Martes, 31 de Octubre de 2006

El nacionalista Cándido

María Pallarés

Uno de los aspectos en donde más evidente resulta la aceptación de las ideas de los nacionalistas en España es en el éxito que ha tenido su pretensión de negarle al Gobierno central el derecho a gobernar. Y el diputado del PP, Cándido Reguera, proporcionaba ayer una buena muestra de dicho éxito: “Los Presupuestos Generales del Estado son malos para Canarias, pero aún peores para Lanzarote” (Diario de Lanzarote).

Para los nacionalistas, el Gobierno se debe limitar a repartir la caja común según criterios que vienen reglados por sus propias pretensiones. En el País Vasco le llaman concierto. En el Estatuto de Cataluña, como en el de Baleares, se exige una inversión estatal anual equivalente a la riqueza que produce su comunidad. El de Andalucía la demanda en función de la población (son más pobres, pero son más). En cualquier caso, en lo que el acuerdo parece generalizado es en que el Gobierno se tiene que limitar a repartir lo que llega a la caja central atendiendo a las matemáticas y renunciando a utilizar criterios políticos. Esto es, que cuando se trata de “lo nuestro”, nacionalistas todos.

Aunque sí es verdad que hay algo que distingue a socialistas y a populares del resto: que sólo se comportan como nacionalistas, en lo que a los presupuestos se refiere, cuando están en la oposición. Y lo que hoy hace Cándido Reguera es lo mismo que hacían sus colegas del PSOE cuando era el PP quien gobernaba. Y la confianza que inspiran los números que realiza Reguera es similar a la que proporcionaban las cuentas de los socialistas en su momento, es decir, escasa. En fin, la misma confianza que nos infundía Reguera cuando defendía los presupuestos del Estado elaborados por su partido o cuando lo hacen hoy los socialistas canarios.