Miércoles, 20 de Junio de 2007

Mucho ruido

Rafael Cano

Veo muy ajetreados y dispuestos estos días a quienes van a gobernar la ciudad en la que vivo, Arrecife, y les deseo lo mejor. Y a ser posible que les salga algo mejor de lo que les salió a los anteriores… y a los anteriores… y a los de más atrás…, que no parece difícil. Sé que las carencias de esta ciudad son numerosas y de envergadura, pero me limitaré a escribir unas líneas sobre un problema que no he visto en ningún programa electoral y que, sin embargo, se ha convertido en mi gran problema en los últimos tiempos: el ruido.

Podría hablar de la suciedad, de las casas abandonadas, de la carencia de árboles incluso en los parques, de los coches que ocupan las aceras, del transporte público, en fin, del deterioro del tejido urbano de la capital. Y probablemente todas esas cosas, y las que se podrían añadir, resulten de mayor importancia para construir una ciudad que parezca de este siglo y de este mundo desarrollado que mi problema con el ruido.

Sin embargo, desde hace tres años, nada ha afectado más negativamente a mi calidad de vida como vecino de Arrecife que el ruido. Ya sé que es mala suerte que le toque a uno la obra pegadita a la pared de su vivienda. Y comprendo que resulta imposible levantar un edificio en silencio (aunque apuesto a que hay maneras en la actualidad de moderar determinados estruendos). Pero lo que no termino de entender es que hagan falta más de tres años para construir un pequeño edificio en el centro de Arrecife. Sobre todo, cuando no ha habido ni el más mínimo descanso durante ese tiempo. Simplemente, cuestión de ritmo…, del ritmo que les trajo y del poco personal del que se acompañan.

Como digo, comprendo que hay cosas que no pueden evitarse. Y resultaría un desvarío responsabilizar al Ayuntamiento por el ruido proveniente de la obra que me lleva fastidiando la vida desde hace tiempo. Pero, hablando de tiempo…, ¿no podría contemplarse en las ordenanzas municipales que una constructora no puede estar años atronando a los vecinos y que, en consecuencia, debería marcarse un plazo de tiempo razonable para concluir una obra? Porque a mí, ahora, la verdad, me parece de lo más razonable.