Martes, 25 de Septiembre de 2007

Conciertos y no conciertos

Fernando Marcet Manrique

De vez en cuando viene bien recordar que hay vida más allá del politiqueo cotidiano. Sensaciones que nos reconcilian con el mundo, cuyos artífices son individuos pertenecientes a esa misma especie de la que tantas veces quisiéramos renegar. En la misma molleja que portamos la semilla del rencor llevamos también la esencia de nuestra inspiración.

08001 es una de esas sorpresas agradables que a veces te regalan tus congéneres. Catedral de sonidos erigida en honor a la humanidad. Fronteras y pasaportes eliminados de un plumazo nos conceden durante unos minutos la ilusión de que no hay más patria que el planeta compartido por todos, y que las diferencias de los pueblos pueden ser virtudes si sobre ellas en lugar de aduanas levantamos obras de arte.

Después del sabor vomitivo que me dejó en el paladar el Europa FM necesitaba algo como el Costa de Músicas. Dos días de excelente música, esta sí, en vivo y en directo. Y no es que en el Europa FM hubiera malos grupos, ahí estaban dos buenos elementos locales, como Zürych o Sur, que son de lo mejorcito, y que sin duda dan bastantes vueltas a la mayoría de famosetes con los que compartieron escenario. Sí, estuvieron, pero no tocaron. No tocaron porque no hubo concierto, al menos lo que yo entiendo por concierto. O sea, músicos interpretando música, ¿no era eso un concierto? Pues en Mancha Blanca no hubo ningún concierto.

Pulsar play y bailotear coreografías manidas, eso no es un concierto. Lucir tipito y decir dos boberías entre canción y canción, eso no es un concierto. Coger una guitarra y hacer como que tocas para que el público se lo crea, eso no es un concierto. Tratar de sincronizar tu boca para que vaya a la misma velocidad que lo que está sonando, eso no es un concierto. Será teatro, doblaje, danza, cine, sincronismo, humor, trucos de prestidigitador, interpretación dramática, lo que quieran, pero no un concierto de música.

¿Alguien se imagina ver un partido de tenis sabiendo de antemano cuál es exactamente el golpe que va a dar a continuación cada uno de los contendientes? Eso es un play back. Lo más cercano al terrorismo musical que imaginarse pueda. Y disculpen el radicalismo por mi parte, pero lo digo como lo siento.

Los play back están bien para los centros socio culturales. Los chinijos se divierten y a los padres se les cae la baba a gusto, cámara en mano. En las galas tipo Qué bella es marbella pues también tienen algún sentido, en esas la tele manda y la música no deja de ser un mero añadido. Pero en un concierto de verdad, ahí no. En un concierto de verdad, tú, como músico, vas a interpretar tu arte en función de lo que las vibraciones del público te sugieran. Y tú, como público, vas a influir en la música de quienes tocan aplaudiendo a rabiar o quedándote frío. Porque para eso los músicos son intérpretes, no reproductores de sonido. Porque interpretan y transmiten lo que sienten a través de la música. Y por eso los conciertos en directo tienen razón de ser. Por eso seguirán existiendo conciertos en directo y los buenos músicos podrán seguir viviendo de esto por más emules que les pongan delante.

Que sigan los europas efe emes, cadenas cien y cuarentas principales traficando con la música. Que sigan con sus recetas precocinadas de consumo rápido. Yo tengo claro que es contra ellos contra quienes arremeto cuando me bajo una canción. Y conciertos, perdón, no conciertos como el del otro día en Mancha Blanca no hacen sino reafirmarme en mi convicción. Ellos son el enemigo. Si tú haces música, si a ti te gusta la música, ellos son tu enemigo, no las descargas ilegales. Porque los músicos que realmente tienen algo valioso que ofrecer se nutren de la promoción que les proporciona la difusión gratuita de sus grabaciones.

En cambio, para estas empresas radiofónicas la música es un tema absolutamente secundario. Una forma de hacer dinero como otra cualquiera. Cuando obligas a un grupo a tocar en play back en un concierto que tú organizas, estás demostrando que a ti la música te importa un pimiento. El careto del famosote, globos por el aire, macizos y macizas haciendo el paripé, mucho público al que soltar las consignas promocionales, y ya está. La música concebida como excusa, nada por lo que valga la pena hacer esfuerzos…, con lo fácil que es apretar un botón, vamos a liarnos con sonorizaciones y demás.

Por fortuna, como empezaba diciendo, a veces la vida te regala bandas como 08001 y conciertos como el Costa de Músicas, que te reconcilian con la música y con el mundo en general, nos quedaremos con eso. Porque, en realidad, lo otro no es nada.