Sábado, 30 de Septiembre de 2006

Las manos de Marcos

Jorge M. Coll

[Lancelot, 29 de septiembre de 2006]

El saquito de lapas de Marcos al final le ha costado el cargo de consejero de Pesca del Cabildo de Lanzarote. O, mejor dicho, a Marcos Páez, obligado por las circunstancias, no le ha quedado más remedio que poner su cargo provisionalmente a disposición de la presidenta de la Primera Corporación, Inés Rojas. Y es que Páez se había convertido en un problema para el grupo de gobierno. El asunto de las lapas es muy goloso periodísticamente, muy proclive al chiste fácil y una excusa perfecta que esgrime la oposición para erosionar al tripartito.

Por eso, el PP se adelantó a todos los grupos políticos presentando una moción al próximo pleno del Cabildo en la que solicitaba la dimisión del consejero. Ahora, se les ha desinflado el globo. A mí me da que PP y AC-25M, e incluso yo diría que el PSOE, rezaban para que llegara el día de la celebración del pleno y Marcos Páez siguiera ejerciendo tan tranquilamente su cargo como responsable de Pesca. Con esta renuncia –eso sí, provisional y hasta que se aclare el asunto– el grupo de gobierno salva más o menos la cara ante la opinión pública y sus socios de pacto mientras la oposición se queda sin muchos argumentos para sacar lasca de un asunto tan productivo electoralmente.

A mí, qué quieren que les diga, me da pena. Me da pena Marcos Páez por la satanización que se hace de lo sucedido, aunque creo que Marcos ha tardado mucho en poner su cargo a disposición de la presidenta del Cabildo, pidiendo apartarse de su Consejería hasta que se aclare el asunto. Pero digo que me da cierta tristeza contemplar cómo algunos se rasgan las vestiduras por lo sucedido cuando realmente les importa un rábano las cuatro lapas de más que cogió un graciosero. Y también saber que PP o AC-25M lo único que buscan con las lapitas de Marcos es deteriorar y desgastar al grupo de gobierno. Ya verán que la dimisión de Marcos ya nos les vale y empezarán a decir que tenía que haber sido cesado por Inés Rojas ‘ipso facto’ tras la denuncia de los vigilantes de Medio Ambiente.

Ahora, a la oposición le han estropeado el pleno del Cabildo en el que quería hostigar y laminar al tripartito. Y me parece bien, así de cruel es la política. Pero llama la atención que nadie del PP pidiera en su día el cese de la edil de Telde, Guadalupe López, por el caso de presunta corrupción detectada en la Concejalía de Ferias y Festejos.

O que tampoco ninguno de los santones de AC-25M haya solicitado la dimisión de Pedro Hernández por cobrar dos sueldos del Cabildo, cuando sólo podía cobrar uno, tal y como dictaminó una sentencia judicial. Y como éste, podría enumerar más casos. A eso voy, al distinto rasero que suelen emplear los partidos políticos cuando uno de los suyos comete una tropelía o una irregularidad. A la hipocresía que abunda en la clase política.

Pero, en fin, ya todo el mundo en Lanzarote está contento porque Marcos Páez ha sido castigado. Aunque no todos están satisfechos. A algunos, los hay, les hubiera gustado posiblemente que la presidenta lo desterrara a Montaña Clara durante tres meses. Y, además, con la cláusula de obligado cumplimiento de que si a Marcos Páez lo pescaran de nuevo mariscando lapas fuera de los días legalmente establecidos le cortaran las manos, por aquello de que “muerto el perro se acabó la rabia”. Yo, por si acaso, también le arrancaría los dientes. Con Marcos, ya se sabe, uno nunca está tranquilo. Y no es que me esté tomando a cachondeo el asunto de las lapitas de Marcos. Es que me parece una exageración que se haya elevado una tontería a la categoría de delito criminal. Para mí, lo más grave de este asunto no son las lapas sino que Marcos no haya reconocido que es un experto en cogerlas.