Jorge Marsá
Leí ayer el número siete de majalula, publicación que se anuncia como un “fanzine de agitación cultural”. Y es que la agitación ha sido siempre una de las características de la vanguardia cultural. Pues bien, tras la lectura, queda la impresión de que la vanguardia insular se dedica, en realidad, a lo mismo que la retaguardia: al intento de avanzar con la mirada puesta en el retrovisor, a la bucólica rememoración del pasado, o del presente que pudo ser y no fue.
Quizá estuviera uno en un error al pensar que las vanguardias se caracterizaban por el intento de “epatar al burgués”, de segarle la hierba bajo los pies, de dinamitar el conservadurismo de la tradición sobre el que se apoyaba su visión del mundo actual y, sobre todo, por construir un futuro en el que se hiciera realidad la vieja imagen marxiana: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Pues no, parece la vanguardia insular, o un sector de ella al menos, más concernida por el pasado que por el futuro.
También resulta curiosa la preocupación que se trasluce por los muchos cambios acontecidos y por la vertiginosa aceleración de la transformación. En fin, que no se sabe si ha sido para bien y si nos ha cambiado en demasía. De nuevo, en nada se parece la reciente a la vieja vanguardia, obsesionada ésta última por provocar cuantos más cambios mejor y a la mayor velocidad posible.
El ingenuo utopismo de la vieja vanguardia mal se compadece con la rendida aceptación de este presente que disgusta a la nueva, con la renuncia a ser “razonables”, esto es, “a pedir lo imposible”. Y clara queda la contrariedad con lo que nos ha llegado desde el pasado de sus desvelos. Con una sorprendente pretensión de originalidad, se nos define en uno de los artículos la sociedad del presente: “el Gran Parque Temático Real en el que que se ha transformado esta isla mítica”. Efectivamente, imagen manida y mil veces utilizada.
No obstante, lo extraño es que el siguiente artículo se derrame en elogios –tampoco muy originales, por cierto– hacia el mayor responsable de que, como se decía en el texto anterior, la Isla se haya “convertido, sin darnos cuenta, en una fantasía animada de ayer y hoy”. Porque pocas dudas caben de que César Manrique fue de los primeros que lo vio, y quien más puso de su parte para que la isla pudiera llegar a ser el “Gran Parque Temático Real” que hoy es. Dicho de otro modo, que se dejó de milongas con el pasado y se puso a la tarea de construir el futuro de su sociedad. Un vanguardista de la vieja escuela.
Por supuesto que Lanzarote es un parque temático, y que el tema es el paisaje. Acertó Manrique. Parque temático es lo que demanda la inmensa mayoría de quienes al turismo dedican parte de su tiempo libre. Y el paisaje es el gran argumento lanzaroteño para competir con el resto de los parques temáticos. Y porque somos conscientes de ello es por lo que resulta congruente oponerse a los intentos de desvirtuar el parque temático, de diluir nuestra gran “ventaja comparativa”, de minorar el “valor” que el paisaje nos proporciona con cuerpos extraños como los campos de golf o un circuito para carreras de coches.
Parece que la vanguardia comparte la opinión general: la conversión en parque temático nos sacó de la pobreza y no había otro modo de conseguirlo. Cierta la primera parte; falsa la segunda, por mucho que se repita. Por supuesto que había otro modo de salir de la pobreza que el que propusieron Manrique y compañía. Y disponemos de un ejemplo concreto y bien cercano: el modelo que sacó de la pobreza a las tres islas más occidentales del Archipiélago, que, en lugar de vivir del turismo, viven de las subvenciones.
Es verdad que conseguir cuantiosas subvenciones a la agricultura hubiera resultado un poco más complicado en Lanzarote, pero añadiéndole un poquito de ganadería y otro poquito de pesca hubiéramos sacado tajada suficiente. Luego estarían las subvenciones a la identidad, es decir, el dinero necesario para que siguiéramos siendo “auténticos”. Y por ultimo, y más importante, la sociedad lanzaroteña, de ser más pobre, no debería haber tenido problemas para exprimir también el más suculento apartado en lo que a subvenciones se refiere: las que indirectamente proporciona la Ley Electoral, y que provienen de que el voto del 15 por ciento de los canarios valga lo mismo que el del 85 por ciento. Y ahí hay un dineral; y si un día dispones del voto 31, lo que hay no tiene nombre.
