Jueves, 31 de Mayo de 2007

Manuel Fajardo y Carlos Espino

Josechu Pérez Niz

Satisfacción. Están satisfechos en la Comisión Ejecutiva Insular del PSC/PSOE de Lanzarote de las rentas obtenidas el pasado domingo. Van tan sobrados que han aprovechado los cubiletes electorales para dar las gracias al personal por convertirlos en primera fuerza. Y tan satisfechos se encuentran que hasta les parece normal nombrar a su todavía líder, Manuel Fajardo Palarea, como negociador de los pactos de gobernabilidad en la isla. Tiene gracia, el todavía secretario general no ha dimitido por los paupérrimos dígitos sino que le refuerzan con otro maillot amarillo en dirección a los Campos Elíseos de París.

El particular, y patético, mundo feliz en el que viven los socialistas lanzaroteños resulta preocupante, aunque claramente comprensible. ¿De dónde sacarán ese descaro político para vender una amarga victoria como el espaldarazo a la regeneración y renovación emprendida por Fajardo Palarea desde 2000? ¿Lo extraerán de los mismos seis consejeros conseguidos al Cabildo de Lanzarote, exactamente el mismo número que en 2003? ¿Cómo explican que las listas socialistas se quedaran en un 24% de apoyo en las planchas de Manuela Armas y Enrique Pérez Parrilla y al Parlamento Canario llegaran, casi, al 29%?

Hay muchas razones que explican la debacle socialista en Lanzarote. Su amarga victoria, además, debe evaluarse con el máximo período de descomposición del nacionalismo en la isla (PIL, CC, PNL, CCN), con el PP en clara crisis desde que la Gestora Insular asumiera la dirección de los populares en 2005, con Alternativa Ciudadana partida en dos y con Zapatero en Madrid. Así las cosas, el PSOE de Lanzarote ha aumentado medio puntito de nuevos apoyos al Cabildo y un uno y pico por ciento más de votos en la capital, ha perdido la mayoría absoluta en Tías y no ha obtenido ni un concejal más en Yaiza con la flamante diputada nacional al frente de las listas sureñas. Se salvan San Bartolomé y Teguise, amén del empuje de López Aguilar que ha hecho que muchos lanzaroteños hayan votado con las pinzas en la nariz la lista al Parlamento que encabezaba Manolo Fajardo, porque no se creerá usted que ese casi 29% es suyo por sus dotes de estadista.

Como decía, este descalabro, este fracaso rotundo de los socialistas lanzaroteños, puede entenderse por varios factores, pero bajo mi punto de vista hay un aspecto fundamental que lo explica y simplifica todo. El fracaso del PSOE de Lanzarote obedece prácticamente en exclusiva a su bicéfalo liderazgo. En plata, el fiasco socialista, repito, coincidiendo con una situación clara de desventaja del nacionalismo, la casa popular y la franja de izquierdas de AC, se debe al fracaso político de Manuel Fajardo y Carlos Espino.

Alguien podría plantearse que hay que tener en cuenta que Dimas es Dios. Algo así debe suceder ante el éxito del PIL, pero hay que reconocer que a Dimas lo hacen más Dios los deméritos de los otros (ni falta le hizo al PIL hacer una campaña como a las que nos tenía acostumbrados). También podría argumentarse que la crisis socialista a cuenta del Plan General de Arrecife hizo mucho daño y el affaire con Miguel Ángel Leal. Sin embargo, cabe reconocérsele a Leal que fuera tan claro a propósito del PGOU y que la ambigüedad de la dirección socialista para tapar sus vergüenzas (tres de sus cinco concejales apoyaron el Plan de María Isabel) permitiera que prácticamente todo el voto antiPlan cayera en manos del cabeza de lista del PIL en la capital. De lado dejamos la acción política del grupo del Cabildo, porque es el claro reflejo de cómo tirar por la borda una situación política favorable en año y medio. Pues bien, todos estos despropósitos fueron ideados y consumados por Fajardo y Espino.

En fin, por lo aquí escrito, sostengo que me extraña que los cargos de secretario general y de organización no se hayan puesto a disposición del PSC/PSOE de Lanzarote. Miento. Lo que me extraña es que no hayan dimitido irrevocablemente.