Jueves, 29 de Marzo de 2007

Habitaciones para invitados

Manuel Alcántara

[Canarias 7, 28 de marzo de 2007]

En las antiguas casas señoriales, que eran las de los señores con dinero y no siempre con otra acreditación de señorío, había habitaciones para huéspedes amigos. Las cosas han cambiado y ahora lo difícil es tener habitaciones suficientes para la familia. Los españoles medios, que son los que siguen partidos por la mitad, necesitan 47 años para pagar su piso y 24 si lo compran en pareja, que es la fórmula más común y la que en principio impide que haya más separaciones, que también la hipoteca es un vínculo sagrado.

Ahora las habitaciones para invitados son las celdas de las cárceles. La alternativa torpeza registrada en la política de inmigración nos ha llevado a alojar a muchas personas que no se encontraban a gusto en sus países y que están logrando que los nativos no nos encontremos bien en el nuestro. No hablo de reprobables actitudes xenófobas, sino de datos. La gélida elocuencia de las cifras no se rebate con sonrisas, ni con discursos que mezclen, en idénticas proporciones, el azúcar con la leche condensada. Y los datos son estos, tres de cada diez reclusos en España son extranjeros.

*Quién puede darles de comer y de beber y de dormir? Hace falta ser muy ricos para tener ese dadivoso sentido de la hospitalidad. Hemos pasado de 7.642 presos extranjeros en el 2006 a 20.643 en el año pasado. Ningún hotel puede alardear de un éxito semejante. Quien no tiene nada, tiene que buscarse algo y generalmente lo busca por los anchos caminos de la delincuencia. Está previsto desde Jorge Manrique eso de que “otros, por no tener, con oficios indebidos se mantienen”. *Qué otra cosa pueden hacer? En las cárceles se come todos los días y en la calle es muy dudosa esa práctica. Nuestros políticos, en general, son obtusos y fotogénicos, pero no prevén lo que se ve venir en las pateras.