Lunes, 18 de Junio de 2007

No era suficiente con la ley

Miguel Gallardo

El diario El País trataba el sábado de suavizar la acusación: “Amnistía denuncia la falta de eficacia real de la ley de violencia de género”. Mucho más rotundo había sido el titular de la Cadena Ser el día anterior: “Amnistía denuncia el fracaso de la Ley de Violencia de Género”. Y mucho más ajustada la información:

Amnistía Internacional es categórica. Cree que la aplicación de la Ley Integral contra la Violencia de Genero ha fracasado porque las victimas, dos años después, siguen estando desprotegidas y siguen encontrando obstáculos para ser atendidas.

Fue uno de los asuntos a los que mayor importancia concedieron los socialistas durante la campaña electoral de 2004. Fue una de las primeras leyes que abordaron en las Cortes. Y bien que se aplaudieron cuando la aprobaron. El Gobierno de Zapatero da la impresión de tener auténtica fe en el poder de sus leyes para transformar la realidad. Sin embargo, parece que, por lo que respecta a las víctimas de la violencia doméstica, seguimos donde estábamos. La ley está hecha; pero el trabajo está por hacer.

Y tras el fracaso, es posible que ahora se proponga describir el fenómeno en sus términos reales, que ya no tenga sentido magnificarlo para hacer electoralismo con él, que se reconozca dónde estábamos y estamos: España es uno de los países europeos con menos violencia doméstica (aunque poco consuelo pueda proporcionar esa realidad a quienes la sufren). En todo caso, de poco vale agrandar el problema para así engrandecer a quienes se vieron como los salvadores de las mujeres.