Soy abogado: esto es un atraco

28 de Julio de 2006 · (Sociedad)

Miguel Ángel de León

[Crónicas de Lanzarote, 27 de julio de 2006]

“Es más listo un pobre que cien abogados”. Así lo sentencia una máxima popular que no comparto. Es pura demagogia para contentar al pobre. Pero confirma la pésima imagen que los letrados tienen entre los iletrados y los que no lo son. Otros dicen que los abogados no son corruptos, sino que son los corruptos los que se hacen abogados. Y los mal hablados aseguran que los abogados son como las prostitutas: cobran por adelantado y no se mueven si no les pagas. Habladurías. Como aquélla que afirma que sólo hay tres cosas que se han demostrado que no existen: extraterrestres (a pesar de Domingo González Arroyo), vida inteligente en Tele-5 y abogados baratos. Y chascarrillos crueles en forma de anuncio: “Vendo ataúd para abogado. Tiene agujeros en el fondo para que los gusanos salgan a vomitar”.

Jamás he tenido que recurrir, al Cielo gracias, a los servicios de ningún picapleitos, excepto cuando me ha asignado uno de oficio la propia Justicia (esa quimera en la que no creo), allá cuando a fulanito o a menganito se le ha ocurrido presentarme una querella. Hubo una época en la que las coleccionaba, aunque con o sin abogada de oficio nunca resulté finalmente condenado hasta el día de la fecha (no les iba a dar encima el gustazo a los querellantes de gastarme un dinero en mi defensa sólo porque ellos se sintieran o sintiesen ofendidos por tres líneas en un artículo de opinión). No he podido comprobar empíricamente, por lo tanto, si es cierta o no la otra leyenda que sentencia -nunca mejor dicho- que para los abogados el cliente tiene la razón hasta que deja de pagar. Pero debe haber algo de cierto, pues de siempre se ha sabido que los abogados son malos para la salud… del bolsillo, que se queda en puras telarañas.

En Roma le escuché decir una vez a una lugareña que en Italia es una frase hecha eso de afirmar que la única diferencia que hay entre los abogados y las ratas es que incluso a estas últimas se les puede acabar cogiendo cariño. Están locos estos romanos, siempre exagerando. Todas las generalizaciones son malas y, sobre todo, injustas. Pero a veces los hechos acaban dándole la razón al tópico, y contribuyendo a la mala fama. Y entonces facilitan el chiste: “El abogado hace que dos se peleen por una vaca, poniendo a uno a tirar del rabo y al otro de los cuernos, mientras él la ordeña”.

Convengamos, con todo, que algunas de las ocurrencias en torno a los abogados tienen su gracia, como ese bien intencionado aviso para conocer qué clase de abogado tienes: “Lleva un gato a su despacho. Si el gato sale a escape de allí, el letrado es un perro. Si el gato entra, es una rata”.

4 Comentarios

  1. chapapote

    1:21 pm · 28 Julio 2006

    El artículo me parece estupendo, pero como soy abogado, no tengo tiempo si no cobro, así que no puedo dedicarme a recoger todos los chascarrillos que hay por ahí sobre la profesión periodística, que de seguro que no desmerecen los que con gracia nos ha ofrecido Miguel Ángel.

  2. carlos laus

    4:13 pm · 22 Agosto 2006

    Luis Landriccina, un gran humorista argentino tiene un cuento que viene a decir lo siguiente: Se había caido el muro que divide el cielo del infierno y el Diablo le exige a san Pedro que construya otro muro. San Pedro responde “¿Y por qué lo vamos a construir nosotros cuando el muro se cayó debido al constante fuego que hacen ustedes ahí?” A lo que el Diablo replica. “¡No!De ninguna manera, el muro se se vino abajo porque ustedes de ese lado vivien apoyándose contra el muro para sentir el agradable calorcito que les produce” San Pedro vuelve a argumentar que el exceso de fuego del infierno es lo que fue resquebrajando el cemento hasta terminar con el muro por los suelos; a lo que el Diablo enfadado responde “Bien, terminemos esta discusión, yo voy a consultar con mi Cuerpo de abogados y obraré en consecuencia”. San Pedro se marcha muy afligido y por allá encuentra a Dios sentado en una gran nube y le comenta lo sucedido; a lo que Dios le pregunta; “¿Y qué fue lo último que te dijo el Diablo?” Y dice san Pedro: “Que consultaría con su Cuerpo de abogados y que obraría en consecuencia”. “Y qué problema hay” responde Dios, “consultemos nosotros con nuestro Cuerpo de abogados y hagamos lo que ellos nos digan y ya está”. “Si”, responde san Pedro, “pero el problema es que aquí no hay ninguno”.
    QUIEN QUIERA ENTENDER QUE ENTIENDA

  3. CAGADOR JUSTICIERO

    4:20 pm · 3 Septiembre 2006

    ERES UN BOCAZAS MIGUEL ANGEL. DICE EL REFRÁN QUE EL INFIERNO ESTÁ LLENO DE DESAGRADECIDOS Y QUE ESTOS SON MALNACIDOS. APLÍCATE EL REFRÁN.

  4. Drya

    1:56 am · 7 Febrero 2007

    Me parece una farsa, mas alla de los honorarios esta el sentido de defender la justicia sobre todas las cosas, todo lo demas es ser un “abogado de carton” o un “abogado codiguero”

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