Por otra parte, el modelo de La Palma, La Gomera y El Hierro tiene notables ventajas para quienes añoran lo perdido y se lamentan por cambios tan vertiginosos: sociedades más étnicas, más conservadoras y endogámicas y que, por lo tanto, conservan mucho mejor la identidad tradicional; sociedades que, al estar más apegadas al pasado, menos dispuestas se muestran a la innovación y a la tensión que acarrea; sociedades que no necesitan adaptarse al rápido crecimiento demográfico, porque no crecen. En fin, sociedades con bastantes menos conflictos que la lanzaroteña y que, en consecuencia, permiten a sus integrantes llevar una vida probablemente más plácida y tranquila.
Distinto es el panorama de la sociedad lanzaroteña, donde la agitación y el conflicto son casi la norma, donde la necesidad de competir, y por lo tanto de innovar, es mayor. En efecto, mucho más agitada la vida en el parque temático que entre las plataneras: conflictos, estímulos, competición, ideas nuevas, desintegración de los modos de vida tradicionales, ruptura de los viejos clanes caciquiles, crecimiento desmesurado, sociedad mestiza, la batalla de los intereses contrapuestos, estrés… En resumen, el normal bullir de una sociedad mucho más preñada por el conjunto de ventajas e inconvenientes que caracterizan a las sociedades dinámicas, a las más preocupadas por el futuro que por el pasado. La Modernidad le dicen.
Gracias, Manrique, por el parque temático.
Isleño
11:43 | 13 Noviembre 2006 | Permalink
a marsá se le ha olvidado meter algunas cosas de Lanzarote: la inseguridad ciudadana, la saturación de los servicios públicos, las agresiones del medio ambiente, la corrupción político-empresarial, el abandono de la agricultura y la ganadería………………………………………………………….
José Vicente Mendoza de León
13:38 | 13 Noviembre 2006 | Permalink
Arrastraré dignamente las etiquetas de cobarde, sinvergüenza, gamberro, impertinente, oportunista y presunto difamador que me imputan los también presuntos ilustrados del blog, imputaciones no me quitan el sueño al acreditar cómo se las gastan cuando se delata el montaje de alguno de sus miembros. Cuando alguno de ellos es desenmascarado, en seguida suena la caracola que toca a rebato, ¡búuuuh!, y quienes se han juramentado y se profesan principios de
fraternidad mutua, desenfundan la artillería literaria aplicando una mezcla de expeditivo furor siciliano con incontinencia verbal de ex militante comunista.
Fuera de esta asamblea nada crece que merezca su atención, salvo que sirva a su bienestar o blinde su impunidad. Bueno, bueno, bueno… Hay que ver cómo se ha puesto el patio en el blog desde el momento que un buen puñado de sus habituales y anónimos participantes, entre los
que hay más de un y una victimista, han sacado a pasear sus egos para hacer una piña onanista en defensa del Inspector de Patrimonio y reprender a quien se limita a denunciar hechos y contar la verdad. ¡Uy, qué miedo! Se ve que Mendoza ha servido de entretenimiento estos días para que el grupito de instruidos se mantenga unido, repitiendo con voces corales las mismas consignas de siempre entre caña y caña y entre tapa y tapa. Hasta ahora no se había visto nada igual.
Nada menos que todos a una, los pseudo intelectuales han desempolvado a Dumas y han sacado de la gaveta el espíritu de la Cosa y la porra literaria para darle un enjuague al honor mancillado de Manolito Perdomo. Estéril tarea para quienes se creen intocables, se protegen unos a otros y tapan sus agujeros para seguir reinando en su república cultural hereditaria y socialdemócrata del centro de Arrecife. Para muestra el botón del entusiasmo con que se han dedicado a regañar a Mendoza, y encima me reprochan que mantenga a salvo mi identidad, pero no veo yo ningún dechado de virtud, rectitud moral y perfección ética en un clan en el que algunos destacados feligreses son especialistas en chupar del bote de los presupuestos públicos, y encima, y será porque se aburren, se dedican a impartir lecciones del tres al cuarto y por entregas de filosofía del derecho, libertad de expresión y derecho al honor. Los corrillos en Casa de Luciano siempre fueron más sabios.
