Miguel Gallardo
Imagino que habrá despertado sus risas el hecho de que la ministra de Sanidad haya hecho el ridículo de semejante manera, que haya tenido que retirar la ley antialcohol. Y lo imagino porque no creo que la mía haya sido la única risa. Lo que no me podía ni imaginar es el motivo que esgrime Elena Salgado: “La salud de los menores debe quedar fuera de la confrontación electoral”.
Porque si esa es la razón que justifica la retirada, sólo se me ocurren entonces dos explicaciones. Y francamente, a cada cual más preocupante: la primera, que la ministra pretendía utilizar la salud de los menores como arma para la confrontación electoral; pero se da cuenta de su error, se arrepiente y retira la ley. La segunda, que pese a que la ministra está convencida de la bondad de la ley que proponía, piensa que el Gobierno puede dejar de preocuparse de la salud de los menores de este país durante las confrontaciones electorales.
En cualquier caso, una cosa está clara: aquí no dimite ni Dios, ni siquiera después de haber quedado completamente en ridículo tras ser desautorizada por el Gobierno del que forma parte. ¿Dignidad? Divino tesoro.
alfil
16:16 | 22 Febrero 2007 | Permalink
Y digo yo, ¿para qué sirven unas elecciones sino para confrontar propuestas y planteamientos? Es obvio que unas propuestas inmiscuirán a un colectivo, ya se trate de menores, ancianos o lo que sea, y otras propuestas a otros, lo que no entiendo es que se pueda decir, si la información que nos brinda el señor Gallardo es correcta, que una propuesta se deba retirar para evitar el enfrentamiento electoral. Esto de lo políticamente correcto se nos está yendo de las manos… ¿entonces qué es lo que debe quedar en la confrontación electoral? ¿discusiones en torno al sexo de los ángeles o qué?
Es como si yo ahora quiero decretar una ley para que haya más hospitales o para aumentar las plantillas en dichos centros y luego me echo para atrás por dejar fuera de la confrontación electoral “la salud de los españoles”. Chorradas peregrinas.
Vamos, que independientemente de si la ley que la ministra nos quería endosar era más o menos buena, lo que creo que un político no debe hacer es poner esa excusa para retractarse, porque los ciudadanos no somos tan tontos como para creernos que la verdadera razón de se haya retirado esa propuesta sea la de evitar “la confrontación electoral en torno a la salud de los menores”. A ver si empezamos a tratar a la población con un poco más de respeto, que todos somos adultos, al menos los que votamos. Dejen de hablarnos como si fuéramos borregos.