Viernes, 22 de Diciembre de 2006

Manifestación por la vivienda

Fernando Marcet Manrique

Tal vez ya lo sepan. Mañana hay una manifestación convocada a nivel nacional para protestar por el tema de la vivienda. “El tema de la vivienda” consiste, básicamente, no en la falta o ausencia de habitáculos residenciales, como podría suponerse, sino en la dificultad para que una persona con un sueldo medio pueda acceder a uno de ellos. No son casas las que faltan, sino dinero para comprarlas. Me parece importante resaltar este dato, porque así sabremos mejor de lo que estamos hablando.

Si echamos un vistazo al censo de vivienda y población realizado en 2001, el último de este tipo llevado a cabo en profundidad, nos topamos con datos más que significativos. De las más de cuatrocientas mil viviendas existentes en Canarias, por no meternos en berenjenales mayores, sólo doscientas ochenta mil son primeras viviendas. El resto o están vacías o son segundas viviendas y se pasan vacías la mayor parte del año. En algunos municipios la cosa llega a límites sorprendentes. Así, podemos ver cómo en Tías, por ejemplo, de las más de veinte mil viviendas existentes sólo cuatro mil corresponden a primeras viviendas. Y ojo, que aquí no se están contabilizando las camas turísticas. Estamos hablando única y exclusivamente de viviendas destinadas para el uso residencial.

En fin, les recomiendo que echen un vistazo a la tabla, para que se hagan una idea del mundo que estamos construyendo. Un mundo lleno de casas que nadie puede permitirse habitar.

No se si sabrán que en Madrid ha florecido una práctica denominada “camas calientes”. El asunto consiste en alquilar habitaciones de tal forma que uno se pasa medio día en ellas, y otra persona, con la que compartes gastos, pasa la otra mitad. Por eso son camas calientes, porque no tienen tiempo de enfriarse entre que se levanta uno y se acuesta el otro. Algunos se llenan la boca tachando de obsceno esto o indecente aquello…, ¿pero acaso hay algo más obsceno que esto? ¿Me pueden mencionar un asunto más indecente que un montón de casas vacías mientras cada vez más gente tiene que conformarse con compartir una cama caliente?

El problema es grave. Porque el mercado inmobiliario no se rige por la normal ley de la oferta y la demanda. Da igual que haya un millón de viviendas vacías, da igual que nadie pueda pagarlas. Si fuera otro el producto, los precios tendrían que bajar a la fuerza, pero en este caso no sucede así, ¿por qué? Pues simplemente porque los constructores nunca pierden. Ellos siempre tienen el producto vendido de antemano. Por eso siguen construyendo. La mayoría de viviendas vacías están en poder de entidades bancarias, negocios inmobiliarios de toda índole y demás especuladores. Ahí está la madre del cordero, en todos esos intermediarios existentes entre el constructor y los demandantes. Son ellos los que hinchan la burbuja día tras día, inflando los precios artificialmente y generando el problema al que nos enfrentamos hoy por hoy. Es justamente por ahí por donde debe meter mano el gobierno, no permitiendo este tipo de especulación mediante normativas de tipo fiscal que den donde más duele… en el bolsillo de los especuladores. Debemos de convencer a toda esa gente de que igual que con las cosas de comer no se puede jugar, con la vivienda tampoco. Sólo con leyes enérgicas en este sentido podremos conseguir que el negocio del siglo deje de serlo. Y sólo cuando deje de ser un negocio, la situación se normalizará.

Para eso nos manifestamos mañana. No es baladí la cuestión. Nos afecta a todos, incluso los que tienen su casa asegurada deberían plantearse si es este el modelo de sociedad que queremos. Una sociedad en la que sobran los recursos para todos, pero falta el mínimo de cordura necesario para repartirlos.