser competitivos. Y, no crean, que eso que hoy es aceptado mayoritariamente lo fue antes cuando se criminalizó de manera injusta a cualquiera de los que defendíamos la necesidad de regular y facilitar la creación de esos equipamientos.

Posiblemente, el macro proyecto de campos de golf de Maciot Sport tuvo mucha culpa de ello. El proyecto de crear seis campos de golf adjuntos a la construcción de cinco mil nuevas camas en unos momentos en los que Lanzarote apostaba por la paralización de la construcción de nuevas plazas alojativas provocó una especie de antipatía popular al verde. Y digo la culpa porque por ese proyecto el Cabildo de Lanzarote se saca de la manga la famosa modificación número 1 del Plan Insular para impedir en la práctica que actuaciones urbanísticas como las de Maciot Sport fueran posibles en Lanzarote. Lo malo es que no se midieron bien las consecuencias negativas que esa normativa restrictiva iba a provocar a la industria turística lanzaroteña. Se trató de matar moscas a cañonazos sin tenerse en cuenta los daños colaterales que iba a ocasionar a la economía de la isla la prohibición en la práctica de cualquier equipamiento o infraestructura de ocio o deportiva.

Ahora, los alcaldes se han atrevido a alzar la voz. Y en la famosa reunión que han mantenido los ediles con la presidenta del Cabildo, Inés Rojas, se ha pedido claramente que en el futuro Plan Especial Territorial de Lanzarote se contemple la oferta de equipamiento de ocio y deportivo. Ya este semanario desveló en primicia informativa hace tres o cuatro meses que el PTE que redactaba Fernando Prat para el Cabildo dejaba al margen la oferta complementaria turística. Y decíamos entonces -y decimos hoy- que se había perdido una oportunidad de oro para que paralelamente a ese documento se abriera el debate del equipamiento complementario en Lanzarote. Cómo única reacción a esa noticia de LANCELOT, sólo algunos políticos se atrevieron a realizar algunas tímidas declaraciones forzadas por los periodistas de esta casa. Declaraciones tan confusas que al final no sabíamos los lectores si los partidos políticos apostaban por la oferta complementaria de ocio y deportiva o no. Sólo algunas asociaciones empresariales como Asolan o Aetur se atrevieron a calificar de muy negativo y peligroso el “olvido”. El resto, digo, como si oyeran llover.

Pero si ya era hora de que los alcaldes y los partidos políticos se atrevieran a decir lo que pensaban -y que por miedo callaron- no deja de entristecer que esas voces hayan surgido tan tarde. Ahora cuando el Plan Especial Territorial está prácticamente para su aprobación. Y que, de nuevo, se de esa sensación de improvisación a la hora de organizar las infraestructuras de la isla, de no ponerse las pilas hace dos o tres años para forzar la regulación del equipamiento complementario que todos los alcaldes creían imprescindibles para sus zonas turísticas. Sin duda, la inestabilidad política que hemos vivido en las principales instituciones políticas de la isla es responsable de esa inanición y desidia a la hora de ocuparnos de las necesidades de la principal industria (por no decir la única) de la que hoy vive Lanzarote. Más vale tarde que nunca.