Jueves, 21 de Diciembre de 2006

No es normal

Miguel Gallardo

Nos hemos acostumbrado a comportamientos en la esfera política que en cualquier democracia desarrollada se considerarían intolerables. No es normal que el partido que gobierna en Canarias lo haga en Lanzarote –en el Cabildo y en Arrecife– con más tránsfugas que políticos elegidos en las listas de Coalición Canaria. Y que sean esos tránsfugas los que lideren sus principales candidaturas a las próximas elecciones en la Isla.

No es normal que ser acusado por la Fiscalía de prevaricación provoque el apoyo unánime en un partido político para que uno de sus miembros lidere una importante lista electoral: “ATI cierra filas para que Zerolo opte otra vez a la Alcaldía de Santa Cruz. El comité local de CC en la capital tinerfeña lo designa candidato por unanimidad” (La Provincia).

No es normal que Domingo González Arroyo continúe en el Partido Popular. Ni antes ni ahora, cuando se enfrenta a su cuarto proceso judicial por corrupción: “Un juzgado de Fuerteventura ve indicios de presunta prevaricación en la subasta de un terreno cuando era alcalde, Domingo González Arroyo, y ha remitido el caso al Tribunal Superior de Justicia de Canarias” (Cadena Ser). Tampoco es normal que la Justicia tarde cuatro años en dar a una denuncia el curso que debe.

En fin, que son muchas las cosas que no son normales en Canarias. Pero a ver cómo las considera uno anormales cuando se suceden con tanta normalidad.