Respuesta al director de La Isla (y II)

23 de Mayo de 2006 · (Cultura)

Jorge Marsá

Nunca deja de sorprenderme el esfuerzo que algunos dedican a ser «de los nuestros». Creía yo que «de los nuestros» se es sin más, que es asunto de escaso mérito puesto que resulta un accidente que seamos de un lugar y que, por consiguiente, poco sentido tiene andar alardeando de lo que somos. Sí, es verdad, me resulta provinciano el énfasis que ponen casi todos los gobiernos autónomos de este país en la defensa «de lo nuestro» en el ámbito cultural, y creo que el resultado de esas políticas acabará por demostrarse empobrecedor para la cultura de los ciudadanos por el estrechamiento de miras que supone.

Y digo para los ciudadanos, porque los que viven de la cultura en cada territorio están encantados de que esos gobiernos presten tanta atención y tantos dineros a la cultura local. Son los creadores locales los beneficiarios más directos de esta obsesión nacionalista. Y son los ciudadanos los que ven sus horizontes limitados, los que se ven constreñidos por sus representantes políticos a tener que leer, escuchar o contemplar las obras de los autores locales, y a los que se les restan fondos públicos para disfrutar de obras de mayor enjundia.

Y a cuento de ese criterio, sostenía mi preferencia por que a los niños y jóvenes se les estimule a leer la mejor literatura, independientemente del lugar en el que fue escrita. Sin embargo, no ve Enrique Bethencourt que haya ningún problema en este sentido, que en la literatura canaria existen «autores realmente buenos». Aquí la lista que nos ofrece: Pedro García Cabrera, Luis Feria, Rafael Arozarena, Carlos Pinto, Victor Ramírez, Isaac Vega, Tomás Morales, Pino Ojeda, Pancho Guerra, Dolores Campos Herrero…

Pues bien, me parece que el director de La Isla descubre lo débil de su argumentación simplemente con la enumeración que nos ofrece, en la que hay algún autor de interés y otros que, a mi modo de ver, escaso el interés que tienen. Pero lo que me parece una obviedad es que esa lista de autores demuestra que la gran literatura, la mejor literatura que les podemos ofrecer a niños y a jóvenes para iniciarse en la lectura, no está ahí, que ni comparación tiene con la que él mismo nos ofrece por contraposición: Quevedo, García Lorca, Cervantes, Machado, Cortázar, García Márquez o Borges (y peor aún la comparación si el listado incluyera escritores de más variada procedencia). Insisto en que sus dos listas dejan más que clara la notable distancia que hay entre la mejor literatura local y la mejor literatura universal.

Es lógico que así sea, en Canarias o en Cataluña, en Madrid o en Murcia. Y ello no significa ni «abominar» ni «denigrar» ninguna cultura local, sino simplemente aceptar que los grandes creadores de cultura no son precisamente una especie abundante, y ya sería casualidad que se hubieran juntado una buena cantidad de ellos en un solo territorio.

No obstante, Enrique Bethencourt discute mi argumento: «disfruto tanto con autores canarios como con otros». Me parece estupendo; aunque no le arriendo la sensibilidad a quien lo mismo disfruta con Mararía que con Crónica de una muerte anunciada; en mi caso, no hay color. En cualquier caso, no parece que la mayoría de nuestros niños y jóvenes dediquen tanto tiempo a la lectura como el periodista, y como en la vida, y en la política, no queda otra que elegir entre las posibilidades de las que disponemos, pues la discusión reside en si es la mejor elección la que hace el Gobierno de Canarias para promover el hábito de la lectura entre los pibes: literatura canaria. A un nacionalista como Enrique Bethencourt le parece que sí. Lo entiendo. A mí no me lo parece. Y eso es simplemente lo que escribía: preferiría que a mi hijo le animaran a leer a los grandes autores de la literatura, porque creo que tendría más posibilidades de descubrir el placer de la lectura con la mejor literatura.

No creo que mi postura sea extremista ni extraña. Lo que ocurre es que, en mi opinión, Enrique Bethencourt tiene una tarea ciertamente complicada: conjugar el nacionalismo político o cultural, en un territorio tan chiquitito como Canarias, con la mejor cultura. Claro que podría ser aún peor, porque su razonamiento debería resistir la prueba del tamaño de ese territorio: ¿le parecería bien iniciar a los jóvenes a la lectura con los grandes autores de la literatura de… Lanzarote? ¿Andorra? ¿La Rioja? ¿Eslovenia?

Efectivamente, así terminaba el artículo que tanto ha molestado a Enrique Bethencourt: «ya ni nos sorprende que este estrecho provincianismo se haya convertido en nuestra realidad ‘cultural’ de cada día». Es lo que pienso, y es lo que me ha parecido ver confirmado en su respuesta.

PD: Entiendo que Enrique Bethencourt haya dejado fuera de sus listas de éxitos literarios a Galdós, al único escritor nacido en Canarias que podemos considerar un grande de la literatura. Y es que entre la patria y la cultura, pues ya se sabe lo que eligen algunos nacionalistas: Galdós, canario de nacimiento y madrileño por elección, un traidor.

