Una de trolas

10 de Junio de 2006 · (Sociedad)

Job Ledesma

[La Opinión de Tenerife, 9 de junio de 2006]

El tráfico, ¡oh!, el tráfico. Si no existieran los problemas de tráfico habría que inventarlos. Son el mejor tema de conversación tras el fútbol. Son ante todo un excelente mecanismo de frustración ciudadana porque del tráfico, de los problemas de tráfico, siempre tendrá la culpa otro. Es como si uno se dedicara a destrozar el mobiliario urbano mientras grita: “¡Esto del vandalismo es una vergüenza!”. Pues eso mismo.

Es tan delicioso escuchar las voces furiosas (o los SMS de las radios de los que no se sabe el coste porque bien que se preocupan de no decirlo) de los que están metidos en el atasco de turno… ¿Qué es un atasco? ¿A partir de cuánta espera se hace obligada la indignación conductora? Esa es otra, el tiempo.

Partiendo de la base del gran Gregory House: todos mentimos, los enfermos y los conductores. Cuando alguien te dice que tarda todos los días una hora en entrar a Santa Cruz, lo más seguro es que en realidad sea ¿media hora, quince minutos…?

También mentimos en que nos gusta leer (Canarias es una de las comunidades autónomas con menos librerías), en que estamos muy informados (los periódico no los leen ni quienes salen en ellos ni quienes trabajan en ellos) y que nos gustan los documentales de La 2 (nos gusta el fútbol y En clave de ja, para que conste).

Mentimos, o nos quieren hacer creer que es una mentira, en eso de que somos superecologistas y los problemas con lo verde y con el entorno forman parte de las cuitas diarias. No: lo que preocupa de verdad es la superpoblación, pero es que con la superpoblación se explica todo lo demás: los problemas con la sanidad, las carreteras, la delincuencia, el paro y el tráfico, que son las siguientes preocupaciones del ciudadano medio. Lo dice el Ecobarómetro (delicioso nombre) encargado por el Cabildo de Tenerife para alegría de la empresa encuestadora de turno.

La cultura y la educación, por ejemplo, preocupan solo a un 6,6 por ciento, dato significativo porque para preocuparse por la cultura -o sea, por la falta de ella misma- hay que tener un poquito de cultura, con lo que se llega a la sana conclusión de que solo un 6,6 por ciento de la población tinerfeña tiene de eso llamado cultura y de ese otro intangible que es la educación. Y ya está todo dicho: como de formación andamos escasos, nos enfadamos mucho con el tráfico pensando que es algo ajeno, que sobre todo nosotros no tememos la culpa de nada, que todo es cosa de los negros del cayuco. Viva Canarias.

1 Comentario

  1. Pedro G

    10:23 am · 10 Junio 2006

    ¿Mentimos? Quizá sí. La realidad es que contestamos a las encuestas de la manera en que nos parece que deberíamos contestar, nos mostramos de la manera en que nos parece que deberíamos ser en lugar de en la que somos. Algunos estudiosos se refieren a nuestras “metapreferencias”, a cómo en muchas ocasiones prima en nosotros el cómo nos gustaría ser sobre el cómo somos en realidad. Y son esas metapreferencias lo que trasladamos a las respuestas de las encuestas. Así que… ¿mentimos? Pues sí, aunque probablemente sería más exacto decir que con esas contestaciones nos engañamos a nosotros mismos, proyectamos la imagen de como preferiríamos ser.

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