Inalsa se ahoga
Jorge Coll
[Lancelot, 12 de abril de 2006]
No deja de resultar curioso que un informe tan demoledor como el realizado por el experto Antonio Estevan sobre la situación de Inalsa haya pasado tan desapercibido. Los medios de comunicación han hecho un resumen, algunos con mejor fortuna que otros, y ya está. Al día siguiente ya nadie hablaba de él. No se escribió ni un sólo artículo de opinión y casi no existieron reacciones más allá de las de un Mario Pérez esquivo y confuso, como suele ser el consejero delegado de Inalsa cuando quiere que no se le entienda. Pero ésa es otra historia. Lo cierto es que llama la atención que un estudio tan contundente sobre la empresa estratégica más importante de la isla haya tenido tan poco eco, cuando otros temas intranscendentes se convierten en Lanzarote en polémicas interminables y estúpidas en la mayoría de las ocasiones.
Insisto, que un informe sobre Inalsa tan crítico lo hayamos despachado con cuatro comentarios de andar por casa demuestra que ni a los partidos políticos en el poder les interesa profundizar, ni a la oposición entrar mucho en él, por si las moscas. Porque, al fin y al cabo, el “Informe Estevan” viene a decir que la desastrosa gestión de Inalsa de las últimas décadas ha conducido a la empresa del agua de Lanzarote a la ruina. Y gran culpa de esa gestión es de uno de los partidos que hoy están en la oposición en el Cabildo.
Se puede maquillar la situación financiera pero el estudio presentado a los medios de comunicación sobre Inalsa es para que todos saltemos de los asientos del susto. Por el contrario, ni siquiera los sindicatos han dicho nada de momento. Y cuando digan algo ya verán que no les importará el futuro de la industria productora y distribuidora del agua, les importará sólo el pasado. Pedirán que se investiguen los últimos diez años de la gestión política de Inalsa para insinuar que si la empresa está en ruina es por culpa de los políticos que se dedicaron más a mirar la caja de caudales que a gestionar correctamente los recursos hidráulicos. Y no seré yo quien diga que no, pues por insinuarlo en su día tuve que ir ante el juez. No digo que no se mire atrás y que se pidan responsabilidades políticas si las hubiera o hubiese. Pero eso no solucionará el gran problema que tiene hoy Inalsa: la abultada plantilla de trabajadores y su abusivo coste salarial. Ésa es la gran diferencia en los costes de explotación que existe con el resto de las empresas del agua de todo el mundo. Quiero decir que, aunque los políticos no distrajesen ni un sólo euro para sus “cosillas”, la explotación de Inalsa seguiría siendo deficitaria y estaría abocada al desastre si antes no se corrigen los sueldos.
El “Informe Estevan” lo dice a las claras y, realmente, lo venía diciendo este periódico hace años: el coste de producción de un metro cúbico de agua en Lanzarote lo encarece principalmente el coste de la plantilla tanto por desorbitada (sobraría la mitad de los trabajadores) como por tener los sueldos medios más altos de España en comparación con similares industrias del ramo. Y, curiosamente, el coste del metro cúbico de agua en Inalsa está en la banda más alta de las desaladoras de España, a pesar de que hemos conseguido que el precio del kilovatio sea uno de los más bajos de todo el país. Es decir, que si Inalsa paga la electricidad a un precio más barato, será el coste del personal el que provoca que producir un metro cúbico de agua en Lanzarote tenga uno de los costes más elevados de España. Y es que no hay empresa que aguante 220 trabajadores (otras empresas de igual o similar producción en España emplean la mitad) y menos cuando el coste laboral de cada uno de ellos le sale por casi 60.000 euros anuales de media (casi diez millones de las antiguas pesetas). Pero ya verán que ni Mario Pérez ni nadie le pondrán el cascabel al gato. Incluso, les mejorarán el convenio laboral a los privilegiados trabajadores en los próximos meses. Como digo siempre, el dinero de todos no es de nadie y como no es de nadie, a nadie le duele que lo malgasten. En fin, que Inalsa se ahoga, sobre todo, por el peso de la plantilla, y la gente mira indiferente. Y me temo que cuando queramos acudir en su ayuda será demasiado tarde.
P.D: Por cierto, otra de las grandes causas que llevado a la ruina a Inalsa es la populista política de precios. La tarifa del agua no sube desde hace más de 20 años; de hecho, los lanzaroteños pagamos 0,45 euros menos de lo que le cuesta a Inalsa producir un metro cúbico de agua, que es 1,20 euros.
Leocadio
9:38 am · 17 Abril 2006
¿Inalsa se ahoga? Inalsa, Sr. Coll, lleva ahogada desde hace algo más de un lustro. Y el pacto por el agua que ofrece ahora Mario Pérez tendrá un enemigo de frente: Los trabajadores.
El populismo es fácil de ejercer. A ver cómo logra Mario subir las tarifas y tomar medidas con el exceso de plantilla un año antes de las elecciones. Si lo consigue para quitarse el sombrero.
Felicidades por su artículo, Sr. Coll. En temas como este usted suele estar muy acertado.
Oswaldo Martín
10:50 am · 17 Abril 2006
Que Mario Pérez se baje el sueldo, 18 pagas de casi un millón de las antiguas pesetas, y que luego pacte el agua las veces que quiera.
Los políticos llevan a la quiebra Inalsa y ahora nos piden que apretemos nuestros cinturones.
Leocadio
11:00 am · 17 Abril 2006
Ya están los trabajadores culpando de todo a los políticos. Qué si hombre, Oswaldo, que la culpa será de los políticos pero lo que yo quiero es que Inalsa sea una empresa potente y no una guardería con 200 trabajadores cuando puede operar, según el tal Antonio Estevan, con 100. Que hay 100 que cobran cuando no deberían hacerlo.
Basta ya de tanto lloriquear.
Oswaldo Martín
8:05 pm · 17 Abril 2006
Entono el mea culpa, Leocadio. Tanto tiempo reflexionando sobre la responsabilidad de todos en este ambientillo de corrupción y cuando tocan lo mío voy a por Mario Pérez y su sueldo.
Buen artículo de Jorge Coll. Hacía tiempo que no decía esto pero de vez en cuando, a pesar de los años en el cargo de director, alumbra un rato las cuestiones que necesitan luz.
Es eso, Leocadio, trabaja el doble de gente y encima seguimos echando alguna horilla extra.
A arremangarse pues.
Ciudadana
9:36 pm · 17 Abril 2006
Qué triste. Todos de acuerdo con Jorge Coll en su apuesta por reducir los costes laborales y subir las tarifas del agua.