Lunes, 30 de Octubre de 2006

Votar para perder

Pedro Villalar

[Canarias 7, 28 de octubre de 2006]

En Cataluña, el multipartidismo se manifiesta en todo su esplendor puesto que compiten cinco formaciones políticas con posibilidades reales de obtener representación parlamentaria (hay muchas más de pequeño tamaño que no lo conseguirán), y ello provoca en todos los procesos electorales una ofensiva de los partidos mayores, CiU y PSC, en pro del voto útil:

No es razonable, a su entender, votar a formaciones que no conseguirán desempeñar un papel relevante; no tiene, en fin sentido, votar para perder. Montilla, por ejemplo, solicita el voto a los afines a ICV con un argumento irrebatible: “la única opción que tiene ICV de estar en el Gobierno es que el PSC gane”.

La teoría del voto útil es opinable pero, desde luego, no contraviene el rigor democrático ya que su principal efecto es aproximar el sistema electoral proporcional al mayoritario: en este último, que genera bipartidismo, los electores tienen que decantarse por fuerza por unas de las dos grandes opciones políticas e ideológicas.

El pluripartidismo permite, ciertamente, el gesto romántico de apostar por el más excéntrico, por el minoritario, por el seguro perdedor. Pero en estos tiempos de realismo y pragmatismo, quizá quede poco sitio para el idealismo y la utopía.