No se cabe en la caseta

19 de Abril de 2006 · (Sociedad)

Jorge Marsá

La polémica sobre las consecuencias de las acampadas de Semana Santa ocupaba ayer a los medios de comunicación. Se intenta compaginar la conservación de los espacios naturales con la costumbre de la población local de plantar en ellos sus casetas, con la identidad cultural, como decía con acierto Heraclio Sánchez en este blog también ayer. Intento vano. Planteamiento falso. Conocida es, o debería ser, la dificultad con la que conviven democracia y nacionalismo, pero es que a la postre el nacionalismo choca con otro gran escollo: la demografía.

Como suele ocurrir con tantos mitos de la identidad, también la costumbre reivindicada se demuestra escasamente ancestral. En realidad, construcción reciente: resulta verdaderamente difícil vender como tradición identitaria lo que apenas tiene una generación. Esto es, que no hay quien se crea la imagen de los campesinos o pescadores lanzaroteños dirigiéndose con sus casetas a acampar a las playas de la Isla hace cincuenta o cien años.

No obstante, incluso aunque fuera efectivamente una tradición –que no es el caso–, está claro que sólo resultaría practicable sin serios daños para el ecosistema litoral mientras la población fuera reducida. También era costumbre lanzar la basura a la marea, pero resulta poco aconsejable cuando la población alcanza los 135.000 habitantes. Así es: escaso el destrozo que causa una decena de personas en sus casetas en Famara; intolerable cuando se reúne un millar.

Y ése es el gran problema de quienes defienden que la vieja identidad cultural debe sustentar el espacio público: las costumbres que añoran son las del pequeño asentamiento. Sin embargo, las tradiciones y las formas de resolver los problemas de la convivencia que eran funcionales en la sociedad reducida se demuestran inviables en las actuales sociedades extensas, que requieren de soluciones bien distintas de las que primaban en la pequeña tribu.

La vieja identidad cultural que algunos reivindican se ha convertido en reliquia inservible en cuanto la sociedad se ha extendido y las antiguas normas o conductas sostenidas en las cercanías afectivas resultan inútiles para resolver los conflictos entre el creciente número de personas que ni siquiera se conocen y cuyas identidades son cada vez más variadas y diferentes entre sí.

Efectivamente, la demografía se convierte en uno de los grandes obstáculos para el nacionalismo cultural. Y es que las sociedades extensas, en las que habitamos hoy prácticamente la totalidad de los humanos, no pueden ser abiertas más que relegando al espacio privado las viejas religiones o prácticas culturales que, afortunadamente, no comparte ya la totalidad de la población. Demasiadas culturas para que resulte democrática la reivindicación de una sola identidad cultural. Demasiadas religiones para que una sola sea la verdadera y la que se impone a la comunidad. En fin, demasiadas personas para que quepan todas en la misma caseta; o demasiado pequeña se quedó la caseta para tanta gente y tan distinta.

Y así es: ya no podrán disfrutar algunos del privilegio del que gozaron sus padres: retozar por la gran playa desierta. Tampoco podrán disfrutar de la pobreza y de las duras condiciones de vida que marcaron a sus abuelos y bisabuelos. Se perdió la vieja identidad cultural: ahora somos más ricos, más libres y, sobre todo, somos muchos más que antes.

17 Comentarios

  1. pedro

    10:17 am · 19 Abril 2006

    Vamos a ver Marsa, creo que te pasaste, ¿que tiene que ver que alguien quiera acampar y tomar el sol “por ejemplo” en huevillo peloa si lo desean? con la identidad y la tradicion. pienso que acampar y disfrutar de la naturaleza nada tiene

  2. Lola

    10:45 am · 19 Abril 2006

    Lo que tiene que ver es que Marsá siempre se agarra a cualquier excusa para criticar el nacionalismo, y esta vez es la excusa es tan estúpida que se le ve el plumero más que otras veces. A lo mejor sirve para que se den cuenta de lo poco que valen las opiniones de Marsá sobre esta cuestión.

  3. conejero digital

    11:10 am · 19 Abril 2006

    Pues yo he escuchado un montón de veces eso de que las acampadas son una tradición entre los conejeros y que no hay derecho a que los de aquí no podamos disfrutar de ellas porque vienen los de fuera a llenar las playas, y me parece que Marsá tiene razón con que el nacionalismo defiende valores que no sirven para todos los que somos en Lanzarote.

