El infierno según Adán

30 de Julio de 2006 · (Política)

Agustín Díaz Pacheco

[La Opinión de Tenerife, 29 de julio de 2006]

Es un principio elemental no pedirle peras a una serpiente, su mordida puede resultar letal, o bien contorsionarse por nuestro cuerpo y reventarnos interiormente. Mucho sabemos de lo que ha supuesto para España, para sus ciudadanos, abrirse paso por la reforma y no por la ruptura. No obstante, muchas eran las amenazas involucionistas y se optó por una solución pactada que fue el comienzo –del todo notable el papel jugado por Adolfo Suárez y el PCE, hay que admitir lo que supuso la paulatina semiconquista de bastantes derechos fundamentales, y cómo en política hay que comenzar el día ingiriendo un sapo, como nos recordó Winston Churchill– de lo que es hoy una pésima oligarquía de partidos, o sea, una robusta partitocracia que no plena democracia. Esa misma oligarquía fue la que acordó pactar una Constitución hecha a la medida de determinados intereses, Constitución del todo susceptible en cuanto a ciertas redefiniciones, algunas de ellas más que esenciales.

La literatura bíblica advierte respecto a lo que para Adán supuso la presencia de la serpiente y la manzana. De la discordia del presunto mobbing sabe bastante José Manuel Castellano Gil, Doctor en Historia, director de canariasdigital.org, coautor del libro El paraíso según Adán. (Veinticinco años de caciquismo autonómico) ,junto al destacado periodista Ramón Pérez Almodóvar. Lo cierto es que a Castellano Gil se le ha incoado un expediente que podría suponerle la suspensión de empleo y sueldo, el apartamiento de sus funciones laborales, hasta la pérdida de su puesto de trabajo. Todo ha comenzado pon un hecho específico, el mismo que a la opinión pública le puede resultar pretextual, pero del todo antidemocrático por cuanto atenta contra la libertad de expresión.

No voy a entrar en lo que pueda deparar futuras actuaciones de presumible carácter judicial, pero que se pone en quiebra el más que consagrado derecho a la libertad de expresión, está fuera de toda duda. La libre opinión no es otra que la constatación de una medular parcela en cuanto a primordiales derechos democráticos. Innegable del todo, el vínculo entre libertad de expresión y democracia. Si la libre opinión es deteriorada, si la libertad de expresión es mínimamente vulnerada, se pone en fuera de juego la existencia de un Estado democrático de Derecho, cuyas leyes fundamentales se inspiran en el reconocimiento implícito y explícito del principio de legalidad.

Esta contienda, por denominarla de alguna manera, viene de muy lejos, y consta de abundantes ecos. Pero ahora adquiere otros caracteres, si tenemos en cuenta que el oficio de escribir, y bien claro en este caso, se ve seriamente amenazado. Del mismo se puede sacar conclusiones, tesinas, tesis doctorales, para que muchos constitucionalistas, y haylos, puedan disponer de una mangosta que dé buena cuenta de la serpiente.

1 Comentario

  1. Daniela

    10:44 am · 30 Julio 2006

    La relación del poder político con los medios no es nunca sencilla; no debe serlo. El caso que relata el artículo es una muestra del vergonzoso comportamiento de ATI, del control de este partido sobre la vida tinerfeña. Pero llama la atención por dos razones: la primera, por supuesto, por el intento de coartar la libertad de expresión; la segunda, por el hecho de que resulte poco habitual.

    Y si resulta poco habitual, si vemos pocas denuncias de casos como el referido, es porque son pocos los medios de comunicación en Canarias que cumplen su función de controlar el poder político. La mayoría de ellos viven de su estrecha relación con el poder político y, en consecuencia, más que controlarlo lo adulan. Aunque no deja de ser normal que, como pasa en Lanzarote, los medios se guíen por la máxima de que el cliente siempre tiene razón, y como en nuestra Isla las instituciones públicas pagan generosamente a los medios, pues, ya se sabe, quien paga, manda.

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