Miércoles, 24 de Octubre de 2007

De tú a tú

Francisco Pomares

[La Provincia, 23 de octubre de 2007]

Zapatero repitió su gracieta sobre Ibarretxe en el Congreso del PSOE canario, cuando dijo que estaba dispuesto a escuchar a Paulino Rivero en La Moncloa, pero “él también me va a oír a mí”. La frase despertó uno de los aplausos más reina por un día de toda su plomífera intervención en el Congreso, lo que demuestra al menos dos cosas: la primera es que a los suyos no les hace falta que el presidente sea original para romperse las manos de tanto aplaudirle; y la segunda que los guionistas de Zapatero (los que le preparan los titulares, según propia confesión) descansan el domingo, como hace casi todo hijo de vecino.

Y es que el presidente nos obsequió en el Alfredo Kraus, repitiendo la misma exacta frase -ya en su día muy difundida y celebrada- que le dedicó al lendakari antes de recibirlo en Moncloa, y eso que a Ibarretexe si le dio cita nada más pedírselo el vasco… Claro que no es lo mismo un presidente que pide audiencia anunciando un referéndum entre bombas, que otro que la pide diciendo algo tan poco original como que Madrid maltrata a Canarias, y de ruido acompañante sólo tiene los susurros soberanistas del editorialista nivariense…

De gente poco original anda la cosa, pues. Y es que ser original en política no es precisamente fácil. En política los eslóganes hay que cambiarlos casi todos los días, porque si no aburren. Ningún partido ha dado con un lema, un titular o un pareado que aguante más allá de un par de semanas. No es como la Coca-Cola, que le dura lo de “la chispa de la vida” desde los años cincuenta. Los partidos y sus líderes se devanan los sesos buscando frases de impacto que aguanten al menos una precampaña. Pepe Blanco anda feliz con su “Con Z de Zapatero”, y López Aguilar con lo de la “Victoria con acento canario”, un guiño ocurrente para meter nuestra dificultad con las zetas en el eslogan más obvio de los últimos 30 años. En fin, que encontrar algo que suene a nuevo y que ofrecerle al respetable debería ser una de las preocupaciones de los asesores, pero es más fácil tirar de recortes de prensa y repetir lo mismo una y otra vez. Que si “Canarias se siente más cerca de la Zarzuela que de La Moncloa”, que si “yo le voy a escuchar, pero el me va a oír”… empate a cero en ocurrencia.

El grano del asunto es que Rivero se desayunó ayer con la noticia de que Zapatero no tiene el más mínimo inconveniente en invitarle a un café en su casita de campo, que sólo está esperando a que entren en la agenda los presidentes de Galicia (PSOE) y Murcia (PP), que pidieron el cortadito antes. Y se puso tan contento Rivero que hasta cambió el enfoque, y pasó del insulto despendolado al tonillo confianzudo. Dice el presidente (el de aquí acá) que está muy satisfecho de que Zapatero le reciba, y de que piensa hablar con él “de tú a tú”. Y yo me pregunto: ¿No se tratan de usted? ¿Es que son coleguillas?