Martes, 27 de Febrero de 2007

Y ahora la invasión amarilla

Alberto Aza Rodríguez

Mientras te sientas delante del ordenador con tanta tranquilidad, a escasísimos kilómetros de tu silla plegable se encuentra un montante de 4.000 asiáticos, y sin embargo seres humanos, a punto de partir en dirección a tu PC, a robarte tu puesto de trabajo por culpa del efecto llamada de la regularización establecida a principios de legislatura por ese diablo con patas, y sin embargo sonriente –no te lo creas porque es mentira– que es José Luis Rodríguez Zapatero.

Algo así puede interpretarse de la rueda de prensa de ayer, ofrecida por Cristina Tavío, la líder del PP de Tenerife. Al parecer, según nos ha advertido esta Acebes canaria, aunque mucho más guapa que el ex ministro Pinocho, quise decir de Interior, esas cuatro mil personas se encuentran, a pesar de su condición asiática, en una de las Guineas con el propósito de colarse en el mundo occidental vía o con primera parada en Canarias.

Entre el enésimo aviso de la llegada del Apocalipsis de San Juan se atisban varios frentes de esa fiebre por crear miedos y avivar fuegos que sólo pueden conducir a hogueras indeseables que rompan la normal convivencia de cualquier sociedad. Aseguraba Tavío que la Unión Europea no renovará el Operativo Frontex hasta que Zapatero cambie la Ley de Extranjería y que la frontera archipiélagica está más abierta que un coladero por esa promesa de papeles para todos los inmigrantes del presidente del Gobierno Español.

Otras sandeces de Tavío se recogieron por las agencias informativas de este modo: “Indicó que ninguna isla de la provincia de Santa Cruz de Tenerife cuenta con Sistema de Vigilancia Exterior (Sive), y además no se ha modificado la ley de Extranjería, ni la ley de Bases de Régimen Local ni la normativa sobre empadronamiento”. Sobre el SIVE se debe aclarar que el Gobierno Aznar no instaló ninguno en aquellas islas canarias que experimentaban el fenómeno migratorio a finales de siglo XX y principios de este XXI, a saber, Fuerteventura y Lanzarote.

“En su opinión, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sigue prometiendo papeles para todos los inmigrantes del mundo y estimó que la ley actual de extranjería produce un efecto llamada y crea falsas espectativas a los inmigrantes”. Ningún presidente ha prometido papeles para todos y menos éste, tan humano pero tan frío cuando algo, aunque también sean humanos, se perfila como potencial caudal de pérdida de votos. Lo único que ha hecho Zapatero, como también lo hizo Aznar, es regularizar a un cupo de inmigrantes que, de hecho, formaban parte de nuestra sociedad y sin embargo no cotizaban a Hacienda ni, lo más importante, tampoco podían ejercer sus derechos o los beneficios de aportar riqueza a nuestra sociedad, por ejemplo, cobrar una pensión, si de sol a sol se han construido, como así ha sido, hoteles, viviendas…

“La dirigente del PP afirmó que “en medio de este desorden”, Zapatero sigue pensando en cómo ayudar a personas del tercer mundo y no cómo en mejorar la vida de los españoles”. Ya ven que no sólo los partidos autodenominados nacionalistas ejercen de nacionalistas. Habrán comprobado, por supuesto, esa necia mirada al ombligo. Además de mentirosa, “Zapatero sigue pensando en cómo ayudar a personas…”, Tavío se torna en nacionalista, “…y no cómo en mejorar la vida de los españoles”, ¿será partidaria esta líder política de la Unión Europea? Sí, seguro, pero hasta un límite. Sí, efectivamente, mientras sea para recibir, “Unión Europea forever”, cuando sea para dar, “oiga, que yo, ante todo, soy española”. ¿Y qué decir de esta sentencia: “Subrayó que en España no hay trabajo para acoger a todos los inmigrantes”? Mujer, pues claro que no. Pero si lo hubiera, ¿qué haría usted? Seguro que seguir avivando el fuego con el goteo xenófobo. Ya nos gustaría, señora diputada, que todo el primer mundo, no sólo España, pudiera asimilar al tercero, o mejor todavía, que el primero instalara el futuro en los países de origen. En ese momento seguro que tropezaríamos con usted y otros que como usted lucharían porque la industrial “Mocasines y náuticas S.A.” no se moviera de España aunque el Gobierno Central tuviera que subvencionar la continuidad de los manipuladores del caucho. Que para algo somos españoles y tenemos que luchar por los intereses de los españoles, pero también de las españolas (a ver si me van a escapar tres votos de las mentes políticamente correctas). Y para terminar, estimados responsables públicos, resulta cuando menos nauseabundo ejercer de políticos preventivos cuando están rezando porque esos 4.000 asiáticos, y si pudiera ser una catástrofe humanitaria de mayor envergadura, invadan las costas canarias. Se nota, se siente, la precampaña está presente.