Lunes, 26 de Febrero de 2007

Otro tránsfuga

Jorge Marsá

Sabido es que el tránsfuga es un espécimen que se reproduce especialmente bien en el ecosistema político lanzaroteño. La prensa confirmaba el viernes que tenemos otro tránsfuga entre nosotros: Pedro Hernández, que no renunciará al cargo público que obtuvo en las listas de Alternativa Ciudadana y que creará un nuevo partido para presentarse a las elecciones.

Recurre Pedro Hernández a un argumento tan manido como falso para explicar la razón por la que se presentará a las elecciones. No lo hace por él, ¡faltaría más!, sino porque se lo reclaman los ciudadanos: “hoy por hoy se siente muy arropado por los ciudadanos”; “los ciudadanos han aplaudido y renovado la acción política allí donde la hemos desarrollado, y nos piden que sigamos trabajando en ese proyecto tan necesario” (Crónicas de Lanzarote). Son los ciudadanos, que no pueden prescindir de él ni de su “proyecto tan necesario”, los que le obligan a presentarse a las elecciones. Y lo dice sin siquiera sonrojarse.

Y como hacen prácticamente todos los tránsfugas, nos cuenta que en realidad el tránsfuga es el partido por el que se presentó y no él. Porque ha sido el partido quien ha traicionado sus ideales: “Las siglas de Alternativa Ciudadana se han quedado en un verdadero cascarón vacío, en un fraude, y nada tienen que ver con los ideales que se iniciaron desde 1997”.

La verborrea acostumbrada en quien sufre, entre otras cosas, de incontinencia verbal. No tienen mayor interés las ramplonas excusas de un político desacreditado hace ya tiempo. Sin embargo, sí me llama la atención la fecha en la que dice que “se iniciaron” los ideales, 1997. Porque es la primera vez, que yo sepa, que Pedro Hernández reconoce públicamente que entró tanto en El Guincho como en el Foro Lanzarote con la intención de utilizar dichos colectivos sociales para conformar un partido político.

Porque si los ideales del partido político los “iniciaron” Pepe el Uruguayo y Pedro Hernández en 1997, quiere ello decir que el objetivo estaba claro un año antes de que formara parte de la Directiva de El Guincho y dos años antes de que surgiera el Foro Lanzarote. Ustedes me dirán cómo interpretar si no el paso del ahora tránsfuga político por los mencionados colectivos ciudadanos.

Y no es que me caiga del guindo. No. Cuando se produjo la crisis del grupo ecologista –de la que nunca se repuso– ya sabíamos cuál era el objetivo y el pelaje que se gastaba el personaje. Datos había. Y se pusieron sobre la mesa. Otra cosa es que algunos prefirieran mirar hacia otra parte, que pensaran que el fin justifica los medios y que, claro, compartieran el fin. Y ahora no les ha quedado otra que volver la cara al frente. Y vaya cara que se les ha quedado a Barreto, Díaz, García, Morales, Sáez… y a otros que desde fuera y desde el pedestal prefirieron taparse nariz y ojos y apoyaron la jugada y al jugador.

Efectivamente, agua pasada. Sin rencor. Pero, por favor, ahórrennos los lamentos y los cuentos.