Jueves, 22 de Febrero de 2007

Divino tesoro

Miguel Gallardo

Imagino que habrá despertado sus risas el hecho de que la ministra de Sanidad haya hecho el ridículo de semejante manera, que haya tenido que retirar la ley antialcohol. Y lo imagino porque no creo que la mía haya sido la única risa. Lo que no me podía ni imaginar es el motivo que esgrime Elena Salgado: “La salud de los menores debe quedar fuera de la confrontación electoral”.

Porque si esa es la razón que justifica la retirada, sólo se me ocurren entonces dos explicaciones. Y francamente, a cada cual más preocupante: la primera, que la ministra pretendía utilizar la salud de los menores como arma para la confrontación electoral; pero se da cuenta de su error, se arrepiente y retira la ley. La segunda, que pese a que la ministra está convencida de la bondad de la ley que proponía, piensa que el Gobierno puede dejar de preocuparse de la salud de los menores de este país durante las confrontaciones electorales.

En cualquier caso, una cosa está clara: aquí no dimite ni Dios, ni siquiera después de haber quedado completamente en ridículo tras ser desautorizada por el Gobierno del que forma parte. ¿Dignidad? Divino tesoro.