O aparcamos todos…
Fernando Marcet Manrique
Parece que fuerzas poderosas se han confabulado para que los que hemos de ir a Arrecife a realizar cualquier gestión nos veamos obligados a aparcar nuestro coche en los aparcamientos más o menos privados de la ciudad.
De un tiempo a esta parte, las raras veces que encuentras un sitio para aparcar en plena calle resulta que justo delante, detrás, encima o a un lado se haya uno de esos señores que te “ayudan” a realizar la maniobra, no vaya a ser que tú solo no puedas.
Y yo me pregunto: ¿por qué no contratan a estos señores para que ayuden a aparcar en los parkings de pago? En esos sí podrían ser de alguna utilidad, y estoy seguro que quienes los regentan se podrían permitir pagar un sueldo mínimo a estos caballeros. Pero no, tenemos que ser nosotros, la gente de a pie, nosotros, que no nos podemos permitir pagar más de dos euros cada día (60 euros al mes) en aparcar nuestro coche, quienes tengamos que lidiar con esta gente. Que no, caballero, que no necesito ayuda, que ya puedo sólo… que no, que no tengo dinero, que no, que si aparco en la calle es precisamente porque no puedo permitirme pagar un parking privado… y los que nos arriesgamos a que se tomen mal nuestras razones y no se les ocurra mejor cosa que rayarnos la carrocería o pincharnos una rueda.
Ante la permisividad de las autoridades hacia estos aparcadores no oficiales de Arrecife, uno se pregunta si no tendrá esto algo que ver con la peatonalizaciónmanía que de un tiempo a esta parte parece hacer furor entre quienes nos gobiernan.
Y no seré yo quien reniegue de una política que ayude a disminuir el uso del automóvil en nuestra isla. Pero con lo que jamás estaré de acuerdo es con que se obligue a los que menos tienen a ir en una guagua siempre imprevisible mientras los que pueden permitirse vados, parkings privados, garajes y demás sigan usando sus coches cotidianamente como si nada. Sobretodo cuando el transporte público de la isla todavía deja tanto que desear. Porque eso se llama discriminación, y discriminar es una cosa muy fea.
Porque ¿qué sucederá cuando ya no haya donde aparcar y la única opción sean los parkings privados? Pues pasará que incluso estos recintos se quedarán cortos para cubrir toda la demanda, de modo que subirán los precios. Y entonces, mientras la mayoría de mortales hayamos de ir a pie a todos lados, habremos de soportar que mercedes, bemeuves y otros supervehículos circulen por delante de nuestras narices rumbo a esos aparcamientos que sólo sus dueños podrán permitirse.
Si hemos de ir por Arrecife andando, si se trata de que haya menos coches y menos humo por las calles de la ciudad, lo cual me parece magnífico, pues vayamos todos andando, no sólo los que no podemos pagar un dineral en un parking privado. Es decir, o bien se convierten los parkings privados en un servicio público mucho más asequible para la economía del lanzaroteño medio o, por usar el símil lúdico festivo, tiramos todos los coches al río.
Fu Mao
3:09 pm · 6 Abril 2006
Pues igual nos hacemos un favor si vamos caminando, o en guagua, que con bono sale más barato que el aparcamiento, la gasolina y el mantenimiento de tu coche. Nos ahorraremos un monton de humo y unos cuantos accidentes.
Oswaldo
9:15 pm · 6 Abril 2006
Señala usted cierta impunidad generalizada e indefensión total ante estos aparcadores porque, efectivamente, si uno desecha el pago del impuesto revolucionario no estás seguro que te vayan a fastidiar el coche.
Sin embargo, discrepo con usted por algunas justificaciones que emplea para defender el uso del coche en el centro de la ciudad. Pienso lo contrario, cuanta más peatonalización, mejor para todos. Eso sí, como usted indica, con inversión y promoción del transporte público, la confección de carriles bici y el fomento de ir a pata. En esto suspende claramente el Ayuntamiento pero, por eso, creo que les ofrecemos cancha para disparatar si nos metemos con las pocas inversiones destinadas a sacar el tráfico del centro.
Delia Cabrera
10:04 pm · 6 Abril 2006
Igual si los parkings públicos y privados se abaratan, acaba por ser imposible no sólo aparcar pagando, sino sencillamente aparcar y circular por esta ciudad, con el resultado de que si no todos podemos ganar, lo mejor es que todos perdamos. Desde luego, también habría una fea discriminación en este empeoramiento de la situación, pues serían los peatones en general y los habitantes de Arrecife más en concreto, los más penalizados por este resultado.
Quizás usted no reniegue de medidas que disuadan del abuso del automóvil, pero es evidente que no le hace ninguna gracia la única que está en funcionamiento, aun cuando para renegar de ella recurra al argumento de su repercusión desigual entre ricos y pobres, con el supuesto subyacente de que hay una correlación exacta entre la riqueza de una persona y el tipo de coche que usa.
Por supuesto, no voy a afirmar que las personas que cuentan con un nivel adquisitivo alto adquieran coches de gama baja, pero sí lo contrario: que un gran número de personas compran coches por encima de sus posibilidades, con la consecuencia de que les resulta excesivamente gravoso atender los gastos añadidos que el coche acarrea, sean estos de aparcamiento o de seguro.
En el valor simbólico que nuestra sociedad otorga al coche podemos encontrar parte de la explicación de este dislate. Y la prueba de que este valor simbólico sobrepasa el innegable valor de uso del coche la tenemos en la increíble cantidad de todoterrenos que circulan por la Isla, donde la población es mayoritariamente urbana y el sector agrícola claramente secundario. Por no hablar de los taxistas, que a la vista de los coches que utilizan, deberían ser el gremio que concentra mayor porcentaje de riqueza.
