Viernes, 26 de Mayo de 2006

La ciudad más segura del mundo

Miguel Gallardo

Hace unos días han vuelto a entrar los ladrones en el edificio donde vivo. No creo que sea noticia lo que pase en mi casa y, además, ya han robado unas cuantas veces. Sin embargo, si escribo sobre ello es porque siempre me ha extrañado mucho lo que ocurría en esta finca de Arrecife, hasta el punto de que pensaba y pienso que debe ser un caso verdaderamente único en la ciudad.

Lo digo porque siempre he creído que Arrecife debía ser la ciudad más segura del mundo, que en la capital de la Isla la inseguridad ciudadana era algo que no conocíamos, o que conocíamos porque nos informaban de que era un problema que tenían en otros lugares.

Si uno se fija en otras ciudades, aunque sólo sea por las películas, se da cuenta de que ese problema existe y de que debe ser importante: por eso tienen que tener policías por las calles. Por el contrario, en Arrecife prácticamente nunca encontraremos un policía por la calle, ni de la policía nacional ni de la local. Es así, es verdaderamente extraño toparse con un agente cuando uno deambula por las calles de la ciudad.

Como policías hay, y están en su comisaría o su cuartelillo, siempre me ha resultado evidente que si no salen a la calle es porque no hace falta, porque en Arrecife no hay robos, nadie aparca en prohibido, etc. Lo que decía, que en Arrecife no hay ni el más mínimo problema de orden público ni de inseguridad ciudadana.

Por eso me parece tan extraño lo que ocurre en mi edificio, y porque sé que es un caso excepcional, quizá único, es por lo que pienso que está justificado escribir de ello. Y mientras siga siendo un caso excepcional, pues me continuará pareciendo de lo más lógico que no haya policías por las calles de la ciudad, ¿para qué?