  4. chafalmeja

    11:40 am · 19 Abril 2006

    A mí la cuestión me resulta interesante: ¿sirven los valores y las tradiciones de la identidad cultural para organizar una sociedad moderna y con muchos habitantes? Me da que Marsá tiene razón, que no sirve, y también la tiene en que esas tradiciones no son además las de todos los habitantes sino sólo de una parte. Pero entiendo muy bien que este hombre saque de sus casillas a los nacionalistas, porque no hay nadie en Lanzarote que les tire al piso sus argumentos oponiéndoles argumentos mucho mejores.

  5. Rosario

    11:59 am · 19 Abril 2006

    Tradición de qué. Cuántos años tiene que pasar para que se considere tradición algo. No recuerdo a mis abuelos yendo de acampada, ni a mis padres tampoco, ni a los padres de mis amigos o conocidos. Creo que esta tradición empieza a finales de los setenta o principio de los ochenta, cuando los estudiantes acampábamos en la playa del Francés, en La Graciosa o pasábamos un fin de semana en Papagayo. Por eso tiene toda la razón Marsá y estoy totalmente de acuerdo con su artículo.

  6. Juana Betancort

    12:18 pm · 19 Abril 2006

    No soy nacionalista porque soy internacionalista, pero creo que los pueblos tienen derecho a defender su identidad cultural y que debe hacerse. Es verdad lo que dice Rosario de que no es precisamente acampar en la playa una costumbre muy extendida en Lanzarote hace años, pero da igual porque no se trata de una costumbre o de otra sino del derecho a defender las costumbres, aunque haya que compaginarlas por supuesto con la defensa de nuestra ecología. Y lo importante no es si una sociedad es extensa o reducida sino si es justa o injusta, y esta es muy injusta porque las desigualdades siguen creciendo, eso es lo importante y en lo que debería centrarse Marsá en lugar de estar todo el día discutiendo la identidad cultural.

  7. pedro

    12:54 pm · 19 Abril 2006

    pero bueno, pero bueno, este Marsa tiene la capacidad de liar a todo quisque, a todo los nacionalista, pseudonacionalistas y demas istas les digo: que coño “con perdon” tiene que ver acampar en papagayo, en san juan, en corralejo, en el roque nublo, en garajonay, en la afueras de madris, en las afueras de bilbao, al lado de la torre infiel (si te dejaran), en el congo belga y el en la conchinchina. Con los nacionalistas y las tradiciones…

  8. colgao

    4:36 pm · 19 Abril 2006

    hombre pedrito, tiene que ver conque somos la tira y no podemos hacer todos lo que antes hacían unos pocos. yo creo que el Marsá se explica, aunque no parece que algunos le entiendan. y lo de las tradiciones, pues ya sabes pedrito que es lo que andan diciendo por ahí. pero lo mejor lo de juanita, que tiene una empanada que parece gallega, y que resulta que la colega es al final nacionalista e internacionalismo, para nota esta piba. más colgá que el colgao.

  9. atónito

    5:24 pm · 19 Abril 2006

    ….según el Sr. Marsá las conductas, los pensamientos, las ideologías, las culturas, etc. minoritarias no tienen razón de ser, ni se pueden reivindicar porque somos muchos los que ahora habitamos este planeta,….si hubieses vivido en la cuarentena caudillista cargos no le hubiesen faltado.

  10. pedro

    5:32 pm · 19 Abril 2006

    entonces colgaillo, segun tu, antes como eramos poco se podia ser nacionalista y tradicional, ahora que somos muchos no, joder vaya un tratado. al carajo la cuestion nacional y las circuntacias historicas.

