Jean Ali Levi Indira
Imagina que eres Dios. Imagina que te aburres, por usar una palabra minimamente cercana a lo que queremos decir. Imagina que te creas un mundo para vivir en él. Un mundo hecho a medida, especialmente diseñado para obtener aquello que más anhelas.
Un mundo que acabe con tu aburrimiento para siempre, porque la misma esencia de dicho mundo, eternamente mutable dentro de unos límites matemáticamente armónicos, propiciará la multiplicidad de experiencias con una frecuencia exponencialmente creciente.
Eres cada bichito, cada plantita, cada célula, cada bacteria, cada mamífero, cada humano, cada mitocondria. Todos y cada uno de los seres vivos que habitan el planeta lo eres tú. Y el planeta también. Por separado y en conjunto, pero sobretodo por separado.
Te dedicas a vivir y experimentar, sin más consideraciones. Vivir y vivir, multiplicarte para multiplicar así tus experiencias. Ser mucho, ser más, ser todo pero siempre diferente.
Y ahora imagina que está todo eso en peligro. Finito, se está acabando. Tú mismo te lo estás cargando. Algo que hiciste mal, un error de cáculo. O quizás no, ¿cómo hablar de errores cuando precisamente en lo caótico y lo inesperado reside el secreto de la obtención de nuevas experiencias? Simplemente tenía que pasar, prever todas las posibilidades habría sido lo mismo que ser todas las posibilidades. Y no se trataba de eso. Se trataba de experimentar. Experimentar exige sacrificar la certidumbre. Justamente, encaje de bolillos para un dios en apuros. Conseguir que la existencia te sorprendiera, a ti, que lo eres todo, no es tarea sencilla. Pero lo conseguiste, aunque ya se esté acabando.
En verdad, tampoco tienes que preocuparte demasiado. Eres dios, siempre puedes empezar de nuevo. En cierto modo es como si lo tuvieras todo grabado. Puedes volver al instante que quieras y seguir desde ahí. O hacer las modificaciones que te plazca partiendo de un instante cualquiera. Es lo bueno que tiene la eternidad. Que es eterna.
Pero también puede ser que consideres que todo este esfuerzo y dedicación que has invertido merezca algo más. No quieres volver a lo mismo otra vez ¿Quién sabe cuantas veces has pasado por ello ya? Es hora de seguir adelante. Deberías intentarlo al menos.
Tu propiciador de experiencias está en peligro y eres tú mismo quien lo está poniendo en peligro. Unos cuantos de tus tús, en realidad, pero eso no viene al caso. Sigues siendo tú de todos modos. Como siempre, depende de ti lo que pase a continuación. ¿Habrá continuación? ¿O seguiremos en el bucle por los tiempos de los tiempos? Depende de ti.
Te lo voy a explicar un poco mejor, porque sé que no te lo estoy poniendo fácil. Tiempos de urgencia exigen medidas urgentes. Y ya se sabe lo que pasa con las urgencias, que tienen mucho de improvisado. No te diré nada que no sepas, pero quizás una pequeña chispa salte en tu interior y esta vez asimiles la información. Sabes muy bien por qué lo digo.
De unas décadas a esta parte la actividad humana se ha desbocado. No pasa nada porque seamos demasiados, el planeta está preparado para eso y para mucho más. Normalmente los límites jamás se alcanzan, porque el equilibrio ecológico se autoajusta sólo. Eso está bien calculado. Lo que resultó no estar tan bien calculado era nuestra propia capacidad para autodestruirnos. Por ahí nos duele. La conciencia, el conocimiento, la manzana proverbial, la proteína encimática que aceleró el metabolismo de una especie concreta. En unos pocos cientos de años conseguimos avances tecnológicos para los que no estamos en absoluto preparados a ningún nivel. Ni biológico, ni intelectual, ni moral. Biológico, porque los cuerpos de la raza humana, el entorno óptimo para su subsistencia, exige unas condiciones concretas que la misma tecnología humana está quebrantando. Intelectual porque no sabemos hacer frente al desbordamiento tecnológico inventando tecnología que contrareste la tecnología perjudicial, aunque lo intentemos someramente. Y moral, porque sólo una moral sana y fuerte puede sobreponer los intereses comunes a los del individuo… y la lucha constante entre individuos puede beneficiar al conjunto de vez en cuando, pero en ningún caso cuando la tecnología propicia que uno sólo sea capaz de acabar con todos.
En definitiva, el producto de estos factores no deja lugar a dudas, y no, el orden no lo altera. Ya están siendo testigos de lo que está pasando. Y lo que se ve ahora es sólo la punta de un iceberg del que ni siquiera la punta ha llegado a sobrepasar la superficie. Cuando el iceberg se empiece a ver será demasiado tarde. Parece mentira lo apocalípticos que nos ponemos a veces. Pero es lo que hay. ¿Creen que estoy exagerando? ¿O es que esperan una señal divina? El calentamiento del planeta es ya un hecho, la contaminación atmosférica está ahora mismo reteniendo los rayos del sol que se reflejan en la superficie. Ahora mismo. Los polos se están derritiendo lenta pero inexorablemente. El nivel del mar está subiendo. No es algo que pasará, ya está ocurriendo. Pero todavía es reversible, dentro de poco no lo será.
Dioses, ustedes tienen la última palabra. Veamos qué sucede.
EL GRILLO
9:26 | 23 Febrero 2007 | Permalink
Y ADEMAS ESTA LO DEL ASTEROIDE QUE A LO MEJOR CHOCA CONTRA LA TIERRA EN EL 2036, ! HAY QUE JODERSE ! , SEGURAMENTE LOS POLITICOS YA SABEN TODO ESTO Y POR ESO ESTAN A SACO DESVALIGANDO LAS INSTITUCIONES PUBLICAS, POR ESO SON UNOS INCAPACES, YA VOY ENTENDIENDO LA COSA, COMO TODO SE VA A IR PAL CARAJO YO COMO POLITICO ME HINCHO A CORROMPER PUESTO CUANDO SUBA LA MAREA Y DESAPAREZCA LA COSTA ME IRE A MI CASITA EN LOS ALPES SUIZOS QUE HE COMPRADO CON EL DINERO QUE HE ROBADO A BASE DE BIEN, DE BIEN PAGADOS LOS ABOGADOS QUE ME ASESORAN PARA ROBAR Y ROBAR SIN QUE LA JURISPRUDENCIA PUEDA HACER NADA QUE PA ESO HE ESTUDIADO MI GRAN CARRERA DE DERECHO.
Rafael Cano
10:04 | 23 Febrero 2007 | Permalink
Una puntualización. Dice el autor que “ya está ocurriendo. Pero todavía es reversible”. Que está ocurriendo está claro, que sea reversible está completamente oscuro. No, no es reversible, de lo que se trata es de que las consecuencias del calentamiento global no vayan a ser aún peores de lo que lo van a ser con las cosas como están hoy. De hecho, lo que se plantea la Unión Europea es que el calentamiento no suba más allá de dos grados de media. Y dos grados ya es un serio calentamiento, y eso se considera inevitable, irreversible.