Basura que contamina
Miguel Ángel de León
[Crónicas de Lanzarote, 7 de junio de 2006]
“El que no se sienta nacionalista no tiene derecho a vivir”. Lo dijo, tal cual, la pasada semana Javier o Xabier Maqueda, senador del Partido Nacionalista Vasco (PNV para los amigos y demás personas piadosas, que no parece que sea su caso). O sea, un nacionalista moderado, según se autoengañan ellos mismos, aunque tamaña pretensión es un imposible (“contradictio in terminis”: contradicción en los términos): ser nacionalista moderado es tanto como estar sólo un poquito embarazada, un suponer. No quiero ni pensar lo que dirán o pensarán -si es que piensan algo- los nacionalistas inmoderados.
Un ilustre paisano del mencionado Javier o Xabier Maqueda dejó dicho, con muchísima más altura intelectual que el orador orate, que “amo demasiado a mi país (vasco) como para ser nacionalista”.
Y otro vasco no menos ilustre e ilustrado que el que más, el valiente filósofo Fernando Savater, tiene muy bien escrito que “el orgullo de los que se vanaglorian de nacer en un lugar es un mérito que comparten con muchos caracoles y varias clases de hongos”.
Al respecto de la burrada o rebuzno del senador peneuvista, el que mejor la ha analizado, sin andarse por las ramas como el mono del cuento, ha sido el joven columnista David Torres, para mi gusto. Le dedicaba su artículo de este lunes en el diario “El Mundo” a esa misma frase que soltó en Mallorca el mameluco de marras, que a su juicio “es sin duda la más terrible que se haya pronunciado jamás en Europa. Ni Hitler ni Stalin se atrevieron jamás a decir semejante salvajada, al menos en voz alta. Por mucho menos que eso, en Austria hay gente calentando el camastro de una cárcel. Queda demostrado que la raíz cuadrada de N, en PNV, es nazi”. Ah, amigo, el nazi-onalismo. Cuánta animalidad, cuánta guerra y cuánta sangre va a seguir derramando todavía…
Concluía David Torres que, “como no hay forma humana de entender que semejante afirmación haya brotado de la boca de un senador (un senador, nada menos, prefigurando un futuro asesino de masas), mejor pensar que se trata de un mutante”. Con estos bueyes hay que arar. Para que después llamen exagerado al filósofo Gabriel Albiac cuando repite, de tarde en tarde, que él no conoce a nadie más tonto que a un nacionalista. Ni más peligroso, visto lo visto. La ignorancia sigue siendo muy atrevida, como es triste fama.
Es palabra de Mario Vargas Llosa: “El nacionalismo es la cultura de los incultos, una entelequia ideológica construida de manera tan obtusa y primaria como el racismo, que hace de la pertenencia a una abstracción colectiva -la nación- el valor supremo y la credencial privilegiada de un individuo”.
Por si alguien cree que el peruano habla de oídas o de algo que no conoce, otro novelista mucho más viejo que él y que conoce como pocos el País Vasco, Ramiro Pinilla, el celebrado autor de “Verdes valles, colinas rojas”, también lo dejaba más que claro en una reciente entrevista: “El nacionalismo es una fe que cierra las puertas a la razón. El nacionalista vive en una contradicción y es insolidario”.
En caso de dudas al respecto de esas sabias sentencias de otros tantos escritores o filósofos, repásese no más la mencionada frase del senador del PNV, a ver si encuentran por dónde cogerla… y si la cogen, tírenla después a la basura o vayan a enterrarla muy hondo, más lejos que cerca, porque consta que es contaminante. Mucho cuidadito con eso.
Jorge Marsá
10:13 am · 8 Junio 2006
Creo que hay un detalle importante sobre la, efectivamente, terrible frase de Maqueda: el lugar en el que fue pronunciada: un congreso de los socialistas en Mallorca, en el que se produjo la intervención de Maqueda en el acto de cierre, y cuya frase constituyó el cierre final del discurso y, entonces, se produjo la cerrada ovación de los congresistas del PSOE.
Así pasa, que las gentes de izquierda que piensan que ya está bien de excesos de nacionalismo en nuestro país comienzan a creer que hace falta pararle los pies a la deriva nacionalista de la actual dirección del PSOE, que hace falta que brote otra alternativa política en España a semejanza de los Ciudadanos de Cataluña.
fernando marcet
12:07 pm · 8 Junio 2006
Hombre, yo creo que seguramente será una frase totalmente sacada de contexto. Eso espero y eso deseo. Probablemente iría acompañada de toda una arenga romántico-filosófica, en la que se exacerbaría el amor al terruño y a los conciudadanos de uno. Estas cosas, dichas con según qué palabras, son casi siempre bien acogidas, y problablemete esta sería la causa por la que rompieron a aplaudir los señores del psoe. No estuve allí, pero me imagino que por ahí irían los tiros. Y que conste que no soy una persona especialmente predispuesta a defender ni a los del psoe ni a los nacionalistas. Pero las frases sacadas de contexto, como los informativos de corta duración, son para mí un cáncer que tiende a simplificar las cuestiones y a magnificar las palabras, cuando no a tergiversarlas completamente. Yo no condenaría de ese modo tan tajante a todos los nacionalistas, porque tal vez lo que resulte de esa condena sea un empecinamiento y un enconamiento aun mayor en sus posturas. Me consta que existe otra clase de nacionalismo, uno acorde a los tiempos modernos, uno que en lugar de estar hablando de banderas y de patrias todo el santo día, tiene como dogma la necesidad de actuar localmente, participando en nuestra realidad inmediata, pues los seres humanos no damos para mucho más, y ya bastante es que tratemos de luchar por sacar adelante lo que tenemos más cerca. Ese otro nacionalismo, el que es incapaz de ver más allá de sus narices, merece mi más enérgica repulsa. Pero, sinceramente, no creo que todos los nacionalistas sean así… y creo que cometeríamos un error satanizando a todas las personas que están de acuerdo con esa forma de pensar, que no son precisamente pocas.
Desarraigado
10:34 am · 9 Junio 2006
Cuando la gente cree demasiado y necesita tener fe y referencias tan casuales como determinar quien eres por haber nacido aquí o e otro lado, está expresando su miedo a ser libre, a ser responsable en el uso de la libertad y por tanto está pidiendo a gritos que los dirijan, que los guien; terreno abonado para cualquier salvapatrias y dictadorzuelo.