Miércoles, 31 de Enero de 2007

Alternativas

Delia Cabrera

Dejando aparte condolencias y semblanzas, diría que, frente a lo que dice Pedro San Ginés en su artículo “Barreto o Perico…”, lo principal de la crisis que ha dado lugar a la división de Alternativa Ciudadana 25M no es que la única oportunidad para hacer honor a su nombre pase por el abandono del modelo asambleario.

Lo que de verdad lo hace imposible es justamente la existencia de varias ‘alternativas’ y lo que esto conlleva, que no es otra cosa que la pérdida de contenido del propio nombre de la formación y, quizás con ello, la pérdida del sentido de su propia existencia. Porque la existencia de alternativas, en plural (y, en buena lógica, siempre puede haber tres donde hay dos), conduce inevitablemente a la existencia de varias ‘ciudadanías’.

Una catástrofe. Porque cuando unas siglas no consiguen definir con precisión el proyecto que designan, no queda otra que explicar qué se es y lo que se pretende. Y por supuesto, qué piensan hacer para lograrlo. Todavía quedará mucho voto ilusionante por ahí, así como algún que otro voluntario encantado de entonar loas a la Alternativa más ciudadanamente alternativa. Quienes peor parados salen de esta experiencia son los ingenuos, una especie que a estas alturas debe estar a punto de ser considerada en peligro de extinción. Pero es lo que tiene la ingenuidad que, cuando se pierde, te echan para siempre del paraíso de la inocencia.