Martes, 27 de Febrero de 2007

Excepciones tendremos

Adrián Rodríguez

Muy llamativos resultaron los postulados de los principales candidatos a la presidencia del Gobierno canario, Paulino Rivero, José Manuel Soria y Juan Fernando López Aguilar, en torno a las Directrices de Ordenación del Territorio, más conocidas como moratoria turística, a pregunta de Canarias 7.

Gobierne quien gobierne, con Juana o su hermana, las excepciones de calidad a la limitación del crecimiento turístico en el archipiélago las habrá. Soria y el PP continúan erre que erre con su apuesta por dejar al mercado regulando la cosa y López Aguilar centra su discurso en mantener el proceso de excepciones al crecimiento pero, eso sí, de manera coherente, sostenible y con claridad manifiesta en las condiciones para construir un hotel de lujo. Vale, López, nosotros te creemos.

Al pairo se las trae a los candidatos el pensamiento del coordinador técnico de las Directrices, Faustino García Márquez, quien apostillaba en las mismas páginas de Canarias 7 que el sistema turístico canario llegaba ampliamente desbordado al proceso de definición de las mismas en 2000. Hoy, siete años después, y con más de medio millón de camas turísticas operando en Canarias, los líderes políticos siguen exponiendo en el centro del debate la necesidad de aumentar la competitividad del sistema turístico como justificante de las excepciones.

Sin embargo, siendo un claro dislate en mi opinión este posicionamiento, la gravedad del asunto se expone trágicamente en el fracaso del Gobierno canario, las patronales turísticas y, en consecuencia, de la sociedad archipielágica en poner en marcha el proceso de renovación turística, uno de los pivotes principales de la Ley de Directrices que, tres años después de entrar en vigor y abierta la línea de ayuda en la sustitución de la obsoleta planta por nueva, se sabe claramente fracasada. Paradójicamente ningún candidato habla de este fracaso y, ni mucho menos, lo expone como prioritario en su programa de acción política de llegar a la presidencia. Se parte, pues, de que no habrá política con mayúsculas para abordar el principal problema del eje fundamental de la economía canaria –hay demasiadas camas, y además son viejas– y se dejan llevar, claro que sí, por el envoltorio del problema: los tres candidatos, cada uno a su forma y manera, se postulan a favor de las excepciones. Excepción a aquel hotel, al otro y al otro, ¿cuántas camas más quieres, corazón?

Sostenía Faustino García Márquez que el incremento poblacional registrado en Canarias tiene mucho que ver con el crecimiento turístico. Y los candidatos a lo suyo. Paulino no ve mal una Ley de Residencia. Soria manifiesta que creará la consejería de migración. Y López Aguilar asegura que no hará demagogia política con la cosa. Esta es una cosa, la inmigración, y otra, su principal vía de llamada, las diez mil nuevas camas turísticas que el Gobierno Canario ha propuesto exceptuar en estos días en la Cámara Regional. Tiene bemoles el timo: el Ejecutivo de Adán Martín pretende introducir una modificación a su Ley de Directrices, en lugar de exceptuar 3.600 camas cada tres años ofrecen 10.000 cada lustro. ¿Quién dijo que quería exiliarse en París? ¿Qué tal en Estocolmo?