Las bondades de Repsol

25 de Marzo de 2006 · (Economía)

Gorka Garmendia Pérez

[La Isla, 24 de marzo de 2006]

Con frecuencia asistimos en los medios de comunicación al despliegue publicitario de Repsol YPF y nos asombramos y admiramos al escuchar las bondades de la compañía que trae el calor a nuestras casas en invierno y crea empleo y riqueza en Latinoamérica. Esta multinacional, además de pretender destrozar nuestra biodiversidad a cuenta de sus negocios petrolíferos frente a las costas de Lanzarote, atesora muchas otras joyas en su carta de presentación.

Como tantas otras petroleras, Repsol YPF vive de esta absurda perseverancia de nuestra civilización en permanecer anclada a la producción y consumo de combustibles fósiles (petróleo y gas). Pero es que además de aprovecharse de esta suerte de estupidez colectiva, Repsol hace trampas. La premisa del truco es cambiar su sistema de medición de reservas. Ahora sólo contabilizan las probadas, lo cual equivale a una reducción del 25% de sus reservas mundiales. ¿Quién es el encargado de auditar a las grandes empresas energéticas? ¿Ellas mismas? ¿Cómo es que pueden diseñar estrategias en base a estimaciones? Tanto sus libros contables, como las supuestas auditorías realizadas, calculaban las estimaciones sobre reservas futuras disponibles hasta el año 2040, pero hete aquí que el anuncio del recorte en el 25% de las reservas cambia completamente el panorama a una disponibilidad tope en el año 2019, con las consiguientes convulsiones del mercado, caldo de cultivo del dinero rápido y los beneficios estratosféricos de las compañías petrolíferas.

¿Cómo puede una empresa energética trabajar con una premisa falsa, y en consecuencia recortar nada menos que la mitad de sus servicios en Bolivia y Argentina de la noche a la mañana? La culpa de esta medida, según Repsol YPF, la tienen sus víctimas: tanto el nuevo gobierno boliviano que aspira a crear una ley de hidrocarburos para poder tutelar sus reservas de gas (Este Evo Morales, mira que pretender controlar sus propios recursos naturales, indio tenía que ser), junto con la no voluntad de reinversión en Argentina, donde su plazo de concesión vence relativamente pronto (en el año 2017). La detención de 2 ejecutivos de Repsol YPF en Bolivia por un presunto delito de contrabando de petróleo, posiblemente se enmarque en el contexto de juego limpio en el que las petroleras suelen desarrollar sus negocios.

Llegó el ocaso del petróleo barato. Comienza, atizada por el nuevo orden mundial dictado desde las Azores, una nueva era de lucha político-financiera global por la apropiación de los últimos recursos. Los síntomas más tangibles de esta era bien podríamos percibirlos en la invasión y actual guerra civil en Irak, en el apoyo a dictaduras medievales, (pero dóciles y títeres), establecidas en los principales productores de petróleo (Arabia Saudita o Emiratos Árabes), en el hostigamiento constante a productores de petróleo insumisos a los cánones establecidos aunque sean democracias (Venezuela), en la movilización de reservas estratégicas con fines políticos, en la difusión de rumores interesados en los mercados para convulsionar el precio del crudo, etc…

La curva de producción ha alcanzado su pico máximo e irá decreciendo a gran ritmo en los próximos años. Esta verdad es ocultada por las compañías energéticas multinacionales que operan en Latinoamérica, debido a que verían en peligro sus ganancias. Así, Repsol-YPF ha sido calificada negativamente por los principales agentes indicadores internacionales, y sus acciones han caído recientemente en las bolsas de Madrid y Buenos Aires, lo que podría traducirse para la compañía en una pérdida cercana a los 170 mil millones de dólares al año.

¿Cuál es el problema de fondo que subyace bajo este escenario político-económico? Desde hace 200 años somos cuidadosamente educados en un sistema de relaciones basado en el uso y abuso de los combustibles fósiles, sin tomar conciencia del cambio climático que esto provoca, y sólo lo recordamos parcialmente cuando sentimos en nuestras propia fiel la furia de la naturaleza herida y confundida.

Mientras vemos sorprendidos cada día al precio del barril de crudo romper un nuevo récord en la bolsa neoyorquina somos llamados, caprichosamente, “ecologistas”, “antinucleares”, “antisistema”, por tratar de luchar por la vida para nosotros y los que vienen detrás, frente a los que comercializan con el beneficio rápido y el sufrimiento de las generaciones futuras.

Es hora de que todo este panorama sea suficiente como para tomar conciencia sobre la necesidad de un desarrollo urgente de energías renovables. No sólo por ser limpias y duraderas, sino también por la sustentabilidad económica y social que llevan asociadas. Hay gente que ya se ha dado cuenta, y no caigamos en el estereotipo de asociar concienciación ecológica con una determinada orientación política: la Comunidad Foral de Navarra, gobernada por el PP, produce ya más de la mitad de su energía de fuentes renovables. Todo un ejemplo de responsabilidad.

Si las razones de dimensión local para rechazar las prospecciones de Repsol YPF frente a Lanzarote (a menudo desglosadas y analizadas desde estas líneas) se antojan insuficientes, recurramos a las razones de dimensión global para decir no a sus negocios. Porque, si como habitantes de este planeta, no concebimos una filosofía alternativa de política energética, es que hemos fracasado estrepitosamente como especie.

…y poco podrá hacer por nosotros la solidaria y altruista fundación de Repsol-YPF…

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