Viernes, 30 de Marzo de 2007

Bajando el labio

Heraclio Sánchez

El presidente de la Cámara de Comercio de Lanzarote, Eduardo Spínola, ha agradecido públicamente las gestiones de Ángel Luis Tadeo, su homónimo en el ente cameral grancanario, dirigidas al Consejo de Cámaras Nacional para que el órgano aglutinador de estas figuras empresariales retirara el recurso contra la creación de la lanzaroteña, ganado en primera instancia a mediados de diciembre de 2006.

Se elimina así la incertidumbre que giraba alrededor del futuro cameral lanzaroteño desde la fecha apuntada pero, en mi opinión, mucho más importante es que el gesto del presidente lanzaroteño permitirá avanzar en la lógica normalización del papel jugado por Spínola y la Cámara en su conjunto hasta el día de ayer.

No entro en dar o quitar razones a este empresario en sus cabreos contra la Cámara de Las Palmas, Gobierno de Canarias o el propio director general del Ejecutivo Regional, Arturo Cabrera, que nos arrimaban a un ciego estado de guerra inusual, incómodo e improductivo (a no ser que se buscaran otros objetivos de carácter político, en donde variarían los adjetivos en usual y productivo pero incómodo y peligroso).

Si se percibía una oportunidad en la creación de la Cámara Insular como activo para una revitalización del tejido empresarial en su conjunto y en un punto de unión para el debate económico en la Isla, la actuación de Spínola ha puesto en entredicho dichos objetivos y con sus continuas salidas de tono ha propiciado una brecha de calado del ente cameral con el resto de actores de la sociedad en la Isla y en el Archipiélago.

En este sentido me pareció saludable su agradecimiento a Tadeo, que bien podría significar el gesto un antes y un después en el modus operandi del presidente Spínola. No hay nada mejor que una mirada autoevaluativa haya propiciado una bajada de labio. En la relación entre los poderes debe primar el respeto. Que cada cual baile con quien corresponda y que nadie baile con su tía. Bajando el labio, eso es, para abrirlo en los momentos precisos.