Jueves, 29 de Junio de 2006

La esquizofrenia se instala en CC

Francisco Suárez Álamo

[Canarias7, 28 de junio de 2006]

Compadezco al Partido Socialista Canario-PSOE. De verdad. Lo suyo con Coalición Canaria tiene mérito y bien vale una medalla por los servicios prestados. Cualquier dirigente más o menos cualificado del PSC lo puede contar, si bien la prudencia hace que, al final, lo vayan largando por ahí en off para que, como en esta ocasión, seamos los periodistas los que hagamos de correveidiles –son las reglas del juego, ¡qué le vamos a hacer!–…

Resulta que es tal el grado de esquizofrenia que se vive en las filas nacionalistas que los socialistas ya no saben a qué atenerse. En el asunto del Estatuto de Autonomía y la reforma electoral, por ejemplo, el PSC ha detectado que el discurso de CC varía en función de la facción con la que se hable e incluso de la persona con la que se dialoga. Así, frente a las ganas, casi la desesperación, de Adán Martín por aprovechar que José Luis Rodríguez Zapatero abrió el melón de las reformas para así sacar la mejor tajada competencial, están las reservas de Paulino Rivero e históricos dirigentes insulares, como Antonio Castro, que creen que el chiringuito de sistema electoral que tenemos no ha de ser sacrificado por cuestiones tan etéreas como que Canarias sea definida como un archipiélago atlántico en el nuevo Estatuto.

Tres cuartos de lo mismo sucede en el asunto televisivo, donde Roberto Moreno (secretario regional de Comunicación del PSC) ya no sabe con qué carta quedarse cuando le preguntan qué piensan en CC sobre el concurso para los servicios al canal autonómico. Unos quieren romper el estatus quo establecido, otros desean que entren caras nuevas en la parte privada del canal, alguno prefiere trocear la tarta de las programación televisiva y una cuarta facción apuesta por dejar que todo siga igual.

Tal grado de división es propio de aquellos partidos que intuyen el fin de su ciclo. Es en esos instantes, al detectarse que el precipicio está justo donde se va a colocar el pie en el siguiente paso, cuando las facciones se multiplican como esporas y cada uno intenta salvarse como sea –incluso a costa del hundimiento de la nave en la que todos han disfrutado durante década y media de las comodidades que brinda el poder–. CC, en suma, no se vuelve esquizofrénica por un agente externo y mucho menos porque el PSC esté torpedeando su línea de flotación –que no es el caso ni de lejos–, sino porque sus coroneles se han apuntado al cursillo de supervivencia en caso de catástrofe, pero lo han hecho en la escuela donde la primera lección es que para salvarse nada mejor que dar un codazo a quien está al lado y robarle el chaleco salvavidas.

Se nos olvida, eso sí, que queda un año aguantando esa esquizofrenia política. Sálvese quien pueda.