Otra cuestión bien diferente es la consideración de hasta qué punto se pueden llevar las políticas disuasorias sin poner a disposición de los ciudadanos un sistema de transporte público eficaz, una de las mayores carencias de Lanzarote.
En definitiva, mucho me temo que hacer más asequible el aparcamiento en Arrecife sólo contribuirá a congestionar más la ciudad. Sin duda, esta medida beneficiaría a los conductores que menos tienen, que tienen, no obstante, más que quienes resultarían más perjudicados, los peatones, obviamente. Y no me refiero a los conductores que se convierten en peatones tras aparcar su coche, sino a los que, sencillamente, no lo tienen, a esa mayoría (que de verdad lo son, además de ser la mayoría más vulnerable: niños, jóvenes, ancianos) de mortales que han de ir a pie a todos lados. De verdad, no creo que sea preferible que todos perdamos si no todos podemos ganar.
Oto
9:40 am · 7 Abril 2006
Siento acabar con sus ilusiones, señor Marcet pero aunque desde el Cabildo lleven años tratando de vendernos que la peatonalización del centro de Arrecife será una realidad a corto plazo, dudo mucho que así suceda. ¿De verdad creen los ciudadanos que los dueños de los 4 parkings (al menos) que se encuentran situados en la zona del centro de Arrecife permitirán que tal propuesta llegue a hacerse realidad?. Lo dudo mucho. No, a menos que dichos parkings puedan reconvertirse en McDonalds añadiéndoles unas mesas. Lo más que se conseguirá, será la semi-peatonalización, o lo que es lo mismo, una caca de la vaca. Cuando se haya adoquinado el centro de la ciudad, disminuirán más aún las ya casi inexistentes plazas de aparcamiento público de las calles (todas en línea azul). Esto sólo contribuirá a que se beneficien más aún los dueños de estos parkings privados ya que a menos que se invente un sistema para apilar los coches, no nos quedará (ahora sí) más remedio que hacer uso de estas instalaciones privadas (¡qué casualidad! me pregunto si los políticos y estos empresarios también habían pensado en esto cuando se tomó la decisión).
Un curioso
10:34 am · 7 Abril 2006
Voy a contarles un cuento de Navidad:
El día de la víspera de reyes de este año (Jueves, 5 de Enero de 2006) me encontraba en Arrecife dando un paseo y pude darme cuenta de algo muy curioso: Varias decenas de coches daban vueltas sin parar por las calles Fajardo y José Antonio intentando encontrar un sitio para aparcar (tarea imposible ese día). No dejaba de preguntarme ¿cómo es posible que en plena víspera de Reyes (todos sabemos que las navidades son época de gasto sin mesura y más aún los últimos días antes de Reyes, que es cuando la fiebre consumista llega a su máximo apogeo) esté ocurriendo algo así? La respuesta la encontré pasados unos metros, cuando pude comprobar que los 2 parkings privados situados en la zona, se encontraban ¿¿CERRADOS???. ¿Cómo?, ¿cerrados la víspera de Reyes? No puedo pensar en otro día más adecuado para abrirlos. Tras el shock inicial, logré calmarme y fue entonces cuando me di cuenta de lo que pasaba. La respuesta siempre había estado ahí. ¿No tendrá algo que ver con el cierre de ambos parkings el hecho de que sus dueños sean los mismos del Centro Comercial Deiland? ¿No habrán decidido mantener cerrados ambos parkings para aburrir a quienes intenten aparcar y hacer sus compras en Arrecife y “forzarles” a ir al Centro Comercial?. No, seguro que no. Hay que ver lo mal pensado que puede ser uno a veces.
Fernando Marcet Manrique
5:22 pm · 7 Abril 2006
Agradeciendo y asumiendo todos los comentarios, me gustaría añadir:
Me temo que no se ha captado mi sutil ironía, y reconozco que no por falta de suspicacia en los lectores, sino más bien por mis defectos o carencias como articulista.
Lo último que yo quisiera es dar a entender que va mi voto por un arrecife repleto de coches. De hecho, mi opción favorita es justamente la segunda… la de tirar todos los coches al río. Pido disculpas por no haberme sabido expresar con claridad.
Creo que el comentario de “un curioso” da justamente en el clavo, diciendo lo que yo no supe decir, usando para ello un ejemplo tan rotundo, gráfico, crudo y brutal como ese.
Es el doble rasero y la hipocresía sin freno lo que hace que a uno se le revuelva la sangre. Por un lado se nos dice que es mejor ir caminando. Genial, albricias y zapatetas… pero mientras tanto son incapaces de poner unas paradas de guagua con horarios estrictos y servicio medianamente digno. Pero señor… si mi pareja y yo estuvimos un par de meses sin coche y conseguir llevar a nuestra hija al colegio era toda una aventura que nunca sabías como podía acabar.
Se nos dice que sí, que vamos a quitar los coches de Arrecife. Pero en lugar de construir los edificios de parking en las entradas de la ciudad, como sería lógico y coherente, van y los ponen en pleno centro. Y encima, estos edificios, que cobran una importancia mayúscula gracias a la peatonalización, no son propiedad del Ayuntamiento de Arrecife, sino que pertenecen a quienes pertenecen.
Por decirlo de una vez y claramente. Mi crítica no es en absoluto contra la peatonalización… sino única y exclusivamente contra el chanchullo, la hipocresía y el doble rasero… es decir, contra lo de siempre.
Fu Mao
12:28 pm · 18 Abril 2006
Señor Marcet, me parece que ha sido usted el que no ha captado nuestra nada sutil ironía. tan poco sutil que casi no era ironía.