El mesonero insularista
Jorge Marsá
No deja de resultar curioso el descrédito que acompaña al insularismo, porque es probablemente el credo social y político con mayor número de practicantes en Canarias. Si es que Canarias fuera realidad política existente, lo que cuesta creer cuando se observa la arraigada costumbre de sembrar pleitos insulares y recolectar los agravios pertinentes. Y la sociedad lanzaroteña dista mucho de ser una excepción en tan inflamable materia, de hecho, ocupa posición de privilegio en la carrera victimista: no sólo de doble insularidad disfrutamos, sino hasta de deuda histórica.
Hasta hace poco, el insularismo parecía aquí plato de receta y cocinero exclusivos: siempre al pil-pil, y siempre de Casa Dimas. Sin embargo, cómo han cambiado los tiempos: según ha ido perdiendo estrellas y clientes el otrora afamado chef, el guiso que servía ha alcanzado su mayor aceptación. En los últimos años, plato único: el insularismo aparece como la solución a casi todos los problemas de los comensales.
Empezaron por convencernos de lo mal que nos iría en la cosa del yantar si se instalaban comederos de gran superficie, que mejor la superficie conocida. Después lograron embaucar a la clientela con la dieta autóctona, que mucho más saludable la Cámara propia que la ajena; nada pintaba la clientela en el asunto, pero quién se niega a echarle una manita al mesonero. Y no pasó mucho tiempo para que descubriéramos que no era suficiente con la propiedad de la Cámara, que resultaba imprescindible dotar al chiringuito de congelador de mayor tamaño: nada tan imprescindible como un puerto si también es propio. Y la última organizada por la cofradía de restauradores ha sido la de la Triple Paridad: ellos la pagaron, la guisaron y la ofrecieron… y los partidos, todos, y los colectivos, todos, aceptaron con gusto la invitación de la casa y bailaron con regocijo al son de la orquestina con la que les obsequió el propietario. No reparan en medios los taberneros; qué no repararán mañana, cuando sean suyos todos los medios.
Todo organizado, eso sí, con criterio de lo más empresarial. Lanzarote se ha modernizado: antes, el insularismo corría de cuenta del populismo político; ahora, lo lidera el sector empresarial. Y nos dicen que lo que más nos conviene a todos es cerrar la Isla para que nadie les haga competencia a ellos, y que mucho mejor nos irá a todos si ellos la controlan. Y que total, qué más nos da pagar un poco más por el plato, y que el servicio sea el que es, y que donde esté el tendero conocido que se quite el delicatessen por conocer. Porque a nada que te descuidas, y si no fuera por ellos, te montan un supermercado del Corte Inglés en la esquina y… te destrozan la vida. Quizá tengan razón. Yo de ésto no entiendo, pero si lo hacen por nosotros… pues agradecidos.
Leocadio
8:01 am · 6 Marzo 2006
El día que las grandes firmas, potenciales delicatessen, hagan subcontratas con Pepe Parrilla y compañía ya verás cómo estos abanderados del insularismo se reconvierten en socios de la Fundación Contamíname, abiertos al mundo incluidas esas grandes empresas de fuera.
Ahí sí que tendríamos Cortes Ingleses.
Amadeo
8:37 am · 6 Marzo 2006
Subyace en estos debates lo que usted plantea, cierran la entrada de lo que les interesa para evitar que les hagan competencia, pero considero que eso es una cosa, otra bien distinta, porqué no, es tender a organizarnos en la isla para tener entidad propia en nuestro contexto.
No le veo ni un pero a la cámara de Lanzarote o a la autonomía portuaria. Quizá usted puede exponer algunas contras, pero yo no le veo ninguna.
Me gusta la web.
Antonio
9:11 am · 6 Marzo 2006
Lo siento, es la primera vez que abro esto y ya tengo ganas de cerrarlo. ¿Es que no hay nadie más en esta isla que sepan escribir opiniones, que no sean los mismos de siempre y encima se creen que escriben bien, La verdad pensaba pasar esta página a amistades pero voy a tener que esperar, porque nada más entrar me encuentro a Jorge Marsá que ya está incluso en la sopa. En fin, ustedes són los que lo llaman para que escriba, penbsando que tienes muchos seguidores. Yo sólo he leido el nombre de la persona -que conste, no tengo nada contra el- y ya me ha dejado de gustar esta página.
