Martes, 19 de Junio de 2007

La deriva de Zerolo y la savia nueva de Aguilar

Francisco Suárez Álamo

[Canarias7, 18 de junio de 2007]

Flaco favor le ha hecho Miguel Zerolo a Coalición Canaria con sus excesos verbales tras recibir de nuevo el bastón de mando del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. En lugar de corregir la gran pifia cometida la noche electoral, cuando separó, como si fuera dios padre, a los buenos de ATI de los malos de Las Palmas, el alcalde ha ejercido de chicharrero y ha colocado al PP ante la incómoda papeleta de sellar una alianza que le obliga a fotografiarse con lo más rancio del insularismo tinerfeño.

Zerolo, que tanta frescura aportó en sus tiempos de consejero de Turismo, lleva una deriva ciertamente peligrosa en esto de alimentar el pleito. Dice ahora que la culpa es de la prensa de Las Palmas, y lo dice como si la memoria y las hemerotecas no estuvieran ahí para demostrar que la responsabilidad es, en gran medida, suya y de su partido, que es a fin de cuentas quien ha estado gobernando Canarias desde 1993 y quien aspira a seguir haciéndolo en los próximos cuatro años. Que yo sepa, los dineros públicos no los han repartido los periódicos, y es ahí, en esos repartos y en la fijación de prioridades donde surge el caldo de cultivo del pleito.

Añádase a ello que probablemente Zerolo está utilizando la estrategia del calamar, esto es, está intentando ocultar con la tinta de la prensa la que en realidad es su principal preocupación: el berenjenal judicial en que se encuentra inmerso. Y ese problema tiene por nombre Baltasar y María, y por apellidos Garzón y Farnés, respectivamente, ninguno de los cuales -¡mira por dónde!- reside en Las Palmas.

Frente a ese estilo trasnochado que ahora intenta resucitar Zerolo, la política canaria ha encontrado en Juan Fernando López Aguilar una savia nueva ciertamente necesaria y reconfortante. Con sus defectos y sus virtudes, como todo hijo de vecino, López Aguilar encarnó un deseo de cambio que se alimentaba en un sentimiento mayoritario. Así de claro lo dijo a los electores y así de contundentes fueron estos a la hora de decantarse por esa bocanada de aire fresco. Habrá quien diga que su victoria fue insuficiente, pero vencer no es sólo gobernar: es cargarse de razones y compartirlas con los ciudadanos. Esa es probablemente la mayor de las virtudes del diputado socialista, que ahora tiene ante sí la oportunidad de contraponer desde la oposición ese liderazgo social indiscutible frente al más de lo mismo y la vuelta al pasado que representan políticos como Miguel Zerolo.

En cuanto al PP, más le vale abrir bien los ojos y medir la trascendencia del paso que va a dar. Retratarse junto a ATI es hacerlo, de paso, junto a gentes como Zerolo, que pecan, presuntamente, en el caso Fórum y en Las Teresitas, y que pecan, pero sin el presuntamente, en ese insularismo recalcitrante que tanto daño le hace a Canarias y a quien, desde el poder compartido, lo consiente.