14 Comentarios

  1. Lola

    8:50 am · 23 Mayo 2006

    Ahora a esperar que lleguen los aduladores de Marsá, que le aplaudirán su insistencia en despreciar la cultura del pueblo canario que le acogió. Menos mal que la mayoría de los inmigrantes no son como este, sino que se comportan como personas agradecidas.

  2. neutral

    9:04 am · 23 Mayo 2006

    No hubo que esperar a los fustigadores de Marsá, llegaron primero.

  3. nano

    9:27 am · 23 Mayo 2006

    A veces los argumentos son inútiles.

  4. Honorio Peplo

    9:33 am · 23 Mayo 2006

    Siento decir esto pero hay algo en lo que estoy de acuerdo con Marsá (yo tampoco me lo creía). El proteccionismo autonómico radical (nacionalismo porque sí) no beneficia a nadie, pero especialmente no beneficia a las generaciones jóvenes que aún no tienen un punto de vista formado sobre muchos temas. Defender sólo lo que es de uno y anteponerlo a todo lo demás es absurdo aquí o en Catalunya y da como resultado culturas como la norteamericana, en las que la gran mayoría de los habitantes del país no conoce (o peor aún, ni siquiera les interesa) lo que pasa más allá de sus fronteras. Veamos, escuchemos y leamos todo lo que nos sea posible y que cada cual decida qué es lo mejor. Prefiero estar rodeado de personas con gustos variados y opinión propia con las que poder hablar que de zombis repite-consignas que sólo saben asentir.

    Por cierto, no hace falta irse lejos para darse cuenta de las carencias culturales: Muchos españoles aún se confunden al señalar la ubicación de las Islas Canarias en el mapa.

  5. Mati

    10:24 am · 23 Mayo 2006

    Comprendo lo que dice Nano de que a veces los argumentos son inútiles porque determinados elementos no quieren escucharlos y lo único que les interesa es defender lo suyo y oponerse a cualquiera que lo cuestione. Pero pienso que los argumentos de Marsá han sido al menos para mí muy interesantes porque me ayudan a entender mejor algunas cosas y también pienso que han estado muy por encima del artículo de La Isla.

  6. Isleño

    11:16 am · 23 Mayo 2006

    Como que no hay argumentos. Uno de los desprecios de Marsá:

    no le arriendo la sensibilidad a quien lo mismo disfruta con Mararía que con Crónica de una muerte anunciada; en mi caso, no hay color.

    Qué necesidad había de despreciar a los que disfrutamos igual de Marararía que de otros libros, porque nos parece tan bueno con esos y nos gusta leer sobre nuestra tierra. ¿Qué hay de malo? No sé por qué tiene Marsá que decir que su “sensibilidad” es mejor que la nuestra.

  7. S.G.

    11:16 am · 23 Mayo 2006

    La rica salsa canaria se llama ” jali joli “.

    Aplaudo la mesura con la que este señor encaja nuestro “provincianismo chancletero”, que en mi opinión, apesta a cabra que tira pa’tras. (Lo mismo el de Cataluña, Galicia o Andalucía. Con la diferencia de ingredientes, añadan el que menos les guste).
    Personalmente no me gusta la carne de “cabra canaria”, a lo mejor por que “quienes la degollan” dejan el tufo impregnado en la carne. Yo prefiero un “cordero a la menta”, un “Kebab koutbane” o un asadero de “salemas” con “roscas de Guatiza”.
    Soy “ciudadano del mundo”, pero concretamente de San Bartolomé, que no de “Ajei” ni “Ajey” ni “santo Ajei”, y es fruto de mi educación y cultura el que me considere más “universal” que “provinciano”. Como reza un slogan de nuestro gobierno autónomo: “La Cultura nos une”. Cuestión de aprendizaje.
    Es por ello, oiga, que coincido con Honorio Peplo en que “defender sólo lo que es de uno y anteponerlo a todo lo demás es absurdo aquí o en Cataluña…”. y con Marsá al creer que cuanto más nacionalista es la cultura, más provinciana se vuelve.

  8. Asimétrico

    12:12 pm · 23 Mayo 2006

    Nunca me gustó García Lorca, más bien se me revuelven las tripas cada vez que lo leo. Desde mi punto de vista, García Márquez no ha sido más que un disco rayado a partir de los 70 (sinceramente, la Crónica me pareció una MIERDA cuando se publicó y me lo sigue pareciendo ahora). Prefiero el Concierto Barroco de Carpentier o el Ulises Criollo de José Vasconcelos. ¡Uy! Perdón. Esto… ¡Qué no están en la lista de Marsá! Dios, apiádate de mí.
    No sé querido, Jorge, por qué García Lorca es mejor que otros… si yo no lo soporto. Ahora recurres a los best sellers.
    Tuve que comprarme el Natura y Culltura de las Islas Canarias, para saber algo más de mi tierra cuando estudié el Bachillerato. Tuve que leer a autores canarios durante mi época universitaria, porque algunos decidieron que Pepita Jiménez era una obra capital en la literatura española o que la lectura de San Isidoro de Sevilla reforzaría esos patrios sentimientos españolistas que tanto parecen gustarte.
    Me parece que impartir cultura universal, española y canaria no es algo incompatible. El único incompatible, eres tú, Marsá. Paleto ayer, incompatible hoy. Joder, como me pones.

