Jueves, 25 de Octubre de 2007

El salario justo, justito

Manuel Alcántara

[Canarias 7, 24 de octubre de 2007]

No me ha sido dado a conocer a nadie, a pesar de conocer a mucha gente, que esté enteramente contento con lo que gana. Es cierto que entre mis amistades figuran pocos asesores autonómicos, que quizá no tengan motivos de queja, pero, en general, a las personas que trato les parecería muy bien que les subieran el sueldo.

Mi amigo José Luis Coll me decía que daría cualquier cantidad de dinero por tener algo más. Otros darían parte de su vida por tener algo. Cada cual habla de la feria según el carrusel en el que le ha montado, pero lo malo es que eso depende de los acomodadores. El presidente Zapatero se ha comprometido a incrementar el salario mínimo hasta 800 euros en la próxima legislatura. *Cómo no aplaudir esa medida? Lo único que hay que deplorar es que no se haya adoptado al arranque de ésta.

Mi desolada teoría es que el salario mínimo siempre ha estado sabiamente calculado para que quienes lo disfruten tengan el estricto dinero para subsistir. Unas monedas, calculadas al milímetro para que no desfallezcan y puedan seguir trabajando. Si fallecen de inanición, los legisladores no tendrían más remedio que ponerse a trabajar ellos y la verdad es que están desentrenados. Por lo tanto, gradúan las ganancias de los trabajadores por cuenta ajena por la cuenta que les tiene.

Los sindicatos, dentro de su comedimiento, piden al Gobierno que avance hacia los objetivos de la Carta Social Europea y eleve el salario mínimo hasta los 1.000 euros, pero hay que ir poco a poco, no sea que quienes ganan menos sueñen con ser “mileuristas”.
Situación peligrosísima, ya que pueden contraer vicios como el de la lectura y, posteriormente, reunirse entre ellos. Se empieza por el comentario de textos y se acaba pidiendo explicaciones.