El parapaternal profeta Jorge es el menos indicado para dar clases, mientras Dorita le guarda las espaldas. Rectitud y el mismo rasero para todos es lo que predica el madrileño que encontró audiencia y acomodo en el volcán bajo el cántico de la fenecida posmodernidad. Al contrario que el Perdomo que protege con la complicidad del otro Perdomo que reside temporalmente en el Deiland, la cultura que saborea Jorge Marsá es de corte contemporáneo, pero pagada por el
Gobierno canario, con chalé y piscina a cuenta de los presupuestos cerca de Puerto del Carmen y para codearse con afamados pintores que después no exponían.
Llenaron la saca y, mientras el negocio del arte se les balanceaba en una delgada línea, la pareja de grabadores del papel couché ha fundado un nuevo papado lanceloteñista y vive retirada y de las rentas del cuento que les montó Momo Saavedra, Ramos Camejo y Florencio Suárez, con la aparición estelar de César Manrique, a cuya “prestigiosa institución” le rinden ahora pleitesía en justa correspondencia. Es de bien nacidos ser agradecidos.
La otra Marsá, tan anónima como este Mendoza, se guarece al calorcito de la cultura oficial del Cabildo en pantalla grande, y los demás hacen de meritorios de comparsas. Vaya tiempo perdido; acabarían antes de aspirantes a alguna de las murgas que subvenciona el señor de las llaves del socialismo de rosario y peluquería diarios a cambio de que le den lustre a sus amañadas asambleas. ¡Uy, qué desliz! Si los ecologistas de mesa y mantel se me han convertido al enriquismo. Esta moralidad de cartón piedra me da ganas de arrojar.
Miguel H.
16:44 | 13 Noviembre 2006 | Permalink
Me gustaría saber cómo encajaría el tal mendoza una crítica similar a su vida privada. Obviamente, eso es algo imposible, puesto que no sabemos quien es, simplemente me lo pregunto como ejercicio teórico.
Pero creo que aquí se habla del modelo que ha seguido lanzarote a partir de los dictados de César Manrique. Para empezar yo no cargaría sobre el nombre de César toda la responsabilidad de lo que lanzarote es hoy en día, aunque está claro que sí tiene mucho que ver. Y si lo que se pregunta es si uno hubiera preferido el modelo gomero o palmero, de vida tranquila, tradiciones constantes y supervivencia subvencionada, o este otro directamente dependiente del turismo, yo creo que a pesar de todas las dificultades que comporta, yo me quedo con este segundo. Es como cuando a uno le preguntan si hubiera preferido ser feliz como una lombriz, o tener que soportar el peso de una conciencia humana. Y es que la felicidad de las cosas muertas yo no lo considero felicidad, y prefiero el constante progreso, la inquietud, la curiosidad, la búsqueda de otras cosas… todo eso que nos hace a los seres humanos ser precisamente lo que somos.
qwerty
18:27 | 13 Noviembre 2006 | Permalink
Pero Mendoza no se cansa de quedar en ridículo??
Leon de Mendoza
20:10 | 13 Noviembre 2006 | Permalink
¿Se acuerdan del bueno de Ramón?. Todo un señor, impecablemente vestido, paseando por las mañanas por la Calle Real para pregonar a todos los que le querían oir que él era el verdadero presidente del Cabildo. Un auténtico personaje era el bueno de Ramón. Entraba y salía por la Casa Amariila como Juan por su casa, sin problemas. Y ni el personal del cabildo ni las personas que cabildiaban en las eszquinas ni nadie que yo recuerde, le contrariaba. Cuando no tenía tiempo para escuchar sus alegatos le saludaba “buenas días Ramón, que elegante estás hoy”, y el me devolvía la mejor de sus sonrisas. Saludo que en periodo electora añadíal “suerte para las próximas elecciones”. En más de una ocasión me contestó “voy a ganar por mayoría”, y tenía razón, ganase quién ganase, el siempre gobernaba.