  9. Carlos Punto

    1:01 pm · 23 Mayo 2006

    Y ahora el debate deriva en si Hermann Hesse es “más mejor” que Franz Kafka…
    Yo que pensaba que se leía poco… Por cierto me gusta más Guerrilla Urbana que Los Sabandeños.

  10. Carlos Punto

    1:12 pm · 23 Mayo 2006

    Y ahora en serio.

    A mi no me parecé que haya denigrado a la cultura canaria, ni a los canarios, ni nada parecido. Los que se denigran ellos solos son los que caen en el provincianismo folclórico del habla. Yo soy canario, defiendo mi tierra (porque es la que piso) y me declaro independentista. Pero no comprendo a los nacionalistas. A mí me ponen algo por encima de las personas (llámese nación, Dios o lo que sea) me siento incómodo. Sea canaria, española o de Melmac. Y en cuanto a lo de promover lo de aquí… pues claro, pero no las chafalmejadas que se encuentra uno por ahí.

  11. Jorge Marsá

    1:13 pm · 23 Mayo 2006

    Pues sí, parece que le “pongo” a Asimétrico, pero no lo suficiente para que ponga atención en lo que lee. Porque si la hubiera puesto, se habría dado cuenta de que esa lista de autores es la que ofrece Enrique Bethencourt, no la mía. No se me hubiera ocurrido limitarme a quienes escriben en español en una discusión como la que tenemos. Y de haberlo hecho, le puedo asegurar que no sería esa mi lista de preferencias. Como le ocurre a usted, no es García Lorca un autor que despierte mi entusiasmo, aunque eso no impide que le considere un autor importante (con Poeta en Nueva York es suficiente). También coincido en la duda que plantea con García Márquez. Y, la verdad, no soporto a Cortazar (y en este caso sí que tengo mis dudas de que se mantenga con el tiempo la consideración de la que hoy goza). Pero insisto en que esa no es mi lista de autores de preferidos, ni mucho menos.

    Además, si fuera mía la elección de qué escritores utilizar para iniciar a los niños a la lectura, recurriría a una lista bien diferente, a autores que no leo desde ya ni me acuerdo pero que han demostrado su utilidad para ese cometido durante muchísimo tiempo: London, Dumas, Salgari, Stevenson, Conan Doyle, el Galdós de los Episodios Nacionales, Verne, etc. Es decir, autores de reconocida eficacia para despertar en los niños las ganas de seguir leyendo.

    Por supuesto, que “impartir cultura universal, española y canaria no es algo incompatible”. La cuestión no es esa, sino dónde se pone el acento, y si se pone en las mejores manifestaciones culturales o hay que impartir unas, aunque no se encuentren entre las mejores , porque son las que se prescriben como “nuestras”. Y eso es lo que denomino provincianismo, y creo que así se ha llamado siempre, que no hay originalidad en decirlo.

    Claro que el papanatismo en el terreno cultural no es privativo de los amantes de lo local; se produce igualmente entre muchos de los que declaran preferencias más universales. Entre aquellos que no pueden reconocer haber sido incapaces de leer el Ulysses, o que se aburren soberanamente con las películas de Bergman, o que sufren con la música de Stockhausen, o que poca grandeza ven en los cuadros de Miró… pero que son incapaces de revelar el gusto propio porque no se aviene a que lo dicta el que consideran aceptado entre los “cultos”. Ese papanatismo es moneda corriente entre las gentes que gustan de considerarse “de la cultura”.

    Y es que extreñidos los hay en todas partes y ambientes. Y para ellos se han hecho las muletillas del pensamiento políticamente correcto, la repetición de frases huecas sobre, por ejemplo, la importancia de la diversidad cultural. Esa estúpidez que se ha obtenido por comparación con la diversidad biológica. Como si lo importante fuera que hubiera muchas lenguas y culturas, y no lo que se dice o escribe con la lengua y lo que produce la cultura. Vamos, que lo importante no es hacer camino… sino las extremidades.

    Pero bueno, qué le voy a decir a usted, que de esto sabe un rato, si aquí de lo que se trata es disparar al pianista.

  12. Carlos Punto

    1:22 pm · 23 Mayo 2006

    Fe de erratas: “…provincianismo folcórico del que habla…” (Marsá, se entiende)

  13. Asimétrico

    2:16 pm · 23 Mayo 2006

    En eso estamos de acuerdo. Incluso, y sin que sirva de precedente, en algunos juicios de valor. Sin embargo, esa posición no me pareció clara desde un principio.
    Prometo corregir mi falta de atención. Debo controlar mi nivel de excitación (neuronal), querido Aznavour. Disculpa si me he pasado.
    Saludos.

  14. Robaina I

    12:22 pm · 24 Mayo 2006

    Después de leer los artículos mi conclusión es que Enrique Bethencourt se podía haber ahorrado su artículo porque se ha llevado un baño de importancia. A ver que dice esta semana en La Isla.

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