  11. locatus

    5:49 pm · 19 Abril 2006

    Ni tradición ni leches, es un privilegio ir de acampada porque somo sla tira los que queremos disfrutar de ello y como bien escaso que es la costa habilitada para ello, se convierte en un elemento económico más, recurso escaso con una alta demanda, por ello, hay que regular su uso y habilitar las zonas no que den cobertura a la demanda, sino las zonas que consideremos oportunas, y habrán años que me toque ir y otros que no porque otros se hayan adelantado. No me acojo a la tradición ni a la identidad, sino al placer de esa actividad que hemos de compatibilizar con el medio natural y con la sobredemanda.
    En cuanto a la lucha por la identidad, cada cuál puede reivindicar y luchar por lo que quiera, pero desde el ámbito privado de cada cúal, ahora bien querer extrapolar esa reivindicación al ámbito público me parece que no. Desde las instituciones no se debe estar a la identidad de pueblo alguno, sino a las ciudadanía en abstracto, al margen de sus orientaciones culturales, sexuales, históricas o religiosas. Estar a la ciudadanía implica garantizarles la libertad e igualdad que les permita entre otras cuestiones ejercer los componentes que forjan la identidad de cada uno, si privilegios sobre nadie ni contra nadie.

  12. Rosario

    6:12 pm · 19 Abril 2006

    El otro día alguien decía que sacar las motos de agua por la Playa de La Caleta de Famara ya era una tradición y que, como tal, tenía que mantenerse. Me imagino que los pescadores deportivos que sacan sus barcos metiendo los coches (jeeps) por la misma playa pensarán igual. Pero el problema no es utilizar esa zona para un par de ellos, el problema está en la saturación. En verano, porque el resto del año el buen tiempo es contadito, todo el que vive desde La Geria hasta Los Valles pasando por San Bartolomé, saca su barco de pesca por el único sitio con acceso al mar, donde campa la incompetencia y la cobardía como dice El Voyeur, a pesar que en esas fechas la cantidad de bañistas es importante. Otra cosa es ver las calles de La Caleta llenas de esos jeeps y sus anguilas.
    Mañana me invento una tradición que me interese.

  13. Isleño

    7:11 pm · 19 Abril 2006

    Ya estamos enredados en la provocación de siempre que acostumbra a lanzar Marsá contra el nacionalismo, venga o no venga a cuento. Lo normal sería no hacerle ni caso para no darle crédito a la provocación, pero parece que no nos podemos resistir al provocador, que hoy nos suelta que el nacionalismo pierde el sentido en cuanto crece la población, ¡habrase visto semejante bobería!

  14. nano

    7:24 pm · 19 Abril 2006

    A mi entender el nacionalismo no necesita ninguna excusa para ser criticado. Los nacionalismos solo sirven para que quienes nos gobiernan sean más libres para hacer y deshacer cuanto les venga en gana. Para que el dimas de turno pueda construir sus parcelitas sin que venga ninguno del gobierno de canarias o del gobierno español a incordiarle.

    ¿Es el centralismo la mejor opción? Por supuesto que no. Pero no me vengan con que los nacionalistas son los que más piensan en su tierra y en los suyos… porque eso es como decir que los obispos son todos unos desapegados de los bienes materiales. Alguno habrá por ahí, no digo yo que no, pero seguro que son los menos. Los que van de salvapatrias me dan más miedo que fidel castro con dolor de muelas.

  15. Carlos Punto

    10:04 am · 20 Abril 2006

    ¿Cuanto tiempo debe pasar para que algo se considere tradición?, ¿50 años?, ¿100?, ¿3 generaciones? Yo al menos considero tradición las cervecitas de los jueves con los colegas y tan sólo llevamos unos 10 años haciéndolo.

    Es cierto (me juego el cuello) es que el 90% (si no más) de los campistas no van a la playa por ese idílico encuentro con la naturaleza sino a cogerte la tranca, entre otras actividades lúdico-festivas.

    Tal vez si no fuésemos tan jediondos (con j, sí) no armaba tanto revuelo. Pero es que hay ser cerdo (o cochino según los necio-onanistas) para ir tirando por la playa botellas, latas, condones, hoteles y demás desperdicios.

    ¡Viva Canarias libre sin nacionalismos!

  16. Rosario

    5:29 pm · 20 Abril 2006

    Sí Carlos, para tí y tus colegas será una tradición lo de las cervecitas de los jueves, para otros puede ser quedar a comer cada mes y yo tengo también alguna. El problema es cuando alguien se atribuye la capacidad para convertir SU tradición en la del conjunto de la ciudadanía. Ejemplos hay muchos, uno de ellos es que acampar es tradición en Lanzarote… si, sobre todo para los que acampan.

  17. Carlos Punto

    10:47 am · 21 Abril 2006

    Otro ejemplo son las garbanzadas del PIL.

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