Lo recuerdo hoy y siento un respeto enorme por su persona. No sé muy bién porqué pero es así, quizás por ser parte del paisaje de mi memoria, que siempre ha tenido querencia por la historia escrita con minúscula, en este caso de la historia chica de Arrecife. También, porque en esta cosa rara que es la vida, algunas personas, por motivos que desconocemos, sólo pueden aparecer ante sí y ante los demás con un difraz. Es como si no pudieran soportar la desnudez de ser uno mismo. Eso no se elige aparece, y quién hemos tenido o tenemos amigos con disfraces sabemos que es su salvación y su condena. Mucho dolor reside dentro y, por tanto, lo verdaderamete humano es mucho respeto.
¿Podría el difraz de Mendoza interpretarse de manera parecida? ¿Podría ser la armadura de Mendoza como la del caballero inexistente de Calvino?. Si fuera así, cosa que mantengo, creo que se equivocan los que maltratan al personaje. El difraz de Mendoza es en términos posmodernos como el de un spiderman cibernautico que quiere salvar el mundo -Lanzarote- de las garras de los malvados del pensamiento único. Si ese es su pensamiento, que los es, ¿no hay ya dentro de él suficiente desazón y sufrimiento?. Imaginen su soledad y desgarro viendo cómo el mundo que ama se desmorona y que sólo tiene un maldito difraz para alertar a los buenos de la manipulación perversa de los malos. No puede salir del difraz por que sólo es eso, un pobre difraz. Para su requerimiento moral, que es elevado, es muy poco bagaje y eso es ya de por sí una grave condena. No dormirá bién, maldecirá mil veces al día a los que pueden ir sin careta, sentirá la impotencia de no disponer de más medioslogísticos para su cruza salvadora, que están en manos de sus enemigos declarados. Para tan espíritu sensible y benefactor lo que hay, que es lo que combate, es suficiente castigo.
Esta es la primera y última vez que hablo del difraz de Mendoza. Creo que son pocos compasivos quienes les atacan. Necesita ánimos, pues bastante tiene con lo que tiene, de ahí que propoga que cada vez que el susodicho difraz arrecie críticas a sus declrados enemigos lo estimulemos: “Arriba de ellos Mendoza, seguro que ganaras el combate, y que elegante te queda el difraz”
Jorge Marsá
21:11 | 13 Noviembre 2006 | Permalink
Por lo que a mí respecta, Sr. Mendoza, se equivoca usted cuando dice “encima me reprochan que mantenga a salvo mi identidad”. Por dos razones: porque ya le gustaría mantenerla a salvo, y porque yo no se lo reprocho. Todo lo contrario, comprendo perfectamente la razón por la que dice hacerlo: “temo las posibles repercusiones socio-profesionales”.
Cómo no va temer repercusiones profesionales alguien que ha escrito lo que ha escrito, y por tres veces, en La Opinión. Porque tiene usted razón en que “Mendoza ha servido de entretenimiento estos días” en este blog. Y lo de entretenimiento por ser educados. Así que, teniendo en cuenta el tan culto como oficial lugar en el que se desempeña profesionalmente, no me extraña que tema repercusiones. Vamos, que si lo leyera su jefe, podría estar usted en un aprieto. Y no lo digo sólo por la calidad de la escritura, sino porque parece bastante probable que su superior pusiera en cuestión su capacidad investigadora, y que le dirigiera preguntas de este tipo: ¿Eso es todo lo que ha podido encontrar contra la persona a la que pretende desacreditar? ¿Me viene ahora con una historia que tiene quince años y que es de completo dominio público? Normal sería que su jefe se sorprendiera de su incapacidad para poner en pie un dossier como Dios manda; porque habría dado por supuesto que podría usted obtener resultados un poco más acordes con la dilatada experiencia que le avala en esta materia.
Por lo tanto, quede claro que yo no le reprocho que se esconda para lanzar lo que lanza, que lo entiendo. Y quede claro también que a mí no se me ocurriría, y menos ahora que se ha despachado a gusto en La Opinión, escribir algo que se titulara “El pensamiento cobarde”. Como le digo, no podría: no veo el pensamiento por ningún lado.