Ana Aparicio
11:15 am · 6 Marzo 2006
Marsá el artículo es estupendo y muy gracioso.
No sé que pasa con Marsá que algunos se ponen de los nervios con él (aunque me lo imagino). A Antonio ya se le ha ido el baifo, dice “no tengo nada contra el”, pues parece todo lo contrario, porque si no no se comprende ese de “Yo sólo he leido el nombre de la persona y ya me ha dejado de gustar esta página”. Hay que ser limitado para dejar ver tan a las claras los prejuicios que tiene. Por supuesto que hay más en esta isla que sepan escribir opiniones, la cuestión es que no las escriben, y eso no creo que sea culpa de los que hacen el blog, y que yo no conozco a ninguno que lo haga tan bien como Marsá, aunque no pretendo ser objetiva porque reconozco que a mí me gusta mucho lo que escribe. Lo que me parece un chiste es que porque lleve años escribiendo tuviéramos que prescindir de sus artículos. Lo que digo, que algunos les patinan las neuronas.
Robaina I
11:51 am · 6 Marzo 2006
Ana, lo que no tiene remedio no tiene remedio, alguna gente es así y no se puede hacer nada más que compadecerla. El problema de Marsá es que ha dicho muchas verdades en Lanzarote, y claro que algunos se han sentido molestos. El artículo este por ejemplo dice lo que nadie se ha atrevido a decir, que los empresarios están dirigiendo demasiadas cosas en la política conejera, y lo dice con mucha gracia y muy bien escrito.
Bueno, dejémosles que ladren, yo por mi parte me alegro de que Marsá vuelva escribir sobre la isla, porque no hay muchas voces buenas aquí, y no sobra ninguna. Y me sumo a los que han dicho que esta página web tiene una pinta magnífica. Enhorabuena a sus autores.
Antonio
1:09 pm · 6 Marzo 2006
Ufffffff,. como se ha puesto el patio por decir lo que dije. Bueno lo vuelvo a decir nuevamente. No me gusta y ya está, ni soy corto, ni me patinan las neuronas, además les dire que no se ni quien es, solo se que lo he leido muchas veces y no me ha gustado y como en esta isla parece ser que cuatro o cinco tienen derecho a opinar y los demás a leer y permanecer calladitos, pues no , yo no me quedo calladito, sólo digo lo que siento y lo que siento es esto. No me gusta como escribe y si algunos les fascina, pues le respeto, y tambien respeto al que lo elogia, pero no seamos cortitos de mente y por decir que no me gusta como escribe, me pongan como un zapato, porque entonces me voy a pensar que aqui no se puede opinar resptando las opiniones del otro y yo respeto al Sr. Marsa, pero que quiere que les diga, no me gusta.
paco
3:48 pm · 6 Marzo 2006
Felicidades por la página parida.
Le auguro altos vuelos.
Sr. Marsá aquí parece que se debiera ir a favor de corriente, eso de contravenir los postulados oficiales, alzados a la categoría de dogma de fe, convierten a uno a ojos de alguno en un proscrito. Le animo a que siga discrepando, se lo dice uno que está cansado de leer y observar el arte de darse mutuamente la razón, muy cansino.
Saludos.
sinnombre
7:31 pm · 6 Marzo 2006
Antonio, no creo que nadie se ponga de ninguna manera porque no te guste Marsá, te ha puesto como un zapato por decir que simplemente por ver su nombre te ha dejado de gustar la página, por ser tan zafio de expresar así tus prejuicios y tus limitaciones. Y tienes todo el derecho a expresar tus ideas, tanto como tenemos los demás a criticarlas, porque sólo faltaría que pudieras criticar a Marsá (que estás en tu derecho) y no se te pudiera criticar a tí.
Por supuesto que lo de ideas lo digo por decir, porque tu no has expresado ninguna idea propia, te has limitado a decir que Marsá no te gusta. Pues muy bien, está claro y no eres el único, pero estaría muy bien que nos contaras, para ilustrarnos, quienes son los que te gustan, quienes son los que te parece que sí que escriben bien en Lanzarote, porque así podríamos algunos disfrutar de la gente que escribe artículos de opinión mucho mejores que los de Marsá. Ancha machote, dinos algún nombre.
Lola
9:20 pm · 6 Marzo 2006
Yo no diría que Marsá escribe mal, lo que si digo es que ha faltado al respeto de muchas personas en esta isla, así que lógico que algunas se lo piensen con sólo ver su nombre en esta página. En Lanzarote llamamos malcriado a quien falta al respeta de las mujeres, de los ciudadanos, de nuestra identidad cultural o de nuestros agricultores, por poner sólo algunos ejemplos de lo que ha hecho Marsá, y sin entrar en cómo ha tratado a los miles de ciudadanos que votaron a Alternativa Ciudadana. Se ve que hay gente que le defiende, pero es lógico que haya otra que se haya sentido herida por sus provocaciones y no tenga muchas ganas de leer lo que escribe. Pero yo no descalificaría esta página de principio, porque escriben otras personas y porque hay que esperar a ver en que termina. Esperemos que Marsá no sea la estrella de la función.
Ana Aparicio
11:41 am · 7 Marzo 2006
Veo que sigue la polémica, pero sobre Marsá, porque ni palabra sobre lo que escribe, sobre el insularismo empresarial. Pero lo que aclararía el asunto sería que hubieran contestado a sinnombre: “para ilustrarnos, quienes son los que te gustan, quienes son los que te parece que sí que escriben bien en Lanzarote, porque así podríamos algunos disfrutar de la gente que escribe artículos de opinión mucho mejores que los de Marsá. Ancha machote, dinos algún nombre”.
Para mi gusto no hay otra persona en la isla que escriba mejores artículos de opinión que Marsá, pero esperemos que nos den otros nombres y así podamos leerlos y juzgar.
tinguaton
11:54 am · 7 Marzo 2006
Su problema, sr. Marsá, es que todo lo que con ud. no comulga es excomulgable, y tiene la fea costumbre de meter en el mismo saco todo eso aunque no tengan mucho o nada que ver entre ellos (colectivos de uno u otro tipo, partidos de unoi u otro signo, empresarios de una u otra visión).
Adopta, ud., casí siempre una postura mesiánica, que aunque en el fondo no sea la misma que la del chef del pil-pil, ya que usted detesta todo lo atóctono, en la forma se parece mucho. Lo que lo pierde a ud. es ese talante godista, que es posiblemente lo que hace que a algunos/as o muchas/os no nos guste su estilo.
Pero como al que suscribe le gusta comtemplar el bosque aunque alla algún árbol que no sea de su agrado, ¡felicidades a los/as que tuvieron la feliz idea de poner en marcha esta pagina!
Leocadio
11:55 am · 7 Marzo 2006
El artículo está muy bien, así lo pienso y así lo escribí ayer en estos comentarios.
Yo prefiero disfrutar de las ideas que se exponen en este y otros portales de Internet, también lo hago con la prensa escrita, y dejar atrás las categorizaciones si éste o aquél escriben mejor o peor.
No abundan quienes se exponen en público, con su nombre o seudónimo, animemos, y la discrepancia sobre lo escrito también es animación, a aquellos que nos regalan su pensamiento.
Es por eso, Ana Aparicio, por lo que merecen la pena estos espacios. Es mi opinión.
Un saludo.
El artículo de Marsá llega en buen momento porque, ante las elecciones de la Cámara de Comercio del 26 de abril, empiezan a percibirse las divisiones y subdivisiones de los mesoneros del insularismo…ya hay tres listas distintas que concurrirán, posiblemente, a estas elecciones. Y eso que era por Lanzarote. Con su pan se lo coman.
Robaina I
1:30 pm · 7 Marzo 2006
Vuelvo a entrar hoy y esto continúa teniendo una pinta buenisima, pero no pueden faltar los comentarios sobre Marsá. En mi opinión, tiene fácil solución: al que le guste Marsá, como a mí, pues aquí tiene su artículo para leerlo, y al que no le guste, pues pasa y se dedica a otros artículos y todos tan contentos.
Pero para malcriados los que no pueden evitar mostrar su mala educación y dejar aquí claro que no les gusta Marsá. Me imagino que todos los demás artículos les habrán encantado, porque en ninguno han dejado su grosería de decirle al autor lo mal que escribe o lo faltón que es. Lo va quedando claro es que algunos están obsesionados con Marsá, y le dan una importancia que para mí la quisiera, que casi no me hace caso ni mi piba.