Martes, 30 de Enero de 2007

Voladas

Alfredo Blanco G.

Interpretaciones variadas ha traído la publicación por mi parte del vigentísimo, sostenía, “volada conejera” de Agustín de la Hoz. Entre ellas, sobresale en mi opinión el parecer de Jorge Marsá en este mismo blog.

Algunos comentaristas al artículo del señor Marsá, tal y como le ha solido ocurrir, practicaron lo que, con mejor o peor suerte –me reservo, por ahora, mi opinión–, abordó y denunció De la Hoz en el texto de marras.

De otra forma no pueden dejar de interpretarse, desde esa volada conejera, comentarios como éste, firmado por un tal “hablen claro”, él lo hace, aunque sea volando: “No le den más vueltas porque está muy claro lo que le gusta a Marsá, coger cualquier oportunidad para despreciar la cultura insular y por eso coge dos trozos de Agustín de la HOz y lo insulta: ‘Al fin y al cabo, una muestra no muy brillante de conservadurismo localista’. Es lo mismito que ha hecho muchas veces con otras cosas de la cultura de este pueblo, eso es lo que le gusta y dejense de darle vueltas”. O esta otra volada firmada por “El Grillo”: “Ke chachi hablar de gente y de lo que hicieron o escribieron sin que esta se pueda defender porque estoy seguro de qu el Sr Marsa no le llega ni a los talones a Agustin de la Hiz, me refiero cultural e intelectualmente”. Voladas, en suma, que tanto abundan en los portales digitales, en las conversaciones conspirativas de los partidos políticos, el rumor falso, el infundio, la difamación, las descalificaciones personales y un etcétera amplio de lo que, bajo mi punto de vista, conformaba eso que decía Agustín de la Hoz sobre la volada conejera. O lo que resulta similar, una inmadurez evidente para afrontar debates públicos, sobre ideas o propuestas, sobre la información o realidad de las cosas, sin escudarse en la demagogia, el populismo o las medias verdades. Entendí aquellas palabras de De la Hoz en Lancelot en ese sentido, mi interpretación, y las transferí a la actual situación del debate público en Lanzarote, Canarias o España. ¿Para qué poner ejemplos cuando hoy martes el alcalde imputado de Mogán asegura en La Provincia que llevaba meses de candidato a ser detenido por pertenecer al PP? Volada canariona, volada española, voladas pues. Estamos rodeados de voladas.

A mi juicio, Jorge Marsá respondió a otras cuestiones. De interés todas, bajo mi punto de vista, pero que escapaban a mi entender del objeto perseguido con la propuesta de recordatorio de las letras de De la Hoz. Es sabido, sin embargo, que mi objetivo no tenía porqué ser correspondido por los asiduos de este blog, ni mucho menos centralizadas en la segunda mitad del citado texto, en el que abundaba sobre las voladas en el espacio público a mi entender.

Pienso que acierta Marsá cuando critica ese enaltecimiento agustiniano a las voladas socarronas, pero bondadosas, ácidas y agudas, ocurrentes y sin embargo sanas. Lo afirmaba De la Hoz asegurando que las antiguas voladas eran buenas, el pasado, ya ven, mejor que el presente, y las actuales, aquellas de los ochenta del siglo XX, tan transferibles por otro lado a este principio del XXI, tan ruines. Las malignas voladas según De la Hoz tendrían que tener base social sobre la que asentarse, si no poco futuro le habría aguardado a los apostadores del infundio, la calumnia y la escasa profesionalidad a la hora de informar y conformar opinión. Resulta semejante a afirmar que Dimas sacó lo peor de la población y liberar las culpas al populacho. Obtendría esos frutos, producto del populismo y la demagogia, porque había base de donde recoger.

Coincidiendo con Marsá en ese punto de vista, pues, considero que esta circunstancia no invalida la descripción que realiza Agustín de la Hoz con relación al modus operandi de las incipientes empresas periodísticas en Lanzarote ni que interprete el mismo como una muestra de conservadurismo local o de alguien abrazado al pasado más cercano y enemigo de la apertura de la sociedad conejera.

Con sus posibles errores, que como cualquier hijo de vecino los tendría, digo yo, mi percepción del texto es una reivindicación para construir el presente y futuro alrededor de las bases de la información o el estado de la cuestión, la Isla y sus debates de aquél entonces, con la intención de posibilitar los mejores cimientos.

Una mirada al pasado cercano nos aproxima a esa ausencia precisamente. Prácticamente todo lo que se ha planteado en Lanzarote ha partido a golpe de improvisación, de inercias alejadas de la profesionalidad y el rigor o, en el peor de los casos, desde los ojos especulativos.

Mis amigos playahonderos exclaman, cuando cualquiera tiene un gordo despiste, esa expresión tan cariñosa de: “Vaya volada que tienes”. Uno puede equivocarse en su interpretación, lo que le haría asequible al “chiquita volada”. De verlo así, se discute con planteamientos argumentados, como creo haberlo hecho hoy, y ya está. Es tan sencillo pero lo convertimos en algo tan complejo que, oigan, en serio, que no arrancamos.