Yo sé que usted pensamientos tiene. Y que le gusta expresarlos con rotundidad y, a ser posible, de forma provocadora. Por eso no entiendo qué le está pasando. Puesto que doy por supuesto que es su intención expresar sus pensamientos, comprenderá que me preocupe su incapacidad para hacerlo. Desconozco como será la otra, pero en La ruta colombina que ha emprendido usted en este blog, produce desazón constatar que en las últimas tres escalas no ha sido usted capaz de discutir nada de lo que se planteaba ni de expresar ningún pensamiento o argumento coherente. Así que, como le digo, comprenderá mi preocupación por el hecho de que a alguien a quien tanto gusta la polémica se le hayan transformado los argumentos en exabruptos.
Además, no puedo sino entender que usted lo entiende, que se da cuenta de su incapacidad, e imagino que por eso ha intentado en las tres ocasiones plantear otro tipo de intercambio, de ese que puede realizarse sin pensamientos ni argumentos porque con las excrecencias basta. Y vuelvo en este caso a expresarle mi comprensión, e incluso mi compasión ante su actual estado, pero aquí me veo yo incapaz de seguirle, incapaz de descender a semejante nivel.
Y mi preocupación es sincera, y tan acelerado le veo, que miedo me da que se vuelva usted a caer de la moto, que la última vez salió bien perjudicado. En fin, que si temo es por su salud, porque mal síntoma es que alguien que, como usted dice, es “una de las voces más lúcidas y valientes del panorama mediático conejero” quede tan mal parado no una sino tres veces seguidas en menos de una semana. Comprendo su enfado por la que le cayó el viernes, pero insisto en que mal síntoma es la excrecencia que nos vuelve usted a traer hoy, aunque es verdad que desconozco de qué sea síntoma exactamente. Y es que mi conocimiento en materia de salud resulta escaso, y bien que lamento no poder por ello servirle de ayuda.
Reciba usted, como siempre, mi más cordial saludo y el deseo de una pronta recuperación de su salud.
C. Miguel
22:00 | 13 Noviembre 2006 | Permalink
Por favor, ¿no podrían trasladar los comentarios de Mendoza y sobre Mendoza a su lugar? “Libertad de expresión, anonimato y victimismo” Gracias
Me parece una gran reflexión la que ha hecho el Sr. Marsá sobre la isla y los isleños. Sólo me atrevo a matizar una cosa, porque creo tener conocimiento de causa, la cual no viene al caso explicarla, sólo espero que me crea, y sino tampoco pasa nada.
Estoy completamente de acuerdo con lo que dice usted sobre Manrique- Él fue el responsable en ultima instancia de nuestro presente, pero, y esta es la matización: Manrique si propuso una idea moderna de crecimiento, pero fundida con esa tradición capaz de eficaz y evolucionar con las mismas. Pero resulta que se le hizo muy poco caso en sus propuestas por parte de aquellos que podían o debían. Quiero decir, que si bien él fue el responsable del hoy, el hoy no se corresponde con lo que él proponía en su momento para el futuro de la isla.
Un saludo
Jorge Marsá
13:30 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
Otro capítulo del culebrón.
Comenzaba el texto que introduje aquí ayer recordando lo que decía Mendoza a mediodía: “encima me reprochan que mantenga a salvo mi identidad”. Y le contestaba yo a la noche: “ya le gustaría mantenerla a salvo”. Cuatro indicios en el comentario bastaron para que comprobara que no iba de farol, y respondiera con prontitud. Una hora y tres cuartos después de aparecer mi texto en el blog, llegó al buzón de La Opinión este correo electrónico:
Esfuerzo inútil. Ninguna duda cabe de que los textos introducidos en estos días en La Opinión son de Mendoza, y muy representativos de la obsesión por disparar contra determinadas personas que han caracterizado prácticamente todos sus artículos y comentarios desde que nació el personaje. Y su correo, y el momento en el que llegó, no hacen más que confirmar que Mendoza se ha visto al descubierto.
