Acabar con todo
María Pallarés
Se ha celebrado en Puerto Calero el encuentro de la Asociación Española de Ciudades de la Pesca, que, según la crónica de ayer en La Provincia, “ha servido de foro para aportar ideas que pueden ser de mucho interés para el sector pesquero insular”. Seguro que habrá resultado el encuentro de interés para el sector pesquero, pero las dudas surgen cuando pensamos en cómo se compagina ese interés con la conservación de los ecosistemas marinos. Hasta ahora, cuanto mayor ha sido el interés del sector pesquero, peor parados han salido esos ecosistemas.
El diario resumía bien por dónde camina la solución que se nos propone para Lanzarote:
“Hay recursos vírgenes por explotar y se desperdician por desconocimiento”. Ignacio Soler, director técnico de Pesca de Aecipe cree que la tecnificación de la flota canaria en general y de la lanzaroteña en particular permitiría acceder a bancos situados en aguas del Archipiélago y que ahora pasan desapercibidos. “El pescador ha conocido siempre lo que hay sobre la mar y lo otro se lo imagina”, señala Soler, quien recalca que el uso de las nuevas tecnologías le permiten disponer de un conocimiento bastante exacto de aquello que resguardan las profundidades.
Tiene toda la razón el técnico en que las nuevas tecnologías de detección de recursos marinos han permitido al sector pesquero de todo el mundo incrementar de forma espectacular el volumen de las capturas en todas las pesquerías del planeta. Por lo tanto, estas tecnologías han colaborado decisivamente a que la industria pesquera esquilmara los caladeros de los mares hasta el nivel que llaman sobrepesca o a veces incluso hasta acabar con algunas de las especies más emblemáticas: después de más de una década de moratoria, aún aguardan en Terranova la vuelta del bacalao.
No parece, a tenor de lo publicado, que en el encuentro se haya preguntado nadie por el estado de los ecosistemas marinos lanzaroteños. No obstante, de haberlo hecho, la conclusión tendría que ser clara: con las limitadas posibilidades tecnológicas de las que ha dispuesto el sector pesquero insular, nuestro mar está como está y en él queda lo que queda, así que si el sector se tecnifica, como se defiende, para ser capaz de encontrar lo que hasta la fecha no ha encontrado y sacarlo del mar, imagínense ustedes el estado en el que quedará nuestro mar.
No resulta fácil acabar con la costumbre de contemplar los recursos naturales con la visión del minero: están allí para extraerlos hasta agotar, primero, la veta y, después, toda la mina.
chafalmeja
10:52 am · 8 Mayo 2006
Almejas es normal, pero ni lapas ni burgaos se cogen ya y de los peces grandes olvidémosnos en la costa de Lanzarote. La única cosa que ha funcionado hasta ahora es la contraria de la que proponen, quitarles a los pescadores algunas de las artes y no dejarles pescar todo lo que quieran: la Reserva Marina del Archipiélago Chinijo.
Pedro G
11:07 am · 8 Mayo 2006
Pero buena mujer, usted no se puede meter con los pescadores. Los pescadores son intocables porque, como agricultores y ganaderos, forman parte de nuestra identidad cultural y, por lo tanto, todo lo que hacen está bien hecho o… es culpa de los políticos.
Rafael Cano
12:13 pm · 8 Mayo 2006
Agarra lo que puedas y marchando, que dentro de 100 años todos calvos.
Juana Betancort
1:15 pm · 8 Mayo 2006
No hay que deformar la realidad porque la culpa de que se haya pescado tanto en el mundo no es de los pescadores locales sino de las grandes empresas, por lo que culpar a los pescadores de Lanzarote de como está el mar me parece completamente exagerado.