Miércoles, 29 de Noviembre de 2006

Ginés y Berto

Josechu Pérez Niz

O Berto y Ginés. Tanto monta, así que da igual el orden. Ginés y Berto. Ginés Díaz y Mario Alberto Perdomo. Son dos de los protagonistas entrevistados por Mario Ferrer en el Especial Lancelot 25 Aniversario (aprovecho la ocasión para felicitar al grupo Lancelot por el cuarto de siglo cumplido y reconocer el gran trabajo que a mi juicio ha desarrollado Mario. Dio gusto su primera lectura, Mario).

Y son protagonistas de este pasado cuarto de siglo por razones variadas y obvias. Entre ellas, por su papel en la fundación de El Guincho, asociación cultural y ecologista (hoy El Guincho-Ecologistas en Acción). Sin sus permisos y a grandes rasgos, uno, Ginés, bajó de Chinijo y quedó con el otro, Berto, en el Islas Canarias para ver qué podían hacer juntos. De ese primer contacto se abrió una tanda de conversaciones con gentes diversas y pasado el tiempo, con sesiones abiertas a todo aquél interesado, un 30 de junio de 1987 nació El Guincho. Gente rara esta, hablan un día en el Islas Canarias, quedan para hacer algo conjunto y no se cierran con su idea sino que la abren y, de manera participada, a los seis meses ponen en pie a El Guincho.

Mirando atrás, en la entrevista de Ginés en ese Especial Lancelot, interpreto que el susodicho se queda con todo, pero destaca la de horas que algunos, Ginés, Berto y muchos más, se pegaron analizando papeles, planos, propuestas de planes, continuando esta toma de información con la construcción, en la mayoría de los casos con propuestas bien argumentadas. Qué tío más raro, el Ginés. Podía haber remarcado el haberse esposado en El Risco de Famara o cuando El Guincho sacó a miles de personas a la calle en 1988. Con lo guay que están los flashes, las panderetadas y las pancartadas y, vale, sí, tiene su importancia pero…Pero, en cambio, subraya esas horas que nadie ve o esos diálogos socráticos en los que nadie está de acuerdo con nadie y en plan constructivista se va encontrando una salida…o no. Ellos, junto a muchos más, lo hicieron. Esas horas de dedicación argumentada están resumidas en este enlace. Pero volvamos a Ginés y Berto. Todavía no he leído nada reconociendo su papel, con sus virtudes y defectos, aciertos y errores incluidos, en ese ciclo que es motivo principal de este texto.

Cuenta Berto en su conversación con Mario Ferrer que un primer ciclo de El Guincho (1987-1998) quedó agotado, sin pilas, y se procedió a reactivar el proyecto, con ayuda de Ginés y Berto pero en el fondo sin ellos. Gente rara esta que no se apropió cabezudamente del chiringuito como si resultara su cortijo, muy a pesar de que la cosa quedara estancada; podría haber pasado, al futuro me remito, y, en cambio, colaboró esta rara gente en que una asociación ecologista, y esa en concreto, El Guincho, por los papeles firmados y su clave actuación en la articulación de un movimiento ecologista en Canarias y Lanzarote, siguiera con vida, con renovada vida. Hay quienes podrían sustituir el término raro por el de demócrata. Usted mismo.

Uno y otro se refieren al sinsentido de mantener un activo social secuestrado a los designios políticos de cualquier partido político. En estos tiempos en donde cada cosa parece que, por narices o pegamento, tiene que estar relacionada con otra, choca leer estas rarísimas ideas. ¿Someterse a otra estructura, con otros fines y objetivos, que juega en la escena social en otra categoría? Ellos dicen que no. Raros, pero qué demócratas.

De costa a costa, en cada entrevista, cada cual a su forma y manera, se desprende de esas conversaciones un claro barniz correspondiente a mentes abiertas, que huyen de las ideas prefijadas y ansían la vertebración de potentes y novedosos posicionamientos. Nada de verbeneo ni de populismo ramplón, ideas, puras y duras, partirse la cara en pleno debate bienvenido pero ya, progreso, mejoras, retrocesos, empezamos de nuevo…Pero qué cosas tan raras interpreto, tan poco de moda, tan necesarias.

Mi reconocimiento público a Ginés y Berto, a Berto y Ginés. Les quedó potente la conversación-balance de esos años en el Especial Lancelot.

Buff. Y tan potente. Uno mira el espacio civil actual y, salvo honrosas excepciones, algo así como la nada pero con gotas de populismo repetido y poco imaginativo (si al menos fuera más imaginativo): 20 años después de El Guincho en lugar de haberles adelantado hemos retrocedido. Sin embargo, uno que es optimista, no por necesidad y sí por convicción, habla con José Trujillo, el delegado de Adena en Lanzarote, y sin querer y sin ánimo de comparar, lo escucha y lo relaciona con lo leído de Ginés y Berto y el papel que está construyendo Trujo al frente de esta organización conservacionista. La de horas que los Trujos y otros más anónimos se enganchan con papeles, planes, iniciativa de creación de Parque Nacional por aquí, solicitudes por allá, y todo argumentadito. Sin aspavientos ni peos más altos que su culo. Espero poder charlar con Trujo y con esos otros dentro de 25 años. A ver cómo estamos.