Me despido de Mendoza, no puedo decirle que haya sido un placer, pero sí que no se apure, que en mi caso poco trastorno fue. Y también yo le mando saludos… y le deseo algo mejor.
conejero digital
16:20 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
A ver si aprende Mendoza que no se puede estar siempre lanzando mierda y que no le acaben por coger, porque se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Antonio Suárez
18:14 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
No sé si vamos a oir a hablar mucho de aquí en adelante de Mendocín después de que le hayan quitado la careta.
no me entero
18:34 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
Pues yo con los cuatro indicios de Marsá no me entero de quien es Mendoza y tengo la impresión de que otros lo han pillado por lo que nos podían quitar de la duda.
Paulino
20:43 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
Yo tampoco me entero. Pero, qué más da. Me parto de la risa viendo a Mendoza hacer apostasía de Mendoza y demás. ¿Qué pretende, salvar su reputación y proteger su buen nombre?
Javier Díaz Reixa
21:54 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
En medio de la cadena de disparates y mal entendidos generados por el señor Mendoza y su seudónimo del seudónimo, he sabido que por las calles de Arrecife algunos malpensados han querido ver en el comentario nº 6 de Jorge Marsá una alusión a mi amigo Luis Guirao, que es una mera elucubración. Y basta con leer atentamente el texto para darse cuenta de ello, porque Marsá lanza tres dardos dirigidos a una misma persona a la que achaca un accidente de moto (la única coincidencia con Luis), las dudas de su jefe sobre su incapacidad para elaborar un dossier, y la “ruta colombina”. Por lo que yo sé, Luis Guirao no tiene jefe, sino jefa (la misma que yo), y no está embarcado en ninguna ruta colombina. Así que es obvio que, por mucho que quieran leer entre líneas, no existe alusión de Luis Guirao.
Así que recomiendo que no dejen volar tanto la imaginación, y sepan leer atenta y sosegadamente las cosas en su contexto. Y que apliquen la lógica: Luis Guirao es una persona de una calidad humana extraordinaria, y vive feliz y apartado del mundanal ruido en su mansión de Tahiche; tiene defectos, desde luego, pero juega limpio y respeta las reglas del debate democrático; va de frente y su tuviera algún reproche eprsonal que hacer a alguien, iría a cara descubierta. Estoy seguro de que si deseara opinar, sería asiduo participante de este blog. Pero ha elegido libremente la posición de mero espectador, y hay que respetarlo.
Y, sobre todo, por todas esas y otras razones, no alberga la mezquindad intelectual y el rencor que caracterizan a Mendoza. Esto debiera bastar para frenar las elucubraciones y eliminar toda suspicacia.
Buho Clónico
22:38 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
Si se miran bien los estilos de los escritos de Diario de Lanzarote y lo que ha colgado aquí, se ve que el Mendoza que ha increpado a Marsá no es el Mendoza de antes.
wenceslao
22:57 | 14 Noviembre 2006 | Permalink
Vaya, Javier Díaz Reixa, no sabes el peso que me quitas de encima.
Un beso Luis.
Pedro S.A.
7:52 | 15 Noviembre 2006 | Permalink
¿Quién es ese Luis Guirao que vive en una mansión? El que quiera ser protagonista que se lo curre él no a costa del tal Mendoza.
ANTONIA
10:39 | 15 Noviembre 2006 | Permalink
¿porqué este Blog, que parecía una cosa seria, no pone un apartado “mendoza” , tal y como tiene otros como “voyeur”, etc y ahí vierten todos los escritos, opiniones, contraopiniones y demás porquerías en torno a las que gira este blog últimamente? Así los que estuvieran interesados en este culebrón lo seguirían tranquilamente y los demás podríamos seguir leyendo el blog y opinando sobre cosas interesantes. Yo, por lo menos, voy a pasar de entrar una temporada porque me aburro soberanamente y me fastidia que Mendoza y todos ustedes hablen de lo mismo siempre. Si pasáramos de él, porque por lo menos a mi sus “opiniones” (no las encuentro) no me interesan
CLARA
12:56 | 15 Noviembre 2006 | Permalink
ok
C. Miguel
13:31 | 15 Noviembre 2006 | Permalink
En vista de que no estoy sólo, en lo que al “Mendo” se refiere, y aún así seguimos siendo minoría, propongo un debate sobre las mayorías y las minorías. Se podría titular, ¿Tienen la razón las mayorías ante las minorias, sólo por el hecho de serla?
