Martes, 19 de Junio de 2007

Doctores en victimismo

Adrián Rodríguez

El victimismo constituye una de las herramientas básicas de quienes ocupan el escenario público. En Lanzarote el Doctor honoris causa en la cosa de ejercer de víctima, y con un montón de causas judiciales sobre sus espaldas, duerme desde finales de 2006 en Tahíche. Dimas Martín lleva más de seis meses en prisión porque, según su victimista conducta, él hacía cosas en favor de los pobres agricultores.

En esta materia, como en tantas otras, Dimas ha creado escuela. Así que no resulte raro que en buena parte de los titulares de prensa, centrados en cosas escabrosillas, predomine, y con notable diferencia, el victimismo político. Con algo así tropecé ayer leyendo la entrevista de José Francisco Reyes, virrey del cono sur conejero, en Canarias 7. “La moratoria se hizo contra Yaiza”, rezaba el titular. Casi una década después de haber nacido y a punto de expirar, la llamada moratoria le sigue sirviendo a Reyes como escudo victimista. En otras ocasiones, el propio alcalde sureño ha manifestado al respecto que la gente del puerto (referencia despectiva a los ciudadanos de Arrecife) “quieren impedir el desarrollo de Yaiza”.

El PSC y su candidato a la presidencia, el ya destronado Juan Fernando López Aguilar, rematan en estos días lo que va a resultar el marco de su oposición política al previsible pacto entre CC y PP que hará presidente a Paulino Rivero. Nacionalistas y populares conforman un único proyecto político. CC es ATI y el PP es la pata grancanaria de ATI. Es decir, que el enemigo de Gran Canaria está en casa, Soria, y también enfrente, en Tenerife, Paulino y su ATI profunda. Da igual que el propio López Aguilar procurara un pacto con esa ATI profunda a principios de mes. Así que lo que toca es embrutecer a Gran Canaria contra Tenerife de cara a las generales. Tanto nadar de progre desde la capital del Reino para acabar ejerciendo de insularista en la orilla, ¿no podría alguien hacerle un favor devolviéndolo a Madrid?

La ex alcaldesa de Arrecife, Isabel Déniz, no ha hecho otra cosa en su último mandato como primera edil que embarcarse en un victimismo exacerbado. Un pacto judeo-masónico le chafó el Plan General; no tuvo reparo en utilizar su condición de mujer para pedir socorro, ni tampoco en embrutecerse con el sector empresarial y mediático que lidera Spínola como buque insignia de quienes le hacían daño.

Tan inundados estamos de victimismo que la cosa, cómo no, se transfiere a todos los órdenes de la vida. En el campo de los medios de comunicación leí con atención el viernes pasado un anuncio del semanario Lancelot. La media página era un aviso a sus lectores que, a partir de esa fecha y por causas ajenas a Lancelot, no podrían adquirir la revista en determinados puntos de venta, otrora tradicionales. Coincide que todos los puntos de venta son propiedad de los Spínola, así que no le ha quedado otra a Lancelot que exponerse un poco como victimilla y dejar con el culo al aire a Spínola con su barriobajero revanchismo por las últimas referencias lancelotianas a la nave de Argana propiedad de los dueños del cine.

No destacaremos como gestores, pero a ver quién nos gana en hacernos la víctima.