Miércoles, 20 de Junio de 2007

Será Matrix

Isabel Gil

Constituye uno de los enigmas de esta democracia que vivimos. Cantan las urnas, definen escenarios, en este caso un pacto PIL-PSOE, y en el archipielágico CC-PP, y el runruneo establece que las instituciones están en peligro por unos figurantes de políticos que en realidad, a tenor del ritmo de las tertulias, tienen la mano muy ancha y han llegado para saquear todo billete que merodee el erario de los ayuntamientos, del Cabildo y del Gobierno de Canarias.

Parece que se repartieran el botín por gracia divina, cuando los ciudadanos que decidieron decidir han puesto a quienes consideraron oportuno en el sitio que creyeron que les correspondía para planificar las cosas de todos. Es una suerte de cantamañanismo que nos sitúa permanentemente en otro mundo al que pisamos. Pues será Matrix, ¡qué bien nos va en Matrix!

Hay un montón de cosas que se podrían acometer en el caso de disentir. Disentir o no, discutir o no, votar en blanco, abstenerse, votar a Pepito o Juanito, militar en un partido político, introducirte en un colectivo vecinal, colaborar en la organización del pueblo, participar en las actividades extraescolares de los pequeños. Muchas cosas se pueden hacer. También está la posibilidad de no hacer absolutamente nada.

En una u otra opción, bajo mi punto de vista, sólo cabe cuadrarse y reconocer la representatividad que tienen los portadores de la voluntad popular en nuestras instituciones. Lo normal es que evalúes como desastre continuo sus gestiones, pero seguirán acaparando tu representación. Te decepcionarán, te volverán loco para solventar un nimio problema, les criticarás que dilapiden el dinero en voladores y otros gastos superfluos y sin embargo continuarán siendo tus representantes.

No creo que la vuelta a la normalidad en la gestión de la casa común obedezca en exclusiva a una regeneración de la clase política. Uno de los pasos prioritarios que a mi entender debe acometerse es anular esa demagogia eterna en Lanzarote de no reconocer a nuestros políticos como nuestros representantes.