Miércoles, 31 de Mayo de 2006

‘Barca wala barsaj’

Teresa Cárdenes

[La Provincia, 30 de mayo de 2006]

Saliou Traore es senegalés, periodista y corresponsal de Efe en Dakar, y ayer contó en una crónica la historia de Tamsir, Khalil y Moudou, tres hermanos de un poblado llamado Thiaroye donde todos los jóvenes quieren alistarse en la ruta del cayuco al grito de “Barca wala Barsaj”, “ver Barcelona o morirse”. Les anima el ejemplo de un vecino suyo, que posee la casa más bella del pueblo después de emigrar hace dos años a España y enviar a Thiaroye periódicas remesas de dinero. Todos en el pueblo quieren imitarle desde entonces, y de nada valen las advertencias de las autoridades, ni las vigilancias policiales ni los ruegos de esposas que temen perder a sus maridos en la inmensidad inapelable del océano.

Cientos de millas náuticas más al Norte, un mar plano fue testigo ayer del goteo de otra decena de cayucos a bordo de los cuales medio millar largo de subsaharianos han logrado cumplir, por ahora, el primer tramo de su sueño. El Puerto de La Luz, la faz más opulenta de la ciudad, sofocada ayer por la humedad y la calima, ni se inmutó cuando una de las barquillas atravesó las aguas escoltada en dirección al muelle en lo que fue el bautizo de cayucos de la bahía capitalina. Llevaba a bordo lo que llevan todos los cayucos: decenas de caras de veinteañeros negros cuyos ojos reflejan esa singular mezcla de cansancio, incertidumbre y esperanza. En Arucas, en un instituto, tres adolescentes negros alojados en un centro de acogida se mezclaron a tomar Cliper de fresa con adolescentes blancos vestidos ayer, a su manera, pues también abundaron los piercings, con trajes típicos. A Arucas, por fortuna, no llegaron ni la ira del fuego que prendió en Tunte ni el asalvajamiento que llenó las calles de Garachico de gritos contra los menores sin papeles. Pero, frente al empeño de la calma y de la integración, siempre hay quien está dispuesto a dar la nota histérica y a falsear la realidad hasta el límite no ya de lo intolerable, sino del ridículo. Ayer le tocó, aunque en su caso ni siquiera constituye una novedad, al portavoz del PP en el Cabildo de Tenerife, Ángel Llanos, según el cual, “en diez días han llegado a las Islas más inmigrantes que en los últimos quinientos años”. Llanos se merece desde hace meses una reprobación por xenófobo y mentiroso, y ahora también por ignorante.