La mesa camilla
Josechu Pérez Niz
Entre ZP, Miguel Martín y las bandas empresariales que se descuartizarán, o continuarán descuartizándose, en el proceso electoral de la Cámara de Comercio, confieso sentirme hastiado y asqueado de la palabrita consenso y sus derivados. Consenso, intentaré consensuarlo, no hay nada mejor que el consenso, ¿de primer plato? Qué va, de postre, cristiano.
La guerra empresarial decretada —por consenso, por supuesto— desvela el desnivelado reparto del poder en la isla y sus consecuencias. Ahora hay quien aspira a que Lanzarote construya una voz, discurso y planteamientos propios, sin despreciar la perspectiva autonómica, y otros que pretenden perpetuarse como corrientes seguidistas de los sectores empresariales y políticos más potentes de Gran Canaria y Tenerife.
La guerra de consenso se prevé larga; lo de Hitler en Rusia puro cuento comparado con las llamadas y contrallamadas que queman móviles, y parten de una premisa clara: “a los bobos estos de los Espínolas, Chacones y compañía ni agua”. En el último intento de consenso, quien sueña con copresidir forever and ever la mesa camilla —así la llama al menos— del poder insular dijo, después de fumar dos catadas de puro sin tragarse el humo: “estos 16 no entran como me llamo Pepe”.
Pepe Parrilla, presidente de la CEL y del Círculo de Empresarios de Lanzarote, tiene en mente lo que significa el consenso: “todo lo que yo controle, a ver si me entienden, a eso se le llama consenso, que para eso he teorizado sobre la mesa camilla”. La mesa camilla es, como su propio nombre indica, una mesa conformada por una camarilla. De ahí su declinación, en palabras de Don José, de mesa camilla (hola, soy coco, el amigo de los niños…). No te creas tú que resulta sencillo marcarse indicativo tan imaginativo como el de mesa camilla. Hay que leer tres mil libros por lo menos.
Y en la mesa camilla están los que tienen que estar, los elegidos, los supremos y los chachis del lugar. Que para eso, algunos, han leído tres mil libros… por lo menos. Empresarios turísticos, no turísticos subcategorizados en constructores, alimentación, mediáticos y los líderes de algunas formaciones políticas. La mesa camilla define hojas de ruta, objetivos, procedimientos y, más o menos, establece de qué se habla y se deja de hablar en la isla. Y si la mesa camilla dictamina que no es el momento de solicitar la autonomía del puerto de Arrecife, pues no se pide. Y si la mesa camilla percibe que la Cámara con amplias posibilidades de acción puede estar en situación de descontrol, pues no se consensúa una lista y a montar el espectáculo que, con un poco de suerte, concluirá la noche del 26 de abril, día electoral de la Cámara de Comercio de Lanzarote.
No es cuestión, pues, de que unos cabra locas se incorporen e influyan a la mesa camilla porque, sin pensamiento único en la camarilla, resultaría tremendamente complejo adoptar consensos varios. Sus consensos. Y por eso, los pobrecitos Espínolas y Chacones aparecen en la escena pública como los causantes de la ausencia de consenso. Hay que ver la importancia de controlar la mesa camilla para consensuar los mensajes.
Toda mesa camilla que se precie suele tener una contramesa. Pongamos, para el caso que nos ocupa, que esta contramesa sea bautizada como mesa de bar de perdedores. Fíjense ustedes lo que conlleva no leer tres mil libros. De ahí el nombre de la contramesa. La mesa de bar de perdedores, dicho con todo el respeto, está conformada por una mesa y sillas a su alrededor ocupadas por gentes cuyo discurso se centra en que desean nivelar la balanza del poder en la isla, lo de la voz, discurso y planteamientos propios del empresariado insular sin imposiciones capitalinas y que, suelen coincidir todos, están hasta los mismísimos de que los mismos de siempre sean los que más mean y el resto, es decir, ellos, bailando al compás que marca la mesa camilla.
Y como la camilla mesa, no confundir con Camilla Parker, es sólida y le ha ido muy, pero que muy bien representando a los poderosos regionales, políticos y empresarios, resulta imprescindible no ceder ni un metro…de mesa camilla, se sobreentiende, claro.
Como si no tuvieran ellos nada que ver, esta panda de empresarios lanzaroteños, los de la mesa camilla, solía desdeñar en público las locuras institucionales, inestabilidades, pactos, contrapactos, etc. ¿Cuántos gilipactos habrán roto los componentes de la mesa camilla? Muchos. ¿Y cuántos otros han planificado? El refrito de CC, PSOE y los tránsfugas del PIL, le debe mucho a los postulados de la actual mesa camilla. Ya sabes, los designios de la mesa camilla resultan inexcrutables. Y él, bautizador de la mesa camilla, ya dictó sentencia en su día, PSOE-CC por lo menos hasta el 2015 y punto. Lo que da el haber leído tres mil libros…por lo menos.
Como cualquier mesa camilla de poder que se precie, los postulados taxativos, los comportamientos de perdonavidas y la facilidad para desprestigiar a quien ose mover el citado tablero son conductas comunes. Dictadores ellos. Por Lanzarote, no por otra cosa, no te vayas a creer que son unos fachas por serlo.
Por Lanzarote, empresario afín, empresario consciente de lo que es una mesa camilla, vótame, por otros 20 años y otros tres mil libros. Mesa camilla a la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Lanzarote.
Posdata: Mucha suerte a la mesa de bar de perdedores.
Un lector
10:09 am · 20 Marzo 2006
Qué envidia hay con los cultos, y más quien además de leerse 3.000 libros no parece que haya entendido la mayoría de ellos, por muy subrayados que los tenga. No se tiene respeto por el duro trabajo de quien se esfuerzo en leer aunque no entienda. Además, es de todo punto evidente que Don José Parrilla lo hace todo por la sociedad lanzaroteña, que su actividad es completamente desinteresada, es decir, que no tiene ningún interés, y que no hace prácticamente ningún mal a nadie, porque no hace prácticamente nada, como puede comprobarse en sus largos años de reinado en la Sociedad Democracia, donde tampoco a nadie se le ocurre hacer nada para no molestar a nadie. Así que no se entiende que puede molestar al señor Pérez Niz de tan pacífico procer y de su acogedora mesa camilla.
Pedro G
10:42 am · 20 Marzo 2006
A ver si va a resultar que “los Espínolas, Chacones y compañía” son unas hermanitas de la caridad que todo lo hacen por el bien de Lanzarote, porque tampoco es eso. Tienen su peleita o su gran pelea como les pasa a los políticos, a los sindicalistas, a los ecologistas o a los alternativos, vamos que están a hostias por la parcelita o la parcelota de poder, y como hacen todos nos la venden como si fuera con nosotros. Bueno con nosotros va, porque seguro que terminaremos pagando las consecuencias, ¡menudos son éstos!
Chapapote
12:11 pm · 20 Marzo 2006
Pepe Parrilla no lo hace por nosotros, sino por la nación, que es diferente, que lo suyo es el nacionalismo.
EL GRILLO
2:06 pm · 20 Marzo 2006
Pero Josechu , ¿qué haces pensando o hablando de economía?¿Tú estas loco? , mira chaval, si aquí en Lanzarote se han reeinventado las leyes para ocupar cierto sillón, si es de la moción de la moción a quién presentó la moción, no veas lo que serán capaz de hacer estos empresarios, porque de manera que se pegaron no sé cuanto tiempo pidiendo la dichosa camara de comercio para acabar peleados todos sin estar ni siquiera funcionando, esto es la vida misma en Lanzarote, todos peleados y los de las palmas y tenerife descojonados
tiburcio
5:33 pm · 20 Marzo 2006
Consenso, consenso, consenso y más consenso, pareciera que es la receta de los mil y un plato que se pretendieran guisar en el escenario público. Todo a base de consenso del bueno, una candidatura de consenso, un plan agrícola de consenso y más, pues el dichoso consenso per se no es bueno, a veces va bien a veces va mal, depende.
Saben quizás va siendo hora de que los que ocupen el cargo, cualquier cargo, presenten su proyecto de… y procedan a ejecutarlo, oyendo a quien correspondan pero con la confianza y la certeza de que su proyecyo ideado y debatido es el mejor y por ello, descartamos los restante y descartamos el consenso.
Puedo entender y defender que en ocasiones ese consenso manido deba ser oportuno y buscado, pero ¿en todo y para todos?