Martes, 31 de Octubre de 2006

Integración

Javier Durán

[La Provincia, 30 de octubre de 2006]

Hemos llegado a la Isla el pasado jueves, de madrugada y con unas rachas de viento increíbles. Nuestra idea es tantear el terreno, estar en principio unas semanas y luego, si nos agrada, venir definitivamente para comprar una vivienda con finca.

Henry desea escribir más que nunca, pero su reumatismo lo hace imposible. Necesita sol y tranquilidad, algo que ya no encuentra en Alemania. No quiero una casa alejada, me gustaría que tuviese cerca un pueblo, un lugar donde yo pueda ir a comprar y quizás montar algún negocio, algo relacionado con la artesanía. Tenemos una ilusión tremenda, tanto que no descartamos liquidar todos nuestros intereses y volcarnos en la nueva etapa.

Nuestros hijos siguen en la Universidad y seguirán allí, pero nos animan para que nos instalemos en La Palma o La Gomera, que son las islas más verdes. Ellos nos han pasado mucha información de internet, incluso documentación histórica sobre los antiguos asentamientos aborígenes, la desgraciada Conquista con su exterminio, su mestizaje, la presencia extranjera, los casamientos, el paso de Colón… En definitiva, montón de detalles que nos llevan a pensar, a dar por seguro, que se trata de una tierra donde nos va ser fácil integrarnos, sobre todo por el trato afable de su gente, que se resiste a perder esta cualidad en un mundo que crece y que se empeña en borrar del mapa los valores más humanos.

Antes de tomar la decisión hablamos largo y tendido con José Saramago, que ha levantado su casa en un pueblo de Lanzarote, donde se siente cómodo y bien atendido. Él, aparte de escribir, mantiene cierto protagonismo en la lucha por frenar la especulación urbanística en la Isla. Ha llegado a amenazar con marcharse si la espiral sigue adelante. ¿Imagínate el escándalo?

La única preocupación que tengo es un mensaje que me ha enviado Seweryna, y que habla de cierto malestar con los extranjeros, aunque creo que más bien se refería a la llegada de inmigrantes. Tengo que pedirle más datos, porque también me habló de limitaciones para la residencia o para la compra de una vivienda. ¿Pero Canarias no es Europa? La verdad es que me gustaría que me informaras pormenorizadamente sobre ello, pues no quiero encontrarme con sorpresas. Nosotros, nuestras familias, vivieron de cerca lo ocurrido en Alemania, y ahora observamos con sorpresa la ola de populismo que recorre muchos países, donde el travestismo político saca a relucir asuntos muy peligrosos, cuestiones que por sentido común parecían zanjadas. Bueno, no quiero cansarte con tantas y tantas ideas, pero me tendrás que reconocer que son inevitables a la hora de tomar la decisión de empezar una nueva vida.

Quizás a estas alturas tengas la impresión de que me encuentro demasiado nerviosa, y que sería mejor dejar pasar unos días para administrar bien los pensamientos que tengo en la cabeza. A ello te diría que sí, que tienes toda la razón del mundo, pero lo desconocido siempre produce todo este tipo de temores. Me gustaría que me aconsejaras sobre qué podemos hacer en nuestra visita a las Islas, un viaje que trata de ser una aproximación y también un encuentro que nos serviría para saber si cambiamos o no de residencia.

Te confieso, y disculpa por la obsesión, que me encantaría conocer lo que realmente me va a reconfirmar la atlanticidad de ese territorio, un interés, en todo caso, que lo único que pretende es echar abajo los fantasmas que me ha creado Seweryna con sus miedos, que me parecen exagerados y hasta absurdos. En cuanto a la casa, sabes bien que queremos un inmueble para rehabilitar, no demasiado grande, pero con suficiente espacio para los despachos; en ningún caso no queremos sentirnos extranjeros, aunque ello es difícil, sobre todo en un pueblo.

Tienes que tener claro que no pretendemos, ni mucho menos, aislarnos y vivir en plan colonia, nuestro deseo es integrarnos en la vida social, hablar con todo el mundo, comprar en las tiendas, ir a la plaza, apuntarnos a actividades culturales y quién sabe si hasta algún día decidimos presentarnos a una candidatura política, pues ya sabes que por naturaleza somos muy inquietos. Una de las cosas que más me apasiona es conocer la historia de Canarias. ¿Te parece raro? Yo creo que es lo lógico, vamos a vivir en un sitio nuevo y lo normal es saber de dónde vienen los que nos van a acompañar. Sólo me queda despedirme y pedirte que me mantengas informada al detalle sobre la iniciativa de crear limitaciones a la residencia de extranjeros en las Islas. ¿Políticamente es posible? Mi marido, que acaba de venir de Bruselas, me dice que dentro del infierno cabe todo tipo de combustible, pero que de ahí no pasarán. Me quedo igual, no sé qué quiere decir de forma tan críptica.