Javier Díaz Reixa
18:00 | 15 Noviembre 2006 | Permalink
Aprovecho la propuesta de C. Miguel para contar una anécdota que suele contarse sobre mí, y que además es cierta. Y lo hago porque ilustra lo que propone C. Miguel, y porque muestra cómo no deben hacerse o decirse las cosas, aunque uno pueda tener razón en el fondo, lo cual colateralmente ilustra algunos aspectos de lo que se está debatiendo aquí. Así demostramos que no sólo empleamos ejemplos externos para denostar comportamientos inadecuados en el debate político, sino que también hacemos lo propio cuando nos concierne directamente.
Cuento la anécdota: Al poco tiempo de crearse el Comité “Salvar Veneguera”, como le ocurrió más recientemente a El Guincho, ciertos grupúsculos insurgentistas tomaron por asalto la organización, y desembarcaron en una asamblea con cientos de “afiliados” y “simpatizantes” que, obviamente, decantaron el voto en una determinada dirección. Seguidamente, se pretendió que, a partir de aquella votación, únicamente se podría sostener la posición adoptada en aquella asamblea. Obviamente, yo me negué a aceptar semejante exceso disciplinario, y después de varias invectivas de ciertos energúmenos, acabé levantándome para decir: “aunque veinte mil moscas coman mierda, yo no como mierda”.
Aquí tienen ustedes un ejemplo de alguien que pierde la razón, que desaprovecha sus razones para convencer, por no controlar sus emociones y limitarse a emplear sus argumentos para debatir. Una postura correcta, como discrepar de la mayoría, acaba convirtiéndose en incorrecta o generando rechazo instintivo por su forma de expresar la discrepancia, por su utilización de la excrecencia frente al argumento.
De modo que las mayorías no tienen más razón que las minorías; buena parte de las conquistas sociales han sido inicialmente apoyadas por minorías, y ha costado décadas a sus promotores convencer y ampliar la difusión y aceptación de sus propuestas hasta convertirse en mayoría. Lo que tenemos que hacer es convencer a las minorías de que acepten la legitimidad democrática de la mayoría, sin perjuicio de seguir combatiendo para el triunfo de sus propuestas, y a las mayorías de que respeten a las minorías y de que permitan la igualdad de acceso a los medios para que puedan seguir defendiendo sus propuestas, para que la ciudadanía tenga una visión auténticamente plural, auténticamente representativa de la pluralidad de las sociedades abiertas.
Antonio Suárez
18:29 | 15 Noviembre 2006 | Permalink
No me puedo creer que sigan sin enterarse con lo clarito que lo puso Marsá, se los digo un poco más: Mendoza, Mendocín, Manolín.
no me entero
15:07 | 16 Noviembre 2006 | Permalink
Estaría clarito pero que no me di cuenta, yo no tengo mucha información, ahora lo veo que hablan del facha y ya me he enterado, gracias por su comentario Antonio.
maria
15:55 | 18 Noviembre 2006 | Permalink
Please! No personalicen este Blog
Haces varios días que no entro en el blog y tras entrar de nuevo y encontrarme con lo que me he encontrado sólo quiero decir que subscribo la opinión de Antonia. Entiendo que en algunas ocasiones sea necesario responder a quienes faltan, mienten o difaman, pero no hagan de esto una costumbre.
¡No fastidien el blog entrando en cuestiones personales! ¡Y si lo hacen,que pongan apartados especiales para quienes les interesen!
Somos muchos los que queremos aprender y conocer con libertad de criterios.
Un abrazo. ¡No pierdan de vista lo importante!
heartless
0:00 | 24 Noviembre 2006 | Permalink
esto cada vez parece más una secuela de gran hermano, o algo de eso. A la mierda, se han vuelto muy aburridos y ombliguistas. Insulto, loas al gran hermano, nuevo insulto….