Viernes, 29 de Septiembre de 2006

Tristeza

María Pallarés

Eso es lo que destila la información que nos da hoy Crónicas de Lanzarote del acto del PIL de ayer. Hasta lástima provoca el titular: “Dimas Martín reta a sus adversarios políticos a ganarle la batalla ante las urnas en mayo de 2007”. El hombre reclama una oportunidad que sabe imposible: un puesto en la carrera electoral. Ni siquiera podrá tomar la salida. Prisionero de sus actos. Aunque no lo cree así Antonio Hernández, el presidente del PIL: “Fuimos inocentes al creer que las diferencias políticas se podían dirimir en las urnas y no en los juzgados”. Continúa siéndolo: ninguna diferencia política se ha dirimido en los juzgados; sólo delitos. El chiste es de una película: el reo entra en prisión y le cuenta a su compañero de celda: “Soy inocente”; y el otro le responde: “Claro, claro, aquí todos somos inocentes”. Tristeza.