Mi amigo AeP
Josechu Pérez Niz
Me permitirá mi amigo AeP (a ver cuándo sale del anonimato y lo puedo llamar por su nombre) que reflexione sobre un nuevo proyecto electoral en Arrecife. La propuesta ha sido publicada en Diario de Lanzarote y en La Opinión.
Convendrá conmigo mi amigo que el posible proyecto bien podría situarse como una salida a la desesperación. Desesperación al ver que la ciudad pierde oportunidades; desesperación al comprobar que sus más importantes piezas se detecten como opciones de bisnes varios; desesperación al repetir mil y una vez algunos criterios racionales para la intervención en la capital y que éstos pasen completamente desapercibidos; en suma, desesperación.
Sin embargo, la desesperación no es el único ingrediente de esa futurible plancha electoral “Arrecife es Posible”. Hay hambre. Hambre de cordura. Hambre de influir. Hambre de normalidad. Hambre. ¡Qué hambre tiene!
Como postulado de partida, AeP estima que este proyecto sería viable por las grandes dosis de ilusión y de ideas: “de las que creemos que dotarán de fundamento a la Primera Casa de la Ciudad”. “Con ellas –continúa en su primer artículo–, daríamos un vuelco a la percepción que tenemos de Arrecife. No nos debe servir hablar de calidad de vida si no establecemos cómo conseguirla, ni de calidad de los espacios públicos si no indicamos qué es aquello que la propicia”. Habla de algo tan simple, aunque utópico en estas tierras, como la mera planificación y un pacto de proyecto de ciudad. Otra cosa, bien distinta y en la que difiero, es el grado de ilusión de la ciudadanía que mi amigo detecta.
No obstante, salvando ese pequeño matiz, me parecen suficientes condiciones para que este amigo mío, y quien se le pueda unir en los próximos meses, dé el salto a la arena política. Cortando por lo sano, eso sí, toda relación con determinados colectivos sociales o foros de opinión.
Son ingredientes suficientes, repito, para dar ese salto y no supeditarlo, como él hace, a la ausencia de respuestas creíbles de las opciones políticas existentes en la actualidad o a las expectativas de la ciudadanía (si es que esta ciudadanía nuestra existiera o existiese).
Este hambre, unida a las férreas estructuras partidistas de Lanzarote, hacen viable esta propuesta electoral basada, según su visionario ideólogo, en agruparse, dice textualmente AeP, “en torno a algunas ideas, más que políticas, que giren en torno a lo urbano, lo cívico, el espacio común…”.
A este respecto quiero decirle a mi amigo que si lo tiene claro cuenta con todo mi aliento.
Aclaradas estas cuestiones, me parece pertinente sugerirle a mi amigo AeP que no supedite este proyecto a comprobar si cuenta con arrope ciudadano para su nacimiento. Lo cito textualmente: “Como continuación de esta provocación, no nos detengamos a especular con las caras que pudieran estar detrás. Pongámosle la nuestra, nuestro nombre, y miremos si es posible continuar hacia adelante. Contaminemos a quienes pudieran ser partícipes de la voluntad que aquí se expresa”.
Resulta bastante similar este pronunciamiento a otros proyectos supuestamente alternativos al partidaje político tradicional en la isla. Y considero que aquí yerra. Porque aquí ya no valen alternativas, ni otras formas de hacer política, ni escudarse en la promoción de la participación ciudadana, ni en comprometerse a hacer bandera del desarrollo sostenible…, todos estos términos manidos, descafeinados y carentes del verdadero sentido que, en su día, lograron instalarlos en la opinión de la colectividad social de Lanzarote.
Interpreto, amigo AeP, que aquí de lo que se trata es de introducir cierta cordura en las instituciones públicas, entre ellas, el Ayuntamiento de Arrecife, y que ésta se traduzca en normalidad. En que lo normal sea normal. Tan simple, tan básico y tan directo como eso: mi grano de arena para la normalidad.
Y si comprendo bien sus intenciones, y su proyecto, lo que corresponde en mi opinión es presentarse en sociedad de forma natural, con su cara, su nombre y sus apellidos, plantear el proyecto e iniciar una batería de conversaciones con quienes considere convenientes. Y si hay fuerzas e ilusión en diez, quince o veinte personas y lo ven claro, adelante. Así de normal, así de sencillo, así de transparente. Así, la posible plancha electoral agrupada en torno a “Arrecife es Posible” sería posible.
PD: Mucha suerte le deseo. Que en este previsible largo viaje no se pierda usted diciendo cosas como le he leído en algunos comentarios a su artículo. ¿Que desde la barrera no se consigue nada? Normalidad, hombre, normalidad.
PD 2: Disculpen los potenciales lectores. Escribir con un nombre en clave no me parece serio. Este artículo es una pequeña y cariñosa provocación para que el susodicho AeP salga de las siglas y dé la cara.
Pipi Calzaslargas
1:44 pm · 10 Abril 2006
Escudarse en el anonimato es una cobardía
Josechu
3:32 pm · 10 Abril 2006
Pues mire, discrepo. Plantear desde el anonimato, con el máximo respeto, cualquier propuesta no me parece de cobardes. De hecho, con esa máxima, el respeto, es una práctica bastante común.
Y esto de AeP lo apunta desde el máximo respeto. Sin embargo, tamaña empresa por introducir en el escenario público, como lo es una plancha electoral en Arrecife, me parece inapropiado hacerlo de la manera que ha escogido, en su introducción, la persona aludida.
Un saludo, Pipi Calzaslargas.
AeP
4:37 pm · 10 Abril 2006
Agotadoras las pipis. Mis respetos a mi amigo Josechu por mantener el anonimato de quien no consideró que el momento fuera este, a sabiendas de que conoce mi nombre. Tú mismo serías un perfecto AeP. Conocer las caras, a veces pueden suponer un prejuicio para algunos. Por ello se partía de una idea, para no hipotecar la espontaneidad de posibles adhesiones. No obstante me indican con buen criterio que sí hace falta una cara.
Discrepo de Pipi, que se esconde igualmente en el anónimato para llamar cobardes a otros. Las ideas desde el anónimato, en todo caso esconden ciertas dosis de generosidad (perdón por la inmodestia). No merece la pena, insisto, en partir desde las descalificaciones a otros. Sugieran, discrepen, participen, cuestionen…
Don Luís Morales, Concejal de Obras del Ayuntamiento de Arrecife, ha tenido un gesto de generosidad durante el día de hoy, y ha sido el de recorrer, con quien esto firma, las calles objeto de obras para escuchar las ideas que se le sugirieron por escrito. Este no es el procedimiento porque nadie con responsabilidades de gobierno puede pretender escuchar a toda la ciudadanía en este nivel de concreción, pero le honra. El asunto es que no existiendo invitación a que nos hagamos oir en un proceso que debiera haberse producido con anterioridad, algo es algo. Un gesto. Si pudieramos encontrar la fórmula de encontrarnos con nuestros gobernantes, no necesitaríamos invitar a una revolución. Yo desistiría encantado ayudando a construir. A tu disposición, Josechu. Manuel Perdomo.