Viernes, 26 de Mayo de 2006

El enemigo en casa

Miguel Ángel de León

[Crónicas de Lanzarote, 25 de mayo de 2006]

Es un fácil juego de palabras por el que voy a pedir disculpas de antemano: tiempito atrás se oyó el tan-tan sobre la posible, probable, presumible o presunta construcción de tamaña central nuclear en Tan-Tan, ese onomatopéyico lugar marroquí, a escasos cien kilómetros y pico o cien kilómetros y poco de distancia de esta pobre islita rica sin gobierno conocido. Después de la relativa escandalera inicial, el tan-tan se fue apagando… y ahora, cuando ya parecía apagado hasta el más lejano eco, el mismo tan-tan sobre la central en Tan-Tan vuelve empezar a hacerse audible de nuevo, sobre todo después de la primicia informativa que adelantaba el pasado fin de semana en las páginas de “El Mundo” el periodista marroquí Alí Lmrabet (el mismito al que tuvo y retuvo encarcelado un buen tiempo el régimen de Mohamed VI).

La Historia siempre se repite, como decían en el Instituto todos los que suspendían esa misma asignatura. Pero esta concreta historia a lo peor es muy peligrosa, por más que gran parte de la prensa regional y nacional haya pasado siempre sobre ella casi de puntillas, tal que si importase mucho más –un suponer– el frívolo asunto de los candidatos de las distintas listas electorales que la instalación de una central nuclear por parte de Marruecos al ladito también de nuestras costas.

A este respecto, resulta más que extraño y asaz llamativo, a fe mía, el silencio cómplice de ciertos grupitos independentistas y vivacartageneros que critican habitualmente la “tiranía” metropolitana española y elogian hipócritamente la “democracia” alauí de ahí al lado. Habría que preguntarse qué fue o qué se hizo de los hasta hace poco lenguaraces “herribatagofios” que se pasaban el día inventándose historietas de marcianos y de ciencia-ficción sobre las presuntas centrales atómicas que se escondían en la Peñas del Chache-piruli y por ahí. No quiero ni pensar que les haya comido la lengua a todos ellos algún gato… y mucho menos que teman algo del “democrático” Reino de Marruecos.

Alguien tan poco sospechoso de veleidades ecologistas como el presidente de UNELCO, Ángel Ferrera, advertía tiempito atrás que la construcción y puesta en marcha de una central nuclear en Marruecos sería peligroso para preservar la buena imagen turística de Canarias y reclamó por ello a la Administración central que tomara o tomase cartas en el asunto para impedir que ese nuevo proyecto del reino alauí acabe generando alarma social entre los canarios y entre los turistas que nos visitan, “pues estamos ante algo muy peligroso y grave para Canarias porque somos un paraíso turístico que por su cercanía con Marruecos podría estar en peligro”.

La propia organización ecologista internacional “Greenpeace” (Paz Verde, dicho en cristiano) ha criticado abierta y reiteradamente la dejadez del Gobierno español y canario, a los que ha achacado “falta de preocupación ante los planes nucleares de Marruecos”.

Según fuentes cercanas al Gobierno canario, no se tiene previsto ejercer ninguna actuación en este asunto “para no inmiscuirse en la soberanía marroquí”. No les digo más. Con gobernantes tan responsables como los nuestros nadie necesita un enemigo externo: ya lo tenemos en casa.