Miércoles, 31 de Mayo de 2006

Las encuestas

Jorge Marsá

Las dos encuestas publicadas en días pasados muestran unos resultados prácticamente coincidentes en sus grandes líneas en lo que a Canarias se refiere: sube el PSOE, baja el PP y aún más CC. Ahora bien, con esos resultados los socialistas se encuentran todavía lejos del poder. El portavoz de CC en el Parlamento, José Miguel González, lo tiene claro: «ni en sueños los socialistas podrán gobernar en solitario». Y es que en ATI saben perfectamente que, mientras el pacto entre PP y PSOE no sea siquiera una posibilidad, ellos son los reyes del mambo, por mucho que bajen.

Así que al PSOE le faltan unos cuantos votos para ver despejado su camino a la presidencia del Gobierno de Canarias. Algunos piensan que son los que podría proporcionar Juan Fernando López Aguilar. Mientras tanto, Juan Carlos Alemán sigue sin enterarse, o continúa pensando que somos los votantes los que no nos enteramos, y nos dice que en nada influirá el candidato, que «el PSC tiene tirón per se». Vamos, que lo mismo él que Juan Fernando. Este hombre no tiene remedio; bien porque lo sea, bien porque se lo haga.

Con los resultados anunciados en Lanzarote, la disparidad entre las dos encuestas es tal que, en realidad, lo que se pone de manifiesto es su escasa fiabilidad. No hace falta ningún estudio demoscópico para pronosticar un sustancial descenso del PIL en las próximas elecciones con respecto al 32% de los votos obtenidos en 2003. Ahora bien, es completamente diferente que los de Dimas obtuvieran el 23%, como anuncia Canarias7, a que se quedaran en el escuálido 12% que les concede La Provincia. Y es el voto adjudicado a los insularistas lanzaroteños lo que marca la profunda diferencia entre una encuesta y otra a nivel insular.

Parece que los resultados de las próximas elecciones seguirán dependiendo en buena medida del componente suramericano de la política insular. En primer lugar, de los resultados del populismo de derechas, del PIL, que dependerán de la actuación de la Justicia; pero no dejará de tener su importancia la subida que se anuncia del populismo de izquierdas, de AC, de los imitadores lanzaroteños del “trío de la bencina” (Castro, Chávez y Morales). Hay público para los espectáculos tercermundistas del tipo de Y tu mamá también.

Por lo que respecta a los tres partidos que cortan el bacalao en Canarias, bien podría decirse que las encuestas ponen de relieve la incompetencia o la intrascendencia de sus direcciones insulares.

El triunfador, el PSOE, no logra mejorar ni un ápice los resultados que se le auguraban antes de entrar en los gobiernos del Cabildo y de Arrecife. Y eso en el mejor de los casos, con el 35% de los votos que le adjudica La Provincia. Resultaría obligado destacar entonces que la dirección insular ha sido incapaz de rentabilizar el impresentable pacto de gobierno que firmó hace un año, que sus dirigentes no han añadido apenas nada a unos resultados que son producto del desgaste del adversario y de los efectos nacional y regional de los que disfrutan en estos momentos los socialistas. En el peor de los casos, con el 27% que les concede el Canarias7, el fracaso sería de los que hacen época, aún más estrepitoso, por las condiciones en las que se produciría, que el que ya lastra a la actual dirección de los socialistas lanzaroteños, el de 2003, el peor de la historia de la democracia (23%).

Algo parecido ocurre con CC, que pese a la enésima OPA hostil al PIL, pese a haber logrado llevarse a prácticamente todos sus dirigentes, continuaría moviéndose en las tristes cifras anteriores, las de un partido que gobierna en Canarias pero que no es capaz de llegar siquiera al 20% en Lanzarote. Son años de incompetencia política, de malos resultados electorales, sin que se atisbe un mínimo cambio de rumbo en la organización insular de CC.

Y el PP se dará por contento con el anuncio de que el gran partido de la derecha española obtendrá en la Isla un porcentaje de votos, sobre el 15%, que no llega ni de lejos a la mitad del que se considera normal a nivel nacional. El PP continuará siendo en Lanzarote un partido intrascendente. Claro que quizá tengan razón al dar muestras de alegría, porque después del ridículo que hicieron en las crisis del Cabildo del pasado año, y de sufrir la acometida de Soria, poco podían esperar.

En cualquier caso, y como siempre, lo más sorprendente de todo son las reacciones de cada grupo dirigente a las encuestas publicadas: vuelven a ganar todos. Unos porque ganan, aunque sea por menos de lo que deberían; algunos porque pierden, pero por menos de lo que esperaban; y otros porque… virgencita